Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires; obra narrada a través de las canciones de Charly García. Intérpretes: Elena Roger, Christian Alladio, Nath Aponte, Pablo Arias Garcia, Pamela Baigun, Carmela Barsamian, Facundo Basso, Juan Diego Bros y Matías Bruno, entre otros. Músicos en escena: Javier López Del Carril, Carlos Britez, Christine Brebes, Juan Bayón, Lisandro Etala, Francisco Paz y Octavio Estrin. Coreografía: Elizabeth de Chapeaurouge. Directora residente: Virginia Magnago. Dirección musical: Javier López Del Carril. Dirección vocal: Ana Carfi. Diseño de escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Diseño de vestuario: Graciela Galán. Diseño de iluminación: Matías Sendón. Diseño sonoro: Rodrigo Lavecchia. Diseño de video: Federico Luis Lamas y Johanna Wilhelm. Arreglos musicales: Murci Bouscayrol y Ricardo Hornos. Curaduría histórica: Felipe Pigna. Idea, libro y dirección: Ricardo Hornos. Sala: Teatro San Martín. Duración: 90 minutos. Funciones: de miércoles a sábados, 20.30; y domingos, 19.30. Calificación: Buena
Dentro de la amplia batería de propuestas previstas por el Complejo Teatral de Buenos Aires para esta temporada Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires es uno de los títulos más esperados del año. En verdad, más esperado y festejado por el público que, ya desde hace más de una semana cuando hizo su primera función, viene agotando las localidades de la sala más grande del Teatro San Martín.
Hay varios elementos en juego para entender este fenómeno. Por lo pronto, lo protagoniza la gran Elena Roger, esa exquisita actriz, bailarina y cantante que alguna vez fue Eva Perón, Edith Piaf y Mina, la cantante italiana. La otra gran estrella de todo esto es la música de Charly García, aquel artista que cumple un rol vital en la banda sonora de varias generaciones de argentinos. Y el tercer factor a tener en cuenta para esta obra que revisita un hecho histórico clave de nuestro país es el que aporta el mismo Teatro San Martín: la gran sala pública de la ciudad en donde realiza funciones esta gran producción de la sala y Club Media junto con Carlos Mentasti y Alephmedia

Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires se presenta como una ópera rock con música y letra inspiradas en la obra de García en base a una idea escrita y dirigida por el argentino Ricardo Hornos, de amplia trayectoria en el circuito de Broadway. Parte de una premisa compleja que es todo un desafío en sí mismo: valiéndose de canciones enteras o fragmentos de ellas y alguna que otra letra modificada para contar la serie de episodios que sucedieron durante las invasiones inglesas de 1806. Para ello apela a 55 temas de García que incluyen verdaderos hitazos desde sus tiempos en Sui Generis y con apenas pocos diálogos. Es todo un reto el intento de narrar los convulsionados días desde que el general inglés Beresford y su tropa vinieron a capturar un botín y terminaron tomando el poder hasta que se organizó la resistencia y la posterior rendición.
En el mismo escenario de la sala Martín Coronado del San Martín ya se había narrado parte de esta historia cuando Pepe Cibrián Campoy desembarcó hace 37 años con el musical Invasiones inglesas. Más cerca en el tiempo, Lola Airas, en 2022, presentó Campo minado en el que se rockeaba la memoria de exsoldados de la Guerra de Malvinas. Justamente a partir de ese conflicto bélico, García compuso “No bombardeen Buenos Aires”.
Quien ideó esta gran producción imaginó como su gran aliado para contar estos sucesos a esta figura clave del rock argentino. En escena, la alianza deja sus dudas. Por momentos, la música de García al servicio de contar aquellos lejanos hechos estudiados en la escuela primaria desconcierta y parece responder a un procedimiento de poca organicidad escénica. La falta de un trabajo dramatúrgico más sólido hace que la potencia de esas canciones (o sus fragmentos, o los ecos de esos temas o sus estribillos) torne complejo, y hasta forzado, seguir el relato más allá de la entrega y el talento de cada uno de los intérpretes.

Claro que todo eso convive en el marco de una propuesta cuyo nivel artístico y de producción es sumamente elogiable. Roger es la narradora de esta historia. Es, al mismo tiempo, Casandra y Charly, a secas. Es la que enciende y la que apaga la luz de cada capítulo de esta trama dominada por figuras masculinas, por hombres de armas tomar y de intereses políticos en pugna. Es la guerrera de sus propias batallas como mujer y como figura clave de la reconquista. Este potente personaje, que no remite a los sucesos históricos, está todo el tiempo acompañado por los siete músicos en vivo y por 30 actores, cantantes y bailarines (muchos de ellos de una sólida trayectoria en el mapa del teatro musical) de enorme talento, entrega y profesionalismo.
Durante 90 minutos todos ellos se convierten en piezas claves de una maquinaria escenotécnica en constante movimiento con grandes estructuras que entran y salen, cambios de vestuarios de época, una ajustada coreografía, un trabajo de imagen que no abusa de las proyecciones, un complejo diseño lumínico y un trabajo musical y vocal que se convierten en piezas claves de este potente bombardeo escénico.
Hay, sí, algunos momentos corales en los que se torna complejo entender las letras de las canciones, o escenas de tanta monumentalidad que no tienen la misma factura de aquellas más intimistas. Además, la ubicación del sistema de subtitulado para las escenas en inglés no es el adecuado. De todos modos, lo que sucede en la Martín Coronado tiene momentos de una belleza visual inquietante en la que cada uno de los intérpretes (algunos llegan a encarar a siete personajes) se convierte en precisas piezas de este engranaje. Invasiones I… ya es y será un éxito que dejará una marca importante en la propia historia del Teatro San Martín.

Datos al margen de toda subjetividad. El domingo, la función de Invasiones I… se inició apenas con unos minutos de retraso con la sala Martín Coronado, casi 1000 espectadores, llena. Apenas pasado un tiempo de la hora de inicio, la ansiedad de ese público era tal que se puso a aplaudir. Ni bien los músicos empezaron a tocar “No bombardeen Buenos Aires” como parte de un medley instrumental que cerró con «Buscando un símbolo de paz» sonaron los primeros aplausos. El clima de fiesta ya se percibía en la sala Martín Coronado.
Noventa minutos después terminó la obra y el numeroso elenco salió a saludar. Los que cubrían la platea y el pullman se fueron poniendo de pie entre aplausos y ovaciones. Cumplido el rito, el elenco abandonó el escenario, pero la banda, como cerrando un círculo imaginario, volvió a tocar “Buscando un símbolo de paz”. Nadie abandonó la sala como si todos, por un pacto secreto colectivo, cumplieran un mandato regido por la alegría de evocar a ese tema o al mismo Charly García. Y empezaron a sacar fotos, a bailar y a cantar como ganados todos por ese impulso de querer sentirse bien para que todo sea diferente. Ese momento tan único como mágico y emocionante también es Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires.
3 stars
