Como si fuese un talismán. Así está representada la camiseta de la selección argentina en La casaca de Dios, la película dirigida por Fernán Mirás y protagonizada por Jorge Marrale y Natalia Oreiro, que llegó a los cines argentinos el pasado jueves. Y claro que alude a la historia real de la remera azul que Diego Armando Maradona inmortalizó en el Mundial de México 86, específicamente en el partido contra Inglaterra, y en la metáfora de la reivindicación patria tras la Guerra de Malvinas.
Es que esa no fue una camiseta más, sino que se volvió una prenda que causó intrigas y disputas varias, con Diego en vida, primero, y con el recuerdo eterno, después. Hecho que todavía tomó más relevancia hace cuatro años, por la subasta que se hizo en Sotheby’s.
La cuestión -en la ficción y la realidad- fue si esa era la camiseta que había vestido el 10 en el emblemático partido, e hilando más fino aún, si esa era la misma que llevaba al momento de marcar el tanto llamado “la mano de Dios” y el otro, el “Gol del siglo”, cuando eludió a seis jugadores incluido el arquero.
Es que si bien, por un lado, la casa británica encargada del remate comunicó que efectivamente esa era la camiseta de los célebres goles, que Maradona había intercambiado con el jugador Steve Hodge y que la cuestión estaba comprobada mediante un análisis de fotocomparación entre las fotografías del partido y la prenda, por otro, Dalma Maradona había comentado que su padre usó dos camisetas en ese partido y que esa no era la que llevaba en el segundo tiempo, cuando se convirtieron los dos tantos.

Pero esta casaca, a su vez, tiene otra historia paradigmática, que involucra a todo el equipo. Y es que no es la que originalmente había enviado la marca francesa Le Coq Sportif para ese campeonato, sino que ésta y las de todos los jugadores, fueron compradas por un administrativo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en México, a instancias de los cuartos de final, cuando la selección jugó contra Inglaterra. La razón habría sido que las nuevas adquisiciones eran más livianas para soportar el calor sofocante de la tierra azteca.
Misión
En ese devenir, aunque con algunas licencias dramáticas, se enfoca ahora el film La casaca de Dios para contar la historia que identifica no solo a los fanáticos del fútbol, sino a los argentinos en general.
“Les pido que esa casaca vuelva al país al que pertenece”, expresa el personaje ficcional de Titi Malvestiti (Jorge Marrale). En el film, Malvestiti encarna a un utilero de la selección argentina que se ocupa de supervisar las camisetas azules. Pero este hombre había hecho algo más: había pedido a las costureras encargadas de aplicar los números y el escudo, que debajo del logo de AFA incluyeran una fotografía de su hijo, soldado fallecido en la Guerra de las Malvinas.
Esa sutileza que resuena en la memoria colectiva es el motor principal para que, ante la inminente subasta, Malvestiti se obsesione con la misión de recuperar la prenda. Y ese es el foco en torno al cual sucede la trama, que va mucho más allá del hecho futbolero para poner en blanco sobre negro el valor emocional que pueden tener los objetos -en este caso, la ropa- en contraste con el imperativo del mercado.


La película recupera el sentimiento irracional que puede despertar una casaca de fútbol. Al menos para este lado del mundo, donde tanto la camiseta del club de elección como la de la selección nacional son, además, atuendos que no tienen temporada sujeta al clima, ni distinción de género, y que trascienden las tendencias. Es que sin proponérselo cumplen con esos tres requisitos, los mismos que hoy intentan lograr las marcas de indumentaria que buscan ser inclusivas y perdurar. Un dato no menor, por dentro y por fuera de la pantalla grande -y la cotidianidad de las redes sociales- es que, al menos en las dos últimas décadas, las referencias a las camisetas de fútbol pasaron a integrar colecciones de firmas internacionales y locales de moda, lo mismo con diseñadores y empresas de renombre -por caso Armani, que hizo el diseño de la del Napoli, y Yohji Yamamoto la del Real Madrid-.
De la cancha a la pantalla
Más allá de este estreno -en la previa del próximo Mundial y a 40 años del partido que se volvió un hito-, antes hubo otras películas, series e incluso programas de televisión que le dieron un lugar privilegiado a esa prenda, tanto por la historia contada como por el personaje o actor que la llevaba.
Esa misma casaca, la suplente en México 86, desde luego está también referenciada en Maradona: sueño bendito (disponible en Prime Video), la serie que revisita la vida del ídolo a partir de una exhaustiva investigación de vestuario a cargo de la diseñadora Connie Balduzzi. Allí, no solo aparece la remera albiceleste y la azul en cuestión, sino también el instante en el que se preparan, con la costura del escudo y los números blancos. En esa ficción se lo ve a Diego con las camisetas de Cebollitas, Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, y por supuesto la celeste del Napoli.

