Fue conmovedor. Todos sabían su historia y en el ambiente se respiraba cierta incertidumbre al recordar el reciente caso de la estadounidense Lindsey Vonn, que terminó en el hospital con una fractura de fémur y una larga rehabilitación por delante, cirugías varias incluidas. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina quedarán grabados a fuego en el corazón de los italianos y sobre todo, de Federica Brignone.
A sus 35 años y tras una grave lesión de la que se recuperó contrarreloj para estos, Brignone dio la gran alegría del jueves al país anfitrión al colgarse la medalla dorada en el supergigante femenino de esquí. De por sí, ganar un oro olímpico ya es relevante y emotivo, pero mucho más en las condiciones en que lo logró Brignone, apenas 10 meses después de una doble fractura de tibia-peroné izquierdos.

Brignone logró un título con tintes épicos en Cortina d’Ampezzo, superando en el podio de la prueba a la francesa Romane Miradoli (terminó a 41/100, medalla plateada) y a la austríaca Cornelia Huetter (a 52/100, de bronce).
“Esto es increíble. Simplemente pensé en esquiar, en dar el máximo. No creía realmente que pudiera conseguir el oro. Nunca hubiera imaginado este título y lo he conseguido. Quizás ha sido precisamente por eso, porque no me veía ganando, hoy me veía más como una outsider”, declaró Brignone tras su memorable victoria. Es su primer título olímpico y su cuarta medalla en unos Juegos de Invierno, después de la plata en eslalom gigante de 2022 y los bronces de combinada en 2022 y de eslalom gigante en 2018.

El éxito de Brignone de este jueves se convierte así en la historia de superación más relevante de lo que va de Juegos Olímpicos, un honor que parecía destinado a la estadounidense Lindsey Vonn (41 años), que tras una caída brutal en el descenso, el domingo pasado, sufrió severas fracturas de fémur. Aún así, desde el hospital, Vonn felicitó a la nueva campeona, alegrándose por su gesta: “Felicidades, Fede!! Qué regreso tan increíble!!”, tuiteó.
En unas condiciones lejos de ser ideales, con niebla en lo alto de la pista Olimpia delle Tofane, Brignone dio una master class de control sobre sus esquíes, atacando justo al final, sin dejar de ser precisa en las difíciles curvas del trazado, que provocaron numerosas salidas de pista. El año pasado, Brignone fue campeona del mundo de gigante, pero su grave lesión en abril de 2025 puso a la “Tigresa” en una difícil situación de cara a sus deseados Juegos de Milán-Cortina.
El tremendo accidente
🚨 Federica Brignone 🇮🇹 triumphs in the women’s Super-G and takes the gold 🥇
This medal comes exactly 10 months after this crash 👇
One of the most incredible comebacks in Italian sports history!
Tears and goosebumpspic.twitter.com/dyYUU1BPoM
— Mambo Italiano (@mamboitaliano__) February 12, 2026
Italia festejó ya como un triunfo al ver a Federica el pasado viernes en el desfile de apertura, apenas 15 días después de haber regresado a la competición. Brignone fue una de las cuatro abanderadas de Italia durante la ceremonia. En un momento, todavía afectada por el dolor en la pierna izquierda casi 10 meses después de su aterrador accidente en Val di Fassa, Brignone le pidió al jugador de curling Amos Mosaner que la llevara sobre sus hombros. Mosaner accedió, dejando a Brignone libre para ondear la bandera.
En el descenso del domingo había terminado en el 10° puesto. Cuando cruzó la meta, Brignone fue a saludar a los aficionados y se sentó emocionada en el “hot seat”, el asiento reservado a la persona que va líder en ese momento. Desde allí, Brignone vio cómo el resto de favoritas iban fallando, una a una, incluidas las tres medallistas del descenso: la estadounidense Breezy Johnson, la alemana Emma Aicher y la también italiana Sofia Goggia), que tuvieron que abandonar.

A menos de un año de haberse fracturado varios huesos de la pierna izquierda -lo que derivó en dos cirugías y meses de rehabilitación-, Brignone sorteó el exigente y técnico trazado de Tofane en 1m23s41. “Me dije: ‘O sale genial o será un desastre’. Pero nunca pensé en ganar. Fue como una de esas películas en las que no creés porque no es posible que termine tan bien”.
En rigor, Brignone veía un futuro sombrío. Hicieron falta dos cirugías y 42 puntos de sutura para recomponerle la pierna. Y después, meses de rehabilitación. No volvió a competir hasta finales de enero, poco más de dos semanas antes de los Juegos Olímpicos.

“No sabía si podría volver a caminar. O si podría volver a esquiar alguna vez. Para mí, ya era especial estar aquí”, admitió.
La victoria de Brignone la convirtió en la medallista de oro de mayor edad en el alpino femenino. El oro también fue su cuarta medalla olímpica. Sus cuatro medallas bajo los aros igualan ahora a Deborah Compagnoni como la mayor cantidad lograda por una esquiadora italiana.

Brignone fue precisa y rápida, una combinación difícil de encontrar para muchas de las principales aspirantes, cuyas bajadas terminaron mucho antes de la meta.
En total, 16 de las 42 esquiadoras que se lanzaron no llegaron a la meta y, para muchas de las que sí lo lograron, su trayecto de unos 85 segundos hasta la línea pintada al final fue angustiante.
La victoria
🥇 Federica Brignone sul tetto olimpico. È oro nel SuperG.
Un esempio e un orgoglio per tutta l’Italia 🇮🇹 pic.twitter.com/Ojdlenyz6q
— Forza Italia (@forza_italia) February 12, 2026
La conocida combinación de rojo, blanco y verde se veía en una amplia franja de las gradas el jueves cuando Brignone terminó, mientras una multitud envalentonada por el éxito temprano del país anfitrión rugía en los Juegos de 2026 y expresaba su aprobación.
La unidad acrobática de la Fuerza Aérea Italiana, apodada “Frecce Tricolori”, realizó un sobrevuelo poco antes de la ceremonia de medallas, dejando estelas de humo con los colores característicos del país.

Begue, la mejor latinoamericana
Entre las esquiadoras latinoamericanas participantes en esta prueba, la mejor fue la joven argentina de 19 años Nicole Begue, que acabó 22a. En el 26° y último puesto entre las competidoras que terminaron quedó la veterana mexicana Sarah Schleper, que a sus 46 años disputa sus séptimos Juegos Olímpicos (cuatro con Estados Unidos, tres con México).
En cambio, tuvieron que abandonar las otras dos latinoamericanas presentes en el pórtico de salida, la argentina Francesca Baruzzi y la chilena Matilde Schwencke.
Con información de AFP y AP
