“Nos animó a participar en Experiencia Living Remeros Beach el hecho de que está cerquísima de nuestro Estudio y, también, de gran parte de nuestra clientela. Decimos que es como estar en ‘el patio de casa’; entonces, teníamos que participar sí o sí. Y, desde luego, por la amplificación enorme que le daría nuestro trabajo», dicen las socias de Halesa Estudio, participante de la muestra con su “Departamento 203”.

Hasta acá, nada fuera de lo normal salvo precisiones geográficas. Pero con Paola Zuquetto Dockhorn y Melina Gerhardt el mapa se estira hasta Brasil, y el tiempo se remonta a la infancia.
“Somos amigas desde los ocho años. Nos conocimos en tercer grado, en un colegio de Santa Cruz do Sul, estado de Río Grande do Sul. Después, ambas fuimos a la facultad en Porto Alegre (Milena estudió Publicidad; yo, Arquitectura), y seguimos muy amigas, hermanas te diría. Salíamos todas las semanas y vivimos juntas muchísimas cosas”, nos cuenta Paola.

Sin saudade
“Terminé la facultad y en 2005 me vine a Buenos Aires para hacer un máster en la Universidad de Belgrano. Y, trabajando en un estudio y en otro, me fui quedando, me casé y tuve a mis hijos. Milena llegó 8 años después, buscando un cambio después de una separación”, continúa. “En ese momento, yo estaba desarmando el estudio que tenía con una socia anterior; es decir, estaba atravesando algo similar, de alguna manera, porque las sociedades son como matrimonios. ¡Una le ve más la cara a su socia que a su marido!”, sonríe Paola.

“Después de ese revés, yo lo único que quería era irme de Brasil. Tenía amigas en Australia, en Canadá… Pero primero la llamé a Pao, mi amiga-hermana. Enseguida me propuso no solo que viniera a Buenos Aires, si no que fuera su nueva socia. Pero lo charlamos mucho, eh, porque no queríamos que nada perjudicase nuestra amistad. Eso era lo más importante”, comparte Milena Gerhardt, el 50 por ciento de esta sociedad tan especial. “Me vine, me quedé un mes en casa con Pao, su marido y su primer bebe, y ahí diseñamos el plan de trabajo. Volví dos semanas a Brasil para vender todo, me vine solamente con las valijas… y empezamos de cero”.
“Estamos instaladísimas acá, con hijos y maridos argentinos, pero vamos muy seguido a Brasil, por familia o por trabajo”.
Ustedes son mujeres de apuestas fuertes, ¿no?
Sí. Acá hay que jugar muy alto, pero fue un proceso escalonado, con tiempo. Nuestro primer estudio fue en el tercer piso de mi casa, en Nordelta. Cuando en el barrio se abrió un espacio de coworking, nos mudamos, y aunque no había más que una mesa compartida, estábamos chochas. Lo lindo es que siempre estábamos contentas, dando pasos muy bien coordinados. Después, logramos alquilar una oficina mini para las dos en ese mismo lugar. Unos años después, iniciamos el cuarto capítulo de nuestra historia, en un estudio más grande, con un equipo. Siempre estamos empezando cosas nuevas.
¿Qué lograron con esa asociación?
Yo creo que un nuevo modelo de negocio. Hasta ese momento, Pao había trabajado de un modo más personal, pero ahora lo pensamos como una empresa donde las socias tienen su sueldo, se hace una caja de ahorro con el excedente y se invierte de acuerdo al crecimiento. Ese cambio de mentalidad fue fundamental, y es lo que nos permite, como Estudio, tanto adquirir tecnología y hacer crecer a nuestro equipo como ir a buscar contactos e inspiración a la Feria de Milán, a Casa Cor o participar en Experiencia Living. Cuando la pandemia hizo volar todo por los aires y detuvo el trabajo, nunca dejamos de cobrar nuestros sueldos, porque ya teníamos todo ordenado”. Chapeau.

Reunión de estilos
“Solemos decir que nuestro estilo es adaptarnos al del cliente y estar al servicio del cliente para que transite su reforma de la mejor manera. Si hablamos de gustos personales, vamos por lo más net, lo más clásicamente contemporáneo”, coinciden.

“Siempre me pareció que el diseño argentino es muy refinado, mientras que el brasileño (incluso para vestirse) es bastante excesivo, salvo excepciones. Está eso de poner TODO”, dice Milena con mucha gracia. “Tomamos de la Argentina esa mirada más depurada, relajada y elegante y le agregamos esa búsqueda de vanguardia material incesante tan típica de Brasil», agrega Paola.
“En Brasil tenés tenés que estar peinada, maquillada, ‘armada’ todo el tiempo. El argentino es mucho más suelto y avanzado en ese sentido. Cuando trabajaba allá, iba de tacos todos los días; desde que me vine, no me volví a poner un taco en la vida”, se ríe Milena.

“Estamos instaladísimas acá, con hijos y maridos argentinos, pero vamos seguido a Brasil por familia y por trabajo”.
Hablando estrictamente de lo laboral, ¿qué les queda de su ser brasileño?
“Mucho. En primer lugar, porque tercerizamos algunas cosas a Brasil, lo que nos da una relación fluida con ciertas fábricas de muebles y proveedores de allá. También, por supuesto, están los arquitectos y diseñadores brasileños que nos inspiran, y muestras como Casa Cor o ForMóbile, que conocemos al dedillo y nos nutren con lo último en diseño y materiales”, dice Milena. “Esa vía existe, está abierta y nosotros intentamos aprovecharla”, resume Paola.
“Obviamente, el diseño es importantísimo, pero creemos que el factor humano define en gran parte nuestra manera de trabajar”, concluyen.
