En las boleterías de salas chicas y medianas de música, la recesión se nota. En los últimos años la demanda de tickets mermó. Sin embargo, un género musical tan vasto como el jazz logra ampliar su convocatoria de público. No se trata de cantidad sino de variedad. Es así que, sin estar afectado a los vaivenes de las modas, es posible encontrar desde clubes de jazz con apuestas al menos cinco días por semana y ciclos históricos -como Jazzología, con más de cuatro décadas programando conciertos- hasta novedades como la serie de espectáculos que el Lincoln Center programa para este año en Buenos Aires, y shows muy especiales como el que semanas atrás dieron la cantante Dee Dee Bridgewater y el pianista Bill Charlap, en el teatro Coliseo.

Como todo en la vida, siempre hay una de cal y de arena. También es cierto que por primera vez en años el Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires, organizado por el gobierno porteño, no tuvo edición 2025. Y tras una consulta de LA NACIÓN no hay indicios que haya este año. Mientras tanto, habrá que esperar que, para el segundo semestre, comience a moverse la cartelera de salas como el Gran Rex o el Complejo Art Media, como sucedió el año pasado, con la venida de artistas como Kamasi Washington, Snarky Puppy, Pat Metheny y Richard Bona, entre otros. Por ahora la agenda está abierta.
En cambio, la que se ve muy nutrida es la programación de los clubes. Thelonious, Prez, Bebop, Virasoro, Jazz Voyeur o Swing City, son algunas de las salas con mucha programación semanal. A estas se suman La Trastienda, Torcuato Tasso, Café Berlín o Borges 1975 que, entre su variada oferta de música popular, también a veces tienen propuestas jazzísticas. Y no faltan los ciclos, como el que actualmente ofrece el Centro Cultural Rojas o, a pocas cuadras de allí, el Teatro San Martín.
El 10 de abril comienza la cuarta edición de RoJazz. El ciclo de jazz tendrá a ese viernes, a las 20, al pianista Ernesto Jodos y al trompetista Mariano Loiácono, para repasar en formato de dúo varios clásicos de Thelonious Monk, Duke Ellington y Billy Strayhorn.

Por su parte, en el San Martín debuta un ciclo que lleva la firma del Lincoln Center. Su director, Alberto Ligaluppi, dice que hace mucho tiempo que el complejo teatral no tiene una programación jazzística de este perfil. “Esto es devolverle a [la sala Martín] Coronado algo de la música que tenía. Porque desde su inauguración, durante varios años tuvo mayormente música. Jazz y folklore. Y son recordadas las actuaciones de Piazzolla o Mercedes Sosa”.
El ciclo del Lincoln Center comenzó en marzo y para este mes tiene agendado el concierto del grupo de la saxofonista Sarah Hanahan, que alista a Caelan Gabriel Cardello (piano), Matthew Thomas Dwonszyk (contrabajo) y Samuel Bolduc (batería). Será el 21 de abril a las 20, con entradas disponibles, entre 20.000 y 85.000 pesos.
“Con el Lincoln Center [de Nueva York] estamos muy distantes. Que trajeran su nombre fue más difícil que la cuestión económica. Ellos debían saber que el San Martín es un lugar serio y de trayectoria. Afortunadamente, tenemos amigos norteamericanos y mexicanos que nos ayudaron a crear el interés. Y el Lincoln Center decidió poner su nombre”, asegura Ligaluppi.

Hasta noviembre, una vez al mes la programación para este ciclo se completa con Etienne Charles Creole Quartet, Shenel Johns, Herlin Riley Quartet, George Garzone Quartet junto a Jeff “Tain” Watts, Alexa Tarantino Quartet, Melissa Aldana y Christian Sands Quartet.
Una de las rarezas (dentro del contexto de la historia argentina) es el ciclo Jazzologia, creado hace más de cuatro décadas por el periodista y divulgador del jazz Carlos Inzillo. Siempre con entrada gratuita, su búnker histórico fue la sala Muiño del Centro Cultural San Martín y actualmente ofrece recitales mensuales en el Teatro 25 de Mayo, de Triunvirato 4444.