Esta última no podía dejar de estar presente en Fue la mano de Dios (Netflix), la película del napolitano Paolo Sorrentino, un declarado fan absoluto del 10. El film narra la trágica muerte de los padres del director, en paralelo con la llegada de Diego Maradona al Napoli y el primer triunfo que le dio al club, traducido en una nueva revancha, esta vez la del sur de Italia ante el poderío del norte.
“Tengo las nuevas camisetas, chicos, las terminé anoche”, dice uno de los jugadores de Darwen sobre las remeras a rayas horizontales negras y beige, con botones en el frente. Ese es el equipo conformado por obreros del molino de algodón, propiedad de James Walsh en Un juego de caballeros (Netflix), una miniserie que se vuelve imprescindible para repasar la génesis del fútbol con sede en el Reino Unido.
Otras obras de temática futbolera, al haber sido contadas en tiempos del blanco y negro, no ponen el énfasis ni en el diseño ni en la textura de las camisetas, sino en el amor por los colores y las vicisitudes que atraviesan los personajes por defenderlos.
El hincha (puede verse en YouTube completa), con Enrique Santos Discépolo como “El Ñato”, es uno de los films que datan de mediados del siglo pasado en los que aparece la camiseta de Deportivo Victoria, el club del que es fanático el protagonista. Otra es El crack, con las actuaciones de Jorge Salcedo, Aída Luz y Marcos Zucker, dirigida por Jorge Martínez Suárez, hermano de Mirtha Legrand, y reconocido hincha de Racing. Asimismo, Pelota de trapo y El hijo del crack, de los años 40 y 50 respectivamente, conforman la saga de Leopoldo Torre Nilsson con camisetas de cuellos grandes y mangas más cercanas a la tipología de una actual camisa de manga corta.
Con la euforia de los campeones
Están además las producciones surgidas después de los campeonatos que ganó la Argentina: La fiesta de todos, Héroes, Elijo creer y Muchachos: la película de la gente, películas de carácter documental que, en sus afiches promocionales, incluyen las casacas de la selección.
Dirigida por Sergio Renán, La fiesta de todos (también en YouTube), además de los registros documentales del mundial de 1978 agregó tramos ficcionales en tono de comedia con actores populares, como Juan Carlos Calabró. El film es hoy polémico, considerado por muchos como una lamentable oda a la dictadura que comandaba Jorge Rafael Videla en tiempos de ese campeonato.



En cambio, ya en democracia, Héroes, acerca del Mundial de 1986, le da centralidad a Maradona, en un tono similar al que tiene Elijo creer (HBO Max), con el foco en los jugadores de la “Scaloneta”, y Muchachos (Disney+), centrada en la pasión de los hinchas. En todos los casos, al tratarse de raccontos del triunfo del equipo nacional, las camisetas que aparecen no solo son de la Argentina en todas sus variantes, sino también de las selecciones rivales.
En otras ficciones
“Esto sos vos, cinco camisas, 32 camisetas de fútbol”, vocifera Julieta Díaz en el rol de Vero, la esposa de Pedro, interpretado por Adrián Suar en El fútbol o yo (Disney+). La historia del fanático patológico en recuperación hace gala de una variedad de casacas con primacía de las de Argentinos Juniors y Boca. Esta última es un guiño al fuera de campo, ya que se sabe, este es el club de los amores de Suar.
También lleva una camiseta de Boca el célebre Cacho (Darío Grandinetti), el sobrino con pocas luces de Luis Brandoni en la legendaria Esperando la carroza (Prime Video). Así aparece en la pantalla cuando su tío lo va a buscar al picadito en el potrero, pero en ese caso el guiño es por oposición. En una entrevista muy posterior al estreno, el propio Grandinetti, fan de River Plate, reconoció que la única casaca que podía vestir ese rol era la del histórico contrincante.
Y están las ficciones en las que la camiseta surte efecto como guiño para la caracterización, o para el artista que encarna al personaje. Entre esas interpretaciones, el actor hincha por antonomasia no es otro que Guillermo Francella, reconocido seguidor de Racing. Así, se lo vio con el atuendo celeste y blanco en reiteradas apariciones de De carne somos, una comedia dominguera que emitió Canal 13 a finales de los años 80. Esto tuvo continuidad en otros programas con picos de rating, como la adaptación local de Casados con hijos Telefe, en el que era muy frecuente ver a Pepe Argento con la casaca “académica”.
Un suceso sintomático es el de El secreto de sus ojos (Netflix, Prime Video), el film dirigido por Juan José Campanella, galardonado con el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2010. Es que, si bien en esa producción el empleado judicial que encarna Francella también es fanático de Racing, y su afición es la que le da herramientas para develar el crimen en el que se centra la historia, en la ya emblemática escena filmada en la cancha de Huracán, el actor no aparece con la casaca del club de Avellaneda. Esto puede tener una explicación: en esa época, los años 70, no era tan frecuente que los equipos comercializaran su indumentaria.
Las casacas del ascenso no se quedan afuera. Alcanza con revisitar Okupas. La icónica serie de los años 2000 que se vio por Canal 7 (la actual Televisión Pública Argentina), dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Rodrigo de la Serna, mostró la camiseta de Dock Sud (más conocido como el “Docke”) en la piel del Negro Pablo (Dante Mastropierro), quien junto con De la Serna llevan adelante una de las escenas más recordadas de esa ficción.


El año pasado, en El Eternauta (Netflix), Stagnaro hizo lo propio en la versión audiovisual de la historieta creada por Héctor Oesterheld. Allí se lo ve a Pablo (Aron Park), el estudiante coreano que asiste al mismo colegio que la hija de Juan (Ricardo Darín), con una remera de Platense, en coincidencia con la zona norte del gran Buenos Aires en la que está contada la trama, cuyo vestuario corresponde a la minuciosa labor de Patricia Conta. Este gesto no solo despertó la honra de los hinchas del Calamar, sino que reconfirma aquello de que la ficción supera a la realidad; en estos casos, la retroalimenta.
Para terminar, un detalle para los amantes de las cifras: de acuerdo con lo publicado por la BBC, tras la subasta en Sotheby’s, la casaca de Maradona fue el artículo deportivo más caro de la historia, vendido en 2022 por 9,3 millones de dólares. Llegó a superar a la prenda del legendario beisbolista Babe Ruth, por la que se pagaron 5,2 millones, tanto como a las zapatillas de Michael Jordan, ídolo de la NBA, que fueron adquiridas por 500 mil dólares.
Todo sea por el amor a la camiseta.