He-Man y los amos del universo: una nueva película que pide revancha y el origen de una saga millonaria que apela a la nostalgia

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Durante los años ochenta, los niños del mundo parecían caer rendidos ante He-Man y los Amos del universo, una serie animada centrada en las innumerables batallas entre el héroe del título, contra el malvado Skeletor. El éxito de esa ficción dio paso a un fenómeno cultural, que aún hoy hace eco en un público que ya superó los cuarenta años, y que recuerda con profundo cariño esas tardes de meriendas junto al mítico He-Man. Por ese motivo, a continuación un repaso por el origen secreto de ese personaje, su primera (y fallida) llegada al cine, y esta segunda versión que promete hacer justicia con el portador de la icónica Espada del poder.

Héroes de plástico

El 24 de diciembre de 1981, por las oficinas de Mattel comenzó a circular un memo sobre una reunión para definir al héroe de una nueva línea de juguetes, cuyas aventuras se desenvolvían en un mundo de magia y de fantasía. La idea del protagonista tenía que ver, según figuraba en ese texto, con que “a las madres les gustaban estas temáticas, porque permitían que sus hijos lidien con escenarios de buenos contra malos, y puedan identificarse con un protagonista noble”. La ilustración que marcaba el punto de partida de ese mundo, era una realizada por un dibujante de la compañía llamado Mark Taylor, que mostraba a un guerrero de aspecto vikingo. El nombre elegido para ese nuevo personaje era He-Man, y la línea se llamaría Amos el universo. En una reunión de Mattel, el director de marketing, un avispado ejecutivo llamado Mark Ellis, le informó a los inversores que la nueva colección de juguetes iba a ser impulsada por una serie de dibujos animados. El detalle, es que hasta ese momento, Ellis no tenía ninguna serie entre manos, y debió recurrir a esa mentira piadosa con el objetivo de lograr el negocio.

El diseñador Mark Taylor dibujó a este guerrero bárbaro, que sirvió como puntapié inicial para el concepto de He-man.

Luego de varias reuniones, desde Mattel cerraron trato con Filmation, una productora de mediano calibre, responsable de algunos pequeños éxitos como Tarzán, o los dibujos de Star Trek. De esa manera, el primero de diciembre de 1982 las figuras de He-Man llegaban a las jugueterías de Estados Unidos, y en septiembre de 1983 debutaban sus dibujos animados. Y el éxito fue inmediato. El enorme carisma de los protagonistas, las batallas en un mundo fantástico, la creatividad en el diseño de los héroes y villanos, y el encanto del clásico planteo sobre la lucha del bien contra el mal, cautivó a los chicos rápidamente. Poco tiempo después, tararear la reconocible melodía de apertura, se habían instalado entre los niños como una suerte de himno generacional.

A mediados de 1984, cuando la serie llevaba poco menos de un año al aire, un artículo de The New York Times dio cuenta del boom llamado He-Man, que estimativamente se veía en nueve millones de hogares en Estados Unidos. Se trató de un éxito que rápidamente cruzó fronteras, y en 1985 eran 37 los países que habían adquirido los derechos para televisarla (entre ellos, desde luego, se contaba a la Argentina). La combinación de una ficción atrapante, acompañada de una extensa galería de muñecos, fue una fórmula irresistible y millonaria.

Luego de 130 episodios, el 8 de diciembre de 1984, la ficción llegó a su final. Sin embargo y lejos de concluir la saga, la intención fue la de cederle la posta a un nuevo proyecto. De ese modo, en 1985 llegó a los cines He-Man y She- Ra: El secreto de la espada, un largometraje animado que presentó a una nueva heroína, quien luego recibió una serie que se extendió a lo largo de 93 episodios, hasta 1986.

Amos del universo: decepción en la pantalla grande

Dolph Lundgren haciendo lo que puede en Amos del universo

La fiebre de He-Man, que parecía no tener techo, dio pie a un proyecto aún mayor: la llegada a la pantalla grande. A mediados de los años ochenta, la productora Cannon Films (especializada en películas hechas más con ingenio que con presupuesto) puso en marcha un largometraje dedicado al héroe. Los líderes de esa productora, Yoram Globus y Menahem Globus, compraron los derechos sobre el personaje con el objetivo de hacer un film grandilocuente, pero con la misma cantidad de dinero que invertían para proyectos clase B que solían tener a Chuck Norris enfrentándose a un discreto pelotón de ninjas.

