¿A quién le importamos?

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Mientras Andrea del Boca sigue protagonizando el mayor éxito de su carrera y le disputa marquesina a la otrora vedette Yanina Zilli en la casa de Gran Hermano, otro hijo dilecto del kirchnerismo pasa los días con una sonrisa y mostrándose “optimista porque este modelo es inviable”. Obvio, que “este modelo” es el del libertario Javier Milei, que en los últimos días transita más dificultades autoinfligidas que turista que se adentra en el laberinto de Los Cocos, en Córdoba.

“Cuando el capital político se termine, merme, quedarán afuera”, sentenció Pablo Echarri, que ya imagina el regreso del colectivo cristinista al poder. Despierta recuerdos de otros colegas suyos que, escudándose en el humor, vociferaban las ganas de “agarrar un camión y jugar al bowling por la 9 de Julio” contra quienes se habían concentrado en el Obelisco para protestar en octubre de 2020 por la tortuosa cuarentena que había impuesto el presidente Alberto Fernández para “protegernos” de la pandemia de Covid.

No es nuevo esto de que, cuando se está en el poder, los problemas de los ciudadanos de a pie son “sensaciones” o “percepciones”, pero cuando se está en la oposición todo es negativo y hay que esperar a que se derrumbe el gobierno de turno. Si no fuera porque en medio hay millones de ciudadanos que amanecen cada día con los mismos problemas y escuchan esgrimas dialécticos sobre la “herencia recibida” que traba el desarrollo del país y “las soluciones” que proponen los que ya estuvieron en el gobierno, la Argentina sería una genial comedia dramática merecedora de ganar todas las categorías de los Oscar.

Lo interesante de estos actores es que le quitan protagonismo a los errores que debe explicar el Gobierno. Mientras la platea trata de seguir el hilo de los viajes de lujo del jefe de Gabinete y su familia, el papel de los hermanos Milei en el caso $Libra o el manejo de fondos de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), el regreso a tribunales de Cristina Kirchner pone en pausa el “culebrón libertario” y abre una nueva temporada de la “eterna telenovela kirchnerista”, que anticipa un nuevo giro en el libreto. A menos de dos años de las elecciones presidenciales, ya el ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, anunció el primer plano secuencia en cámara lenta y música vibrante de un eventual gobierno kirchnerista: el indulto a Cristina Kirchner. ¿La pobreza, la economía, la inseguridad, la educación, las inversiones? Son siempre temas secundarios de la inmodificable película nacional.

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