Ni se venden ni se alquilan: la falta crónica de viviendas en España contrasta con el 2% de casas vacías

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Un bloque de pisos en Torremolinos con viviendas vacías, REUTERS/Jon Nazca

España afronta la mayor crisis de vivienda de las últimas décadas, marcada por el aumento disparado de los precios de compraventa y alquiler originado por la escasa oferta disponible. En este contexto de tensión inmobiliaria se produce una paradoja: no hay pisos para comprar ni alquilar cuando el 2% de las viviendas en el país permanecen vacías.

Aunque el porcentaje puede parecer reducido, es relevante, si se tiene en cuenta que poner en el mercado residencial miles de viviendas cerradas podría paliar en parte la falta de oferta residencial. Según los datos del último informe de Fotocasa Research correspondiente a 2026, menos del 3% de los propietarios asegura tener actualmente una vivienda vacía, una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado.

«La vivienda vacía entre particulares sigue siendo un fenómeno muy reducido y la gran mayoría lo hace por motivos involuntarios como el mal estado del inmueble, conflictos hereditarios o desconfianza hacia los inquilinos», señala María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa.

Reconoce que el clima de “inseguridad jurídica está paralizando decisiones que podrían poner más vivienda en el mercado”. Por ello, subraya que medidas que aporten seguridad en el alquiler, que faciliten la rehabilitación y resuelvan los bloqueos legales en herencias, “serían mucho más efectivas para movilizar esos inmuebles que las penalizaciones fiscales».

Casas en mal estado y miedo a alquilar

En este escenario, mientras algunas administraciones son partidarias de penalizar fiscalmente a los propietarios para motivarles a sacar al mercado del alquiler los inmuebles desocupados, sus dueños argumentan que existen múltiples obstáculos que les impiden arrendar esas viviendas.

La principal razón que alegan los propietarios es que la casa no se encuentra en condiciones adecuadas para ser vendida o arrendada y necesita reformas. El segundo motivo más frecuente son los desacuerdos entre herederos sobre el uso de la vivienda heredada y, el tercero, la desconfianza hacia los inquilinos, relacionada con el temor a impagos o daños en la vivienda.

A estas causas se suman que las casas estén en obras, en venta desde hace menos de un año o que un familiar, amigo o conocido vayan a vivir próximamente en ellas. Asimismo, aumentan los dueños que consideran que en la zona donde se encuentra la casa no existe suficiente demanda, mientras disminuyen los que tienen miedo a no poder recuperar el inmueble en caso de impago.

Baleares y Canarias, las regiones con más casas vacías

En cuanto a la ubicación de las viviendas desocupadas, Baleares y Canarias son las comunidades autónomas con mayor proporción de propietarios que reconocen mantener casas vacías. Andalucía y Madrid también superan la media nacional. En el extremo contrario aparece Cataluña, que registra la menor tasa de viviendas vacías de España, junto a la Comunidad Valenciana.

Otro dato relevante es el tiempo en que los inmuebles permanecen desocupados. Este año, el 49% de las viviendas vacías lleva más de dos años sin uso, frente al 43% registrado en 2025. Por el contrario, disminuye el peso de las que llevan vacías menos de dos años, pasando del 57% al 52%.

Hombre de 54 años, de clase media y con familia

El perfil del propietario de viviendas vacías en España corresponde mayoritariamente a un hombre con una edad media de 54 años. Pertenece principalmente a la clase media, vive con su pareja e hijos y cuenta, de forma mayoritaria, con dos inmuebles en propiedad.

A estos propietarios mantener la vivienda vacía les preocupa. El 55% de ellos tiene miedo a que la ocupen. Su segunda inquietud es el dinero que pierden al tener la casa desocupada y no obtener rentabilidad por ella. A lo que se suma la inversión en mantenimiento debido a los gastos derivados de seguros, impuestos y la comunidad, una preocupación mencionada por el 34% de los propietarios, aunque pierde peso respecto al año anterior.

También desciende la inquietud por el deterioro derivado del abandono de la vivienda, así como el miedo a robos o a que pequeños desperfectos se agraven por no detectarse a tiempo. En cambio, crece ligeramente la preocupación relacionada con posibles impuestos o penalizaciones específicas vinculadas a tener una vivienda vacía.