Con un guion escrito a medias, pero con el apuro de facturar frente a la crisis económica que atravesaba Cannon Films, la producción se puso en marcha con Dolph Lundgren como el elegido para personificar a He-Man. El actor sueco, que hablaba muy poco inglés, debió soportar estoicamente las exigencias de un rodaje en el que no había dobles para realizar las escenas de acción. En la vereda opuesta, en la piel de Skeletor se encontraba el prestigioso Frank Langella, quien aceptó el papel porque su hijo era fanático del dibujo animado original. Cuando Langella llegó al set de filmación y se encontró con un guion escrito de forma desprolija, él mismo procedió a reescribir varias de sus líneas, con el objetivo de darle una profundidad casi Shakespereana a un villano unidimensional.

El rodaje no fue nada fácil, y debido al bajo presupuesto el guion sufrió cambios que fueron demoledores. Originalmente la historia debía presentar una imponente escena en Eternia, con una batalla multitudinaria en la Montaña serpiente y el castillo Grayskull. Pero eso quedó descartado. Para colmo, personajes muy queridos como Orco, fueron desechados por los costos que podría significar mostrarlos en pantalla. Y peor aún, es que Mattel controlaba celosamente el modo en el que He-Man y su universo era mostrado en pantalla, y con el único objetivo de vender muñecos, es que le impusieron a la producción la aparición de villanos originales que sirvieran para fabricar merchandising derivado. Eso culminó con los espectadores sumamente desilusionados al no ver en pantalla a héroe y villanos muy populares como Man-E-Faces, Tri-Klops, Trap-Jaw o Mekaneck. Finalmente dichos cambios dieron por resultado una película que poco tenía que ver con He-Man, para proponer una deslucida aventura en la Tierra que estaba muy lejos de la epicidad exhibida en los dibujos animados.

En agosto de 1987, llegó a los cines de Estados Unidos el film Amos del universo, sobre el que Cannon tenía grandes expectativas (amparadas en desconocer por completo a los fans de ese personaje). De hecho, la cúpula de esa productora pensaba que tenía entre manos a una nueva Star Wars, que quizá hasta podía dar pie a la creación de un nuevo universo. Por ese motivo es que le dieron luz verde a la preproducción de una secuela, de la que Dolph Lundgren no iba a participar. Pero con el film en las calles, que terminó dando pérdidas irreparables para Cannon, el mito de He-Man llegó a su fin.

Tiempo de revancha

A lo largo de los años, en Hollywood hubo un interés sostenido por llevar a He-Man nuevamente a los cines. De esa forma comenzó un peregrinaje de mil intentos por concretar una nueva película de He-Man. En 2007 el director John Woo estuvo cerca de hacer ese título, y lo mismo sucedió entre 2009 y 2018, cuando numerosos guionistas y realizadores quisieron también liderar un largometraje del reconocido héroe. Pero no fue sino recién en 2022 que el proyecto cobró impulso de la mano de Netflix. Aunque poco tiempo después, y luego de invertir treinta millones de dólares en la preproducción, la plataforma streaming le bajó el pulgar al film. Todo parecía perdido, hasta que en ese momento apareció Amazon MGM.

El director Travis Knight fue el elegido para realizar la tan demorada película de He-Man, junto a un elenco encabezado por Nicholas Galitzine como el hercúleo héroe, Camila Mendes en la piel de la valiente Teela, e Idris Elba como su padre, Man-At-Arms. Con respecto al bando de los villanos, Jared Leto quedó elegido para interpretar a Skeletor, junto a Alison Brie como la temible Eil-Lyn.

Con un presupuesto cercano a los doscientos millones de dólares, esta nueva película despierta una vez más el interés sobre esta inoxidable saga, principalmente porque promete saldar una deuda con el público y finalmente mostrar Eternia en todo su esplendor. Con una aventura que se traslada al castillo de Grayskull, y con un tono que oscila entre la comedia y la acción en la línea de Guardianes de la galaxia, el film Amos del universo será el regreso con gloria de un universo que se niega a abandonar el corazón de su leal público, y que al grito de “¡por el poder de Grayskull!”, buscará emocionar a los fans vieja escuela como así también enamorar a una nueva generación de seguidores.

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