El Banco Central (BCRA) decidió hoy no volver a prorrogar la suba de encajes que había dispuesto de emergencia por tres meses en agosto, en la previa de las últimas elecciones, para quitarle combustible a la demanda de dólares—, y que luego había sido extendida hasta fin de marzo de este año.
Ese incremento, de cinco puntos pero integrable en su totalidad con títulos públicos, que además fue acompañado por la obligatoriedad de cumplir al 100% la exigencia a diario y que llevó la inmovilización de pesos al mayor nivel en 30 años, había sido dispuesto por la Comunicación “A” 8302 y extendido por la “A” 8355 en noviembre del año pasado.
Fue en ese contexto que las tasas de interés, que ya venían muy volátiles, se dispararon. Eso explica la paralización del financiamiento al sector privado en pesos, una palanca sobre la que la economía había apoyado su recuperación en la primera mitad de 2025, y el salto abrupto en la morosidad, que se hizo muy visible meses después.
Ahora, lo que el directorio de la entidad, que comanda Santiago Bausili e incorporó como miembro al economista Martín Vauthier, también parte del equipo del ministro de Economía Luis Caputo, en reemplazo de Federico Furiase, dispuso es que ese requisito deje de ser exigible para los bancos y entidades desde abril.
Desde el organismo aseguran que lo resuelto es un paso en la normalización de los encajes, en línea con el clima de distensión financiera visible. Desde el punto de vista monetario, el impacto apunta a ser neutro, ya que se trata de una baja de encajes constituidos en especie, lo que hace que —en teoría— no se liberen ni se retiren pesos del mercado.
Sin embargo, la medida promete impactar sobre la rentabilidad (ya mínima) que hoy ofrecen algunas cuentas bancarias a la vista, así como las billeteras y los fondos comunes de inversión denominados “money market”, en los que estas aplicaciones basan parte de su rendimiento. “Apunta a consolidar la baja de tasas ya vista”, interpretó un analista de mercado ante la consulta de LA NACION.
Lo concreto es que, desde el miércoles 1 de abril, la exigencia de encajes —que puede cumplirse con una subintegración del 5% mensual tras la última flexibilización dispuesta por el BCRA— quedará en un 45% para cuentas a la vista, es decir, dinero de disponibilidad inmediata. Traducido: de cada $100 captados por esta vía, los bancos podrán aplicar para sus distintos negocios apenas $55.
Hasta hoy, al menos disponible para dar créditos, tenían sólo $50 de cada $100, por lo que no puede descartarse que la medida intente revitalizar la oferta de préstamos en pesos, tras la caída real del 10% que ese stock de financiamiento tuvo en los últimos seis meses.
El porcentaje dispuesto es integrable en un 31,5% en efectivo y un 13,5% en bonos de deuda pública en pesos, lo que apunta a que el costo fijo total no sea tan elevado.
Para el caso de las administradoras de fondos comunes y las operaciones con cauciones, la exigencia baja del 45% al 40%, por el mismo motivo.