Un bloque de pisos en Torremolinos con viviendas vacías, REUTERS/Jon Nazca

España afronta la mayor crisis de vivienda de las últimas décadas, marcada por el aumento disparado de los precios de compraventa y alquiler originado por la escasa oferta disponible. En este contexto de tensión inmobiliaria se produce una paradoja: no hay pisos para comprar ni alquilar cuando el 2% de las viviendas en el país permanecen vacías.

Aunque el porcentaje puede parecer reducido, es relevante, si se tiene en cuenta que poner en el mercado residencial miles de viviendas cerradas podría paliar en parte la falta de oferta residencial. Según los datos del último informe de Fotocasa Research correspondiente a 2026, menos del 3% de los propietarios asegura tener actualmente una vivienda vacía, una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado.

«La vivienda vacía entre particulares sigue siendo un fenómeno muy reducido y la gran mayoría lo hace por motivos involuntarios como el mal estado del inmueble, conflictos hereditarios o desconfianza hacia los inquilinos», señala María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa.

Reconoce que el clima de “inseguridad jurídica está paralizando decisiones que podrían poner más vivienda en el mercado”. Por ello, subraya que medidas que aporten seguridad en el alquiler, que faciliten la rehabilitación y resuelvan los bloqueos legales en herencias, “serían mucho más efectivas para movilizar esos inmuebles que las penalizaciones fiscales».

Casas en mal estado y miedo a alquilar

En este escenario, mientras algunas administraciones son partidarias de penalizar fiscalmente a los propietarios para motivarles a sacar al mercado del alquiler los inmuebles desocupados, sus dueños argumentan que existen múltiples obstáculos que les impiden arrendar esas viviendas.

La principal razón que alegan los propietarios es que la casa no se encuentra en condiciones adecuadas para ser vendida o arrendada y necesita reformas. El segundo motivo más frecuente son los desacuerdos entre herederos sobre el uso de la vivienda heredada y, el tercero, la desconfianza hacia los inquilinos, relacionada con el temor a impagos o daños en la vivienda.

A estas causas se suman que las casas estén en obras, en venta desde hace menos de un año o que un familiar, amigo o conocido vayan a vivir próximamente en ellas. Asimismo, aumentan los dueños que consideran que en la zona donde se encuentra la casa no existe suficiente demanda, mientras disminuyen los que tienen miedo a no poder recuperar el inmueble en caso de impago.

Baleares y Canarias, las regiones con más casas vacías

En cuanto a la ubicación de las viviendas desocupadas, Baleares y Canarias son las comunidades autónomas con mayor proporción de propietarios que reconocen mantener casas vacías. Andalucía y Madrid también superan la media nacional. En el extremo contrario aparece Cataluña, que registra la menor tasa de viviendas vacías de España, junto a la Comunidad Valenciana.

Otro dato relevante es el tiempo en que los inmuebles permanecen desocupados. Este año, el 49% de las viviendas vacías lleva más de dos años sin uso, frente al 43% registrado en 2025. Por el contrario, disminuye el peso de las que llevan vacías menos de dos años, pasando del 57% al 52%.

Hombre de 54 años, de clase media y con familia

El perfil del propietario de viviendas vacías en España corresponde mayoritariamente a un hombre con una edad media de 54 años. Pertenece principalmente a la clase media, vive con su pareja e hijos y cuenta, de forma mayoritaria, con dos inmuebles en propiedad.

A estos propietarios mantener la vivienda vacía les preocupa. El 55% de ellos tiene miedo a que la ocupen. Su segunda inquietud es el dinero que pierden al tener la casa desocupada y no obtener rentabilidad por ella. A lo que se suma la inversión en mantenimiento debido a los gastos derivados de seguros, impuestos y la comunidad, una preocupación mencionada por el 34% de los propietarios, aunque pierde peso respecto al año anterior.

También desciende la inquietud por el deterioro derivado del abandono de la vivienda, así como el miedo a robos o a que pequeños desperfectos se agraven por no detectarse a tiempo. En cambio, crece ligeramente la preocupación relacionada con posibles impuestos o penalizaciones específicas vinculadas a tener una vivienda vacía.

  

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