Diversas comunidades alrededor del mundo conmemoran este miércoles el Día del Abrazo. La jornada rinde homenaje a una iniciativa surgida en los Estados Unidos durante la década de 1980 con el fin de incentivar las muestras de afecto espontáneas en el espacio público.
Por qué se festeja hoy el Día del Abrazo
El origen de esta fecha se remonta al pueblo de Clio, en Michigan. Un pastor y psicólogo llamado Kevin Zaborney impulsó la celebración tras observar el comportamiento de la sociedad estadounidense de aquella época. El especialista, graduado en la Universidad de Michigan y con un máster en la Universidad de Boston, detectó que las personas sentían vergüenza al expresar sentimientos en público.

Su trabajo con jóvenes en Boysville le permitió notar una falta de espontaneidad en las demostraciones afectivas, incluso entre integrantes de una misma familia. Zaborney eligió el 21 de enero por su ubicación estratégica en el calendario anual. La fecha se sitúa entre las festividades de Navidad y el Día de San Valentín, un período donde detectó una mayor necesidad de contención emocional.
La festividad cobró relevancia internacional en 1986 gracias a su inclusión en el Calendario de Eventos Chase. Desde aquel momento, la propuesta de este psicólogo se extendió a diferentes naciones como una herramienta para enfrentar la desigualdad y los conflictos sociales.
En la actualidad, diversas personalidades promueven el abrazo como un lenguaje de fraternidad universal. El escritor y filántropo argentino Alejandro G. Roemmers lideró encuentros masivos con este propósito. En abril de 2023, el autor recibió el Premio San Francesco y organizó el Abrazo de Asís en Italia. El evento reunió a jóvenes en el Santuario de Santa María de los Ángeles con la premisa de inspirar sensibilidad hacia el prójimo.

Cuáles son sus efectos positivos para la salud física y mental
La ciencia ratifica que este gesto influye de manera directa en el bienestar del organismo. Diversas investigaciones de la Universidad de Carnegie Mellon sostienen que el contacto físico prolongado, de al menos 20 segundos, genera beneficios inmediatos.
Una de las funciones principales se vincula con el sistema inmune: el contacto estimula la glándula del timo, la cual regula la producción de glóbulos blancos y protege al cuerpo de posibles enfermedades.
En relación con el sistema cardiovascular, los abrazos contribuyen a estabilizar la frecuencia cardíaca. Esta práctica diaria disminuye la presión arterial y alivia el flujo sanguíneo. A nivel neurológico, el cerebro segrega sustancias como la dopamina y la serotonina al recibir este estímulo físico. Estas hormonas funcionan como un sedante natural que ayuda a conciliar el sueño y combate problemas de insomnio, según estudios de la Universidad de California.
El control del estrés representa otra ventaja fundamental. De acuerdo a datos de la Universidad de Harvard, los abrazos reducen los niveles de cortisol en sangre. En el caso de los niños, este proceso resulta vital para un desarrollo saludable, mientras que en adultos previene afecciones como el colesterol elevado.
La contención física también ofrece seguridad y protección, por lo que los especialistas la recomiendan para acompañar cuadros de ansiedad o depresión.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
