Alina Fernández, hija de Fidel Castro, reside en Miami desde hace más de 25 años y mantiene una posición pública crítica hacia el sistema político cubano. En una entrevista reciente, aseguró que lleva una vida similar a la de muchos exiliados que abandonaron la isla caribeña y reconstruyeron su cotidianeidad en Estados Unidos.
Cómo es la vida de Alina Fernández, hija de Fidel Castro, en Miami
A sus 70 años, Fernández vive en un pequeño dúplex en Miami, Florida, decorado con objetos vinculados a la cultura cubana y fotografías familiares. Allí recibe visitas y conserva imágenes de su madre, Natalia Revuelta, figura central de su historia personal y política.
“Ella se pasó la vida hablando de él. Siguió enamorada de él hasta el último día de su vida, algo que para mí es muy difícil de entender”, dijo en una entrevista con CNN en Español. Su madre falleció en 2015, un año antes de la muerte de Fidel Castro.
La hija del exmandatario cubano señaló además que nunca se sintió identificada con el peso simbólico de su apellido. “Me siento como cualquier otro cubano. Como una mujer, una exiliada y también una víctima”, agregó.
Fernández abandonó Cuba en 1993 con la intención de evitar que su hija atravesara una experiencia similar a la suya. Según explicó, creció en un entorno atravesado por tensiones ideológicas dentro de su propia familia y decidió romper ese ciclo.
“Siempre he vivido de acuerdo con mi verdad”, aseguró. “Tomé la decisión de salir de Cuba para sacar a mi hija cuando me di cuenta, porque alguien me lo hizo ver, de que la estaba sometiendo a las mismas cosas que me hicieron a mí”, señaló.
Según La Vanguardia, la mujer logró salir de la isla y emigró hacia España, donde permaneció hasta el 2000. Ese año, decidió establecerse en Miami, donde vive en la actualidad. Desde allí, participa del debate público sobre el presente y el futuro de Cuba.

La advertencia de Alina Fernández sobre una posible acción militar de EE.UU. contra Cuba
Aunque mantiene una postura anticomunista desde hace décadas, Fernández advirtió sobre los riesgos de una salida militar en Cuba. Según afirmó, el régimen cubano ha pasado décadas de preparación ante un eventual conflicto con EE.UU..
“No es la primera vez que se les dice a los cubanos que una invasión es inminente”, dijo a CNN. “Llevamos 67 años bajo invasión, o bajo la amenaza de una invasión. Estoy segura de que ellos están preparados. No sé cómo van a responder”, agregó.
En ese contexto, consideró que Washington subestima la capacidad de respuesta del aparato político y militar cubano. La hija de Fidel Castro coincidió con el actual mandatario de la isla, Miguel Díaz-Canel, sobre el impacto humano de una escalada armada.
“Sabemos que estos regímenes ponen a los civiles en la primera línea”, afirmó. “Cuando hay una situación de violencia militar o política, por decirlo así, eso es muy preocupante. Esa es la sensación que tengo: que mi alegría no va a coincidir con la manera en que llegue la solución. Va a ser muy doloroso”, aseguró.

La nueva tensión entre EE.UU. y Cuba durante la administración Trump
El conflicto entre EE.UU. y Cuba volvió a intensificarse durante la administración de Donald Trump. Entre las medidas más recientes aparece la ampliación de sanciones económicas impulsadas desde Washington, en medio de un deterioro energético y financiero en el país del Caribe.
La situación se agravó aún más con las dificultades en el suministro de petróleo proveniente de Venezuela. Según CNN, durante esta semana, distintas regiones de Cuba registraron cortes prolongados de electricidad y problemas de abastecimiento, en un contexto marcado por la falta de combustible.
Funcionarios cubanos atribuyeron esta situación al endurecimiento del embargo y al aislamiento económico. Desde La Habana sostuvieron que las restricciones impulsadas por EE.UU. provocaron “un efecto devastador”.
“El secretario de Estado (Marco Rubio) repite su libreto mendaz e intenta culpar al gobierno de Cuba por el daño despiadado que provoca el gobierno de EE.UU. al pueblo cubano”, dijo el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, en su cuenta de X.