El histórico restaurante El Palacio de la Papa Frita cerró las puertas de su emblemática sede en la Avenida Corrientes. El local, reconocido como Bar Notable desde 2015, dejó de funcionar en su tradicional esquina con Montevideo, aunque confirmó su mudanza a un nuevo local a pocos metros para “seguir creciendo”.
A través de su cuenta de Instagram, anunciaron: “¡Muy pronto estaremos recibiéndolos en nuestra nueva casa en Paraná 350, entre Av. Corrientes y Sarmiento!”.
“Para nosotros es una enorme emoción continuar compartiendo con ustedes lo que venimos haciendo con pasión desde 1952: brindar momentos inolvidables alrededor de nuestra mesa. Próximamente estaremos anunciando por este medio oficial todos los detalles de nuestra gran inauguración”, escribieron.
Y añadieron: “Próximamente estaremos anunciando por este medio oficial todos los detalles de nuestra gran inauguración”.
Desde la empresa explicaron que el cierre se debe al fuerte incremento en el alquiler sobre la Avenida Corrientes. Sin embargo, confirmaron que ya se encuentran trabajando en la renovación del nuevo inmueble a la vuelta del local histórico, cuya apertura está prevista para dentro de pocos meses.
Historia de El Palacio de la Papa Frita
Conocidos como “Los reyes de la papa souflé”, el Palacio de la Papa Frita fue fundado en 1952 destacándose por ser el primer restaurante con “cocina a la calle”.
Desde entonces ofrece bifes de chorizo de novillo de exportación y asado de tira de siete costillas. Sin embargo son especialistas en papas: bastón, lome, rejilla, plomo, española, y su plato insignia: papas fritas soufflé. Asimismo, destacan sus buñuelos de verdura, los escalopes a la romana, la suprema a la Maryland y budín de pan o panqueques flambeado al ron.
El establecimiento gastronómico se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para artistas, políticos y turistas tras las funciones de teatro. Arturo Frondizi, Arturo Umberto Illia, Celia Cruz, Ástor Piazzola, Luis Aguilé y Julio Iglesias son algunas de las celebridades que se sentaron a probar sus platos.
El local estuvo al borde del cierre debido a un conflicto en 2015 entre los dueños del inmueble y los administradores del restaurante. En ese momento, fue declarado Bar Notable de la Ciudad, lo que ayudó a proteger su patrimonio cultural.
