Un rápido sistema de baja presión, conocido en meteorología como Alberta Clipper, avanza hacia la Costa Este y promete un fuerte golpe de frío en la ciudad de Nueva York durante el fin de semana. Se trata de esos “trenes” invernales que cruzan el continente en apenas dos o tres días y que, aunque dejan poca nieve en términos de acumulación, disparan vientos fuertes, sensaciones térmicas bajo cero y un descenso brusco del termómetro en cuestión de horas.
Qué es el sistema Alberta Clipper y por qué enfría tan rápido
El Alberta Clipper nace al este de las Montañas Rocosas canadienses, en la provincia de Alberta, donde el aire frío y seco del norte se combina con las perturbaciones en altura para dar origen a una baja presión muy compacta.
A diferencia de las grandes tormentas costeras que se alimentan de la humedad del Atlántico, estos sistemas viajan “livianos”: arrastran poca agua, pero desplazan una verdadera lengua de aire ártico hacia el sureste de Canadá y el noreste de Estados Unidos.
Su principal sello no es la nevada abundante, sino la velocidad. En 48 a 72 horas pueden atravesar varios estados, dejando a su paso ráfagas intensas, nieve polvorienta y, sobre todo, un “flash-freeze”: un congelamiento repentino en el que la temperatura cae en picada detrás del frente frío.
Es en ese tramo, cuando el cielo comienza a despejarse, donde la sensación térmica puede hundirse por debajo de 0 °F (‑18 °C), especialmente en zonas abiertas y cercanas al río Hudson o al East River.
Cuándo bajará la temperatura y volverá a nevar en Nueva York
La ciudad de Nueva York vivirá una sucesión de episodios de nieve ligera, intermitente, asociados al paso de este sistema rápido y al aire ártico que lo acompaña.
Los copos comenzarán a aparecer en la tarde-noche de este viernes, con mayor probabilidad hacia la madrugada del sábado, cuando se espera el tramo más activo del evento y las mayores acumulaciones, aunque seguirán siendo modestas: en general, entre media pulgada y dos pulgadas (1 a 5 centímetros) para la mayor parte de la región, con valores algo menores en el entorno del Central Park.
Lo relevante no será tanto cuánto se acumule, sino lo que viene después. Una vez que el núcleo del sistema cruce la costa y el viento gire al noroeste, el termómetro comenzará a caer con rapidez durante la tarde y la noche del sábado, empujado por aire muy frío que baja desde el interior del continente.
Las previsiones apuntan a mínimas que podrían acercarse a un dígito en grados Fahrenheit (entre ‑12 °C y ‑17 °C) en la madrugada del domingo, con sensaciones térmicas aún más bajas por el efecto del viento.
En paralelo, la nieve será en su mayoría liviana y polvorienta, pero suficiente para dejar una película sobre veredas y calzadas que, combinada con el descenso brusco de temperatura, favorecerá la formación de hielo resbaladizo, especialmente en esquinas, rampas y accesos a estaciones de subte.
Cuándo volverá a templarse el ambiente en NYC
Tras el impacto inicial del aire ártico, el patrón típico de estos sistemas sugiere una recuperación gradual de las temperaturas a lo largo de la próxima semana.
En esta ocasión, los pronósticos estacionales y de mediano plazo apuntan a que, después del fin de semana más crudo, Nueva York podría volver a máximas en el rango de 35–40 °F (2–4 °C) hacia mediados de la próxima semana, con noches igualmente frías, pero ya lejos del extremo ártico.

No se descartan nuevos pulsos de nieve ligera asociados a otros sistemas rápidos, pero el corazón del episodio más intenso estaría concentrado en la ventana de este Clipper.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.