El martes 28 de abril comienza su ciclo 2026, con la actuación de Miguel Ángel Tallarita y la Con Todo Band, recordando al trompetista Fats Fernández (fallecido en enero pasado). Más adelante se realizará una nueva edición del Festival Internacional Django Argentina, dedicado al gipsy swing, y un concierto protagonizado por el violinista Javier Casalla, entre otros.
“Parece mentira, porque 42 años es un número -dice Inzillo-. Una de las claves fue haber comenzado en plena primavera democrática (1984) y con un manifiesto que se mantiene: divulgar el jazz desde sus inicios hasta expresiones contemporáneas. Sin divisiones y con un concepto mainstream en el mejor de los sentidos. Siempre tuve el criterio de ser un profesional y no adherir a políticas partidarias, sin perder mi ideología. Mi modelo, y salvando las distancias, fue el productor Norman Granz. Con los años, podría decir que el público cambió a un gusto cada vez más amplio, pero con un entusiasmo sorprendente. Siempre tuvimos la entrada gratuita para difundir el jazz y no competir con los lugares especializados, sino para estimular al público”.
En los clubes
Este año se cumplen los centenarios de nacimiento de Miles Davis y Monk, y debido a esto los clubes de jazz tendrán programación especial dedicada a ellos, más allá de la oferta habitual que, en general, tiene que ver con producción original (artistas que componen su música o recrean repertorios determinados) y con espectáculos temáticos, que es uno de los fuertes de muchas de estas salas al momento de atraer público. Una noche dedicada al swing o la evocación de determinadas glorias del jazz moderno suelen ser buenos atractivos que convencen al público. Y aquí hay que diferenciar dos corrientes. Por un lado, la de melómanos y amantes de este género, que van detrás de toda novedad que aparece o sacan en cuotas las entradas para grandes teatros cuando llegan a Buenos Aires artistas de larga y prestigiosa trayectoria. Por otro, un público heterogéneo, que no responde directamente a una pasión musical sino que busca un plan diferente para una salida nocturna, ya sea en pareja y en grupos de amigos y amigas. El jazz suele ser una buena alternativa.
“Entendemos que un club de jazz atrae a un público que no es conocedor de jazz -dice Aldo Graziani, sommelier, empresario gastronómico y dueño de Bebop Club-, sino que entiende la propuesta como un plan para hacer en pareja, con familia o amigos. Es un momento para pasar un buen rato y aprender de una música que no es la que se escucha habitualmente en casa. Un gran porcentaje de nuestro público no es especialista, pero tiene ganas de pasarla bien, en un lugar lindo, con buena experiencia gastronómica y buena música. Y en nuestro caso en particular, como abrimos de lunes a lunes en un lugar donde trabajan 35 personas, necesitamos artistas convocantes para lo que es el tamaño de la sala”.
En ese sentido esta sala tiene una cartelera que alterna shows de artistas argentinos y extranjeros. Hasta noviembre, ya tiene fichadas, entre otras las actuaciones, las visitas de Ulysses Owen, Willy Jones, la arpista Brandee Younger y Kenny Garrett, uno de los grandes saxofonistas de estos tiempos. Además, se acaba se sumar Joshua Redman, muy apreciado por el público argentino. “Al momento de contratar artistas del exterior, lo primero que tenemos en cuenta es que su propuesta sea congruente con esta casa. En segundo lugar, la condición es que lo podamos pagar y la tercera es que todos podamos ganar plata. Con un formato de mini residencias, puede ir bastante gente a verlos y las apuestas no terminan siendo de riesgo extremo sino de riego bajo, y eso nos impulsa muchísimo a traerlos. Y nos encanta eso, que vengan y que haya gente para disfrutarlos. Cuando eso pasa ya estamos pensando en lo siguiente, para que el club siga siendo un emblema de estos últimos doce años”.
Tradicional y contemporáneo
Más allá de algunas particularidades de cada uno, la mayoría de los clubes porteños de jazz contempla la alternancia de lo tradicional y lo contemporáneo, la propuesta clásica y la novedad que un artista pueda estar estrenando. Y esa mecánica es la que permite que quien cante o toque en una sala, meses después también tenga oportunidad de presentarse en otra.
Thelonious (Nicaragua 5549). Es el club fundado hace 25 años por los hermanos Lucas y Ezequiel Cutaia. Su programación de abril ofrece desde conciertos de músicos como Pepi Taveira, Gillespie, Hernán Jacinto y un dúo spinetteano creado por An Spil y Cirilo Fernández, a espectáculos temáticos que abordan el universo musical de Monk, Miles Davis, Billie Holiday, Muddy Waters y Stevie Wonder, entre otros.
PrezJazz & Music Club (Anchorena 1347). Es uno de los espacios más jóvenes de este circuito, nacido en 2022, a instancias de Justo Lo Prete. Su estética evoca a la historia grande del jazz y su escenario recibe a reconocidos nombres del mundillo local. Este mes por allí pasarán desde el trío del pianista Adrián Iaies o el cuarteto del contrabajista Juan Pablo Navarro, a combos que incluyen a músicos de la talla de Ernesto Jodos, Mauricio Dawid, Carto Brandán, Pablo Motta, Jerónimo Carmona, Pablo Raposo, Diana Arias, Sebastián Groshaus y Cirilo Fernández, entre muchos más.
Virasoro (Guatemala 4328). Nacido con el nuevo siglo en una casona de estilo art decó, este club combina gastronomía con una programación que oscila entre lo tradicional y lo moderno del jazz, con propuestas mayoritariamente intimistas y de gran calidad. Durante este mes se podrá disfrutar de la bella voz de Barbie Martínez y de los grupos de Yamile Burich, Juan Cruz de Urquiza, Armando Alonso y Ernesto Jodos.
Bebop Club (Uriarte 1658). En su historia hay dos etapas. La primera, en un sótano de la calle Moreno, a pocas cuadras de Plaza de Mayo, y la actual en Palermo. La propuesta sigue siendo la misma, solo que ahora su agenda está ampliada a la programación de artistas tanto locales como extranjeros. La presencia de Joshua Redman, ya agendada para el último trimestre de este año (1 y 2 de octubre), es una de las perlitas.
Jazz Voyeur (Posadas 1557). La particularidad de esta sala es que se encuentra en el Hotel Meliá del barrio de Recoleta. Este año cumple dos décadas y entre las 20.30 y la 23 tiene programación los siete días de la semana. Allí hay desde noches de swing hasta propuestas más personales. La agenda de abril contempla desde un concierto del cuarteto de Alejandro Santos hasta noches de tributo a las divas del jazz o a Cole Porter, hasta música del Brasil a cargo de Belén Pérz Muñiz o lo más tradicional, que puede sonar en los instrumentos de la Fénix Jazz Band.
Swing City (Scalabrini Ortiz 103). Nació como una escuela de baile de swing, hace una década. En 2023 se amplió a club de jazz, con programación en vivo, que incluye standards, tributos a divas del jazz y bossa nova.
