El gobernador de Texas, Greg Abbott, actualizó la declaración de desastre por la continuidad de las condiciones que favorecen incendios forestales. Así, habilita recursos estatales, flexibiliza reglas operativas y alcanza a más de un centenar de condados.
Qué implica la declaración de desastre en Texas
La decisión se apoya en un escenario que, según la proclamación, se arrastra desde el 10 de agosto de 2025: aire seco, vegetación combustible, viento y falta de humedad acumulada en varias zonas del estado.
“El aumento de las condiciones meteorológicas propicias para incendios representa una amenaza inminente de daños generalizados o graves, lesiones o pérdida de vidas o propiedades en varios condados”, señaló Abbott.
La proclamación habilita el uso de todos los recursos disponibles del gobierno estatal y de las subdivisiones políticas que resulten necesarias para responder a la emergencia, como:
- Personal
- Logística
- Equipamiento
- Capacidad operativa para prevención, contención y asistencia
Además, el gobernador autorizó la suspensión temporal de normas administrativas que puedan retrasar tareas urgentes vinculadas con la protección de vidas y bienes.
El respaldo legal se vincula con la Sección 418.017 del Código de Gobierno de Texas, que permite reasignar funciones, movilizar recursos públicos e incluso intervenir sobre bienes privados si la situación lo exige y bajo los parámetros previstos por la ley.

Las localidades incluidas en la declaración de desastre
La renovación firmada por Abbott alcanza a una lista extensa de condados distribuidos en distintas áreas de Texas:
- Norte de Texas: Armstrong, Carson, Collingsworth, Dallam, Deaf Smith, Donley, Gray, Hansford, Hartley, Hemphill, Hutchinson, Lipscomb, Moore, Ochiltree, Oldham, Potter, Randall, Roberts, Sherman y Wheeler.
- Noroeste: Bailey, Briscoe, Castro, Cochran, Crosby, Floyd, Garza, Hale, Hockley, Lamb, Lubbock, Lynn, Parmer, Swisher, Terry y Yoakum, Baylor, Childress, Cottle, Dickens, Foard, Hall, Hardeman, Haskell, Kent, King, Knox, Motley y Wilbarger.
- Oeste de Texas: Andrews, Borden, Brewster, Coke, Crane, Crockett, Culberson, Dawson, Ector, El Paso, Fisher, Gaines, Glasscock, Howard, Hudspeth, Irion, Jeff Davis, Jones, Loving, Martin, Midland, Mitchell, Nolan, Pecos, Presidio, Reagan, Reeves, Scurry, Sterling, Stonewall, Terrell, Upton, Ward y Winkler.
- Sur de Texas: Brooks, Cameron, Dimmit, Duval, Hidalgo, Jim Hogg, Jim Wells, Kenedy, Kinney, Kleberg, La Salle, Maverick, McMullen, Starr, Uvalde, Val Verde, Webb, Willacy, Zapata y Zavala.
- Costa del Golfo y sureste de Texas: Aransas, Bee, Brazoria, Calhoun, DeWitt, Fort Bend, Goliad, Hardin, Jackson, Karnes, Lavaca, Live Oak, Matagorda, Nueces, Refugio, San Patricio, Tyler, Victoria y Wharton.
- Centro-sur: Atascosa, Frio, Medina y Wilson.
Por qué Texas mantiene la alerta por incendios
Aunque en algunos sectores se esperan tormentas y lluvias aisladas, las autoridades sostienen que eso no alcanza para desactivar el riesgo general. El problema, según el esquema de monitoreo estatal, es que muchas áreas pueden quedar fuera de esas precipitaciones y volver rápidamente a condiciones de peligro.
En regiones como los Panhandles, la preocupación se concentra en el retorno de aire seco luego del paso de sistemas de tormenta. Si el suelo no recupera humedad y la vegetación sigue seca, de acuerdo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) el riesgo de propagación se mantiene alto incluso después de episodios breves de lluvia.

Cómo monitorea Texas el riesgo de incendios forestales
El seguimiento está a cargo de organismos estatales que trabajan con datos meteorológicos, estado de la vegetación y registros de ignición. Entre las herramientas utilizadas figuran estaciones automáticas de clima, análisis de humedad de combustibles y mapas de crecimiento herbáceo, según el comunicado local.
