Científicos estadounidenses publicaron este jueves dos estudios que analizan el nacimiento de un cachalote en 2023 frente a las costas de Dominica, una pequeña nación insular del Caribe. Las imágenes, filmadas con la ayuda de un dron, muestran a una decena de ballenas rodeando a la madre mientras da a luz.
Este es solo el cuarto nacimiento documentado en más de 60 años; los otros tres no fueron presenciados por los investigadores y mucho menos filmados. Publicado en la revista Science, el primer estudio analiza y demuestra que el nacimiento de un cachalote es un momento de cooperación social entre animales emparentados e incluso no emparentados.
El 8 de julio de 2023, aproximadamente a las 10:00 a. m., el Proyecto CETI avistó un grupo de 11 ballenas de diferentes linajes genéticