El pueblo oculto en La Pampa que esconde el monumento más grande de John F. Kennedy fuera de Estados Unidos

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En el corazón de la llanura pampeana, donde el horizonte parece no tener fin y el viento dibuja su propio recorrido entre los campos, se alza una de las estructuras más sorprendentes del país. Sobre la Ruta Provincial N°1, en el cruce con el camino de ingreso a la localidad de Quemú Quemú, emerge un imponente monumento dedicado a la memoria de John F. Kennedy que rompe con la monotonía del paisaje.

J.F. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963

La obra se encuentra a unos 800 metros del acceso al pueblo y se vuelve visible desde varios kilómetros a la redonda, lo que genera un efecto inesperado para quienes transitan por la zona. Pero lo que más llama la atención no es solo su tamaño —que alcanza los 40 metros de altura—, sino también el hecho de que el expresidente estadounidense jamás visitó la Argentina, ni mucho menos esta pequeña localidad pampeana.

Construido en hormigón armado y emplazado en la intersección de las rutas provinciales N°1 y 12, el monumento fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2019 mediante el decreto Nº 769/2019, lo que garantiza su preservación.

En medio de la llanura pampeana se esconde uno de los monumentos más grandes de la historia a Kennedy

La historia sobre la creación de este monumento se remonta al asesinato de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963, un hecho que conmocionó al mundo y también dejó su huella en este pequeño pueblo pampeano. Según detalla el portal oficial de la municipalidad de Quemú Quemú, Fernando Demaría Madero, un profesor de Filosofía y Letras formado en la Universidad de Harvard, la misma casa de estudios por la que había pasado Kennedy, fue quien pensó que sería una gran idea dejar consolidados los valores del trigésimo quinto presidente en el lugar.

La iniciativa no tardó en crecer y ser muy bien aceptada por las influyentes familias de la zona. Para llevarlo adelante, Demaría decidió vender 2200 hectáreas de un campo familiar que le permitió financiar gran parte de la obra. A ese esfuerzo se sumaron aportes de vecinos, quienes recibieron títulos de adquisición como forma de colaboración, además de contribuciones de municipalidades cercanas y el respaldo de la empresa Loma Negra, entonces liderada por Amalita Fortabat.

Inaguración del monumento a Kennedy en La Pampa

El diseño del monumento quedó en manos del artista uruguayo Lincoln Presno, quien contó con la intermediación de otro referente del arte rioplatense, Carlos Páez Vilaró. La obra fue concebida con una fuerte carga simbólica, ya que cada línea y cada volumen representan aspectos de la vida y el legado del expresidente estadounidense.

Finalmente, el 29 de mayo de 1967, el monumento fue inaugurado y se convirtió en un hito para la región. En su parte superior puede leerse la inscripción “Ave María”, un detalle que remite a la fe católica que Kennedy profesaba, algo poco habitual entre los mandatarios de su país. A su vez, en uno de los pilares se encuentra grabada una de sus frases más recordadas: “Que la justicia de nuestra causa mantenga siempre nuestra fuerza”.

La polémica que rodeó a su inauguración

La llegada de este monumento a Quemú Quemú se dio dentro de un contexto político complejo. Según una investigación de Alicia Ramos de Minig, autora del documento Un singular monumento: razones para su creación, el acto del 29 de mayo de 1967 se desarrolló en medio de tensiones propias del régimen militar que gobernaba la Argentina en ese momento.

El país se encontraba bajo la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía, y la presencia de autoridades vinculadas al gobierno de facto condicionó el clima del evento. La controversia estalló cuando el reconocido crítico y periodista Rafael Squirru, tío de la famosa astróloga Ludovica Squirru, quien se desempeñaba como director de Asuntos Culturales de la OEA, tomó la palabra.

La inauguración del lugar estuvo rodeada por una fuerte polémica

Durante su discurso, Squirru hizo referencia a la liberación de los pueblos americanos, un mensaje que incomodó profundamente al intendente de facto de Quemú Quemú, Justo Kaminsky. La reacción fue inmediata: ordenó su detención en pleno acto. Sin embargo, el arresto nunca se concretó, ya que el funcionario logró escapar y jamás pudo regresar porque fue declarada “persona no grata”.

Con el correr de los años, esta anécdota quedó en el olvido e incluso el lugar recibió la visita del presidente Arturo Frondizi. En su discurso, el exmandatario expresó: “Aquí, como en pocas partes, se expresa la contradicción íntima del continente latinoamericano: esa contradicción que Kennedy sintió en profundidad y por cuya superación ofrendó en holocausto su propia vida (…). En este rincón de nuestra patria viven sus esfuerzos y sus afanes, muchos de esos latinoamericanos para los cuales Kennedy soñó un futuro mejor, libre de miseria, de hambre, de miedo al futuro”.

En la parte superior del monumento puede leerse la frase

Actualmente, el lugar es punto de interés cultural para todos los viajeros, pero también para los habitantes de Quemú Quemú, que lo utilizan como centro de reunión para actividades que reúnen a todo el pueblo en maratones, actos institucionales y encuentros festivos.

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