QUITO.– La relación entre Ecuador y Colombia atraviesa una de sus peores crisis diplomáticas de los últimos años. El gobierno de Daniel Noboa llamó a consultas a su embajador en Bogotá luego de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, calificara al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, encarcelado por causas de corrupción, como un “preso político”.
La medida fue anunciada este miércoles por la canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, en medio de una escalada de tensión entre los dos países vecinos, marcada por acusaciones cruzadas sobre la seguridad fronteriza, el narcotráfico y, ahora, suma otro capítulo con la situación judicial de Glas.
“El embajador ecuatoriano en Bogotá, Arturo Félix, estará arribando el día de hoy o mañana”, dijo Sommerfeld luego de que la cancillería presentara una “enérgica protesta” ante Colombia. Según Quito, las declaraciones de Petro constituyen una injerencia en asuntos internos y vulneran el principio de no intervención.
“Una provocación”
Petro ha sostenido en varias oportunidades que Glas, a quien incluso le otorgó la nacionalidad colombiana, es un perseguido político del gobierno ecuatoriano.

El lunes volvió a insistir con esa postura a través de la red social X, donde reclamó su liberación. “Glas es un ciudadano colombiano y es un preso político. Solicito a los organismos internacionales de DD.HH. velar por sus derechos”, instó el mandatario colombiano.
La respuesta ecuatoriana no tardó en llegar. Quito toma “decisiones para hacer ver” la protesta que plantea a Colombia por “los términos en los que se refiere el presidente Petro y la injerencia sobre decisiones de diferentes instancias del Estado ecuatoriano”, sostuvo Sommerfeld.
La canciller, en tanto, fue más allá y consideró que existe una “provocación” deliberada.

“Hay una provocación hacia Ecuador porque de la nada salen este tipo de mensajes”, afirmó. Aun así, aseguró que el gobierno ecuatoriano intentó sostener la relación bilateral.
“Hemos tratado de mantener una vecindad cordial”, señaló, si bien advirtió que eso “no quita la responsabilidad que tiene el Ecuador de exigir” que Colombia actúe frente a los problemas de seguridad en la frontera compartida.
La cancillería ecuatoriana sostuvo, además, que las “falsas declaraciones” de Petro “contribuyen a deteriorar el estado de las relaciones diplomáticas”. En un comunicado, remarcó que Glas “no es un perseguido político, sino un sentenciado por la justicia ecuatoriana tras procesos legítimos”.
La respuesta de Noboa
El propio Noboa se sumó a la disputa el martes por la noche, también a través de X. Sin mencionar directamente a Petro, el presidente ecuatoriano cuestionó a quienes intentan presentar a Glas como una víctima política.
“Ahora que intentan reinventar al ‘preso político’, quiero ser enfático: esto constituye un atentado contra nuestra soberanía y una violación al principio de no intervención”, escribió.

Glas, una de las figuras más importantes del correísmo, cumple condenas por corrupción vinculadas al escándalo de Odebrecht y otros casos de desvío de fondos públicos.
Su situación se convirtió en un nuevo punto de fricción entre los dos gobiernos, enfrentados además por la situación en la frontera común.
Narcotráfico, guerrilla y aranceles
La crisis diplomática entre Quito y Bogotá no comenzó con el caso Glas.
En los últimos meses, Noboa acusó a Colombia de no controlar adecuadamente la actividad de grupos armados, guerrillas y organizaciones criminales en los más de 600 kilómetros de frontera compartida.
Las tensiones crecieron todavía más después de que Colombia cuestionara un explosivo hallado en su territorio tras un bombardeo militar realizado del lado ecuatoriano con apoyo de Estados Unidos.
A eso se sumó la disputa comercial.
En febrero, ambos países se impusieron aranceles recíprocos del 30%, luego de que Quito responsabilizara a Bogotá por una gestión deficiente en el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado.

La cancillería ecuatoriana volvió este miércoles sobre ese punto y reclamó a Colombia “un compromiso real” para fortalecer la vigilancia en la frontera y combatir el narcotráfico “en lugar de interferir en las decisiones de la justicia ecuatoriana”.
La preocupación de Quito no es menor. Por Ecuador pasa cerca del 70% de la cocaína producida en Colombia y Perú, los dos mayores productores mundiales de esa droga.
El gobierno de Noboa sostiene que buena parte de esa presión del narcotráfico proviene de la débil presencia estatal del lado colombiano de la frontera.
La disputa se produce, además, en un momento político particular para ambos presidentes.
Petro transita los últimos cuatro meses de su mandato y no puede aspirar a la reelección. Con las elecciones presidenciales previstas para mayo, busca mantener en el poder a la izquierda oficialista.
Agencia AFP