ROMA.- Con firme determinación a levantar la voz en una “hora dramática” -mientras en Islamabad arrancaron arduas negociaciones para ponerle fin a un conflicto que convulsionó al planeta-, el papa León XV lanzó este sábado un fuerte llamado a los gobernantes a “detenerse” y a trabajar por la paz, y a la “inmensa multitud que repudia a la guerra” a responsabilizarse, cada uno como puede. Denunció, además, las “continuas violaciones del derecho internacional”.
En una Vigilia de Oración por la paz que presidió en la Basílica de San Pedro -que había convocado el domingo pasado, durante su primer mensaje pascual y bendición “urbi et orbi”-, fiel a su estilo el primer Pontífice estadounidense no mencionó a nadie en especial. Pero nuevamente pareció aludir a varios líderes políticos de un mundo en llamas cuando condenó el “delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo”. Muchos pensaron entonces en el presidente de su país, Donald Trump y en el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu -que el 28 de febrero lanzaron una operación militar contra Irán que impactó en el mundo y que causó luego otro conflicto paralelo en el Líbano-, o al presidente ruso Vladimir Putin, que invadió Ucrania en 2022 causando una guerra aun en curso.
Ante 36 cardenales, un centenar de obispos, sacerdotes y miles de fieles que rezaron el santo rosario en la Basílica de San Pedro, el Papa al principio agradeció la gran respuesta a su convocatoria por la paz, a la que se unieron los obispos de Estados Unidos, Italia, Argentina y muchos otros lugares del planeta. Y explicó su significado: “La oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es, en cambio, la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte”.
“Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad”, agregó, al recordar luego la valiente actitud de San Juan Pablo II, en vísperas de la Segunda Guerra del Golgo contra Irak, en 2003.
“Yo pertenezco a la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió. Siento el deber de decir a todos los jóvenes, a los más jóvenes que yo, que no tienen esa experiencia: ‘¡Nunca más la guerra!’, como dijo Pablo VI en su primera visita a las Naciones Unidas. Debemos hacer todo lo posible. Sabemos muy bien que no es posible la paz a toda costa. Pero todos sabemos cuán grande es esta responsabilidad”, citó, evocando al papa polaco.
“Esta tarde hago mío su llamamiento, tan actual”, continuó, al subrayar que para los cristianos “no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón”. En ese marco, advirtió sobre un “delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo”.

Bajo esa misma línea, el Sumo Pontífice afirmó que “los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados” y sostuvo que incluso “el Santo Nombre de Dios es arrastrado en discursos de muerte”, en alusión al uso de la religión para justificar conflictos por parte de distintos líderes, entre ellos Donald Trump y Benjamin Netanyahu
“Sin duda los gobernantes de las naciones tienen
responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en
mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte!”.
León XIV #VigiliaPaz pic.twitter.com/47KNMeUdfZ— Elisabetta Piqué (@bettapique) April 11, 2026
Y fue más allá. “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!”, clamó. Tras recordar palabras de San Juan XXIII y de Pío XII, invitó a unir las energías morales y espirituales de miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que “hoy creen en la paz, que hoy eligen la paz, que curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra”.
Tras ello, el papa León reveló que recibe muchas cartas de niños en zonas de conflicto y que al leerlas se percibe, “con la verdad de la inocencia, todo el horror y la inhumanidad de acciones de las que algunos adultos se jactan con orgullo”.
Así, llamó con urgencia a escuchar la voz de los niños. “Sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, exigió.
Citó luego a su predecesor, el papa Francisco, que en la encíclica Fratelli Tutti escribió que “se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia”. Y recordó que la Iglesia trabaja siempre por la reconciliación y la paz, “aun cuando el rechazo de la lógica bélica puede costarle incomprensión y desprecio” y “especialmente cuando se trata de la dignidad infinita de otros seres humanos, puesta en peligro por las continuas violaciones del derecho internacional”.
Como subrayó en su primer Mensaje por la Jornada Mundial de la Paz, León XIV concluyó remarcando que “hoy más que nunca es necesario mostrar que la paz no es una utopía”. Y, otra vez, con palabras de san Juan Pablo II en vísperas de la primera Guerra del Golfo, en 1991, imploró: “Nunca más la guerra, aventura sin retorno; nunca más la guerra, espiral de lutos y de violencia”.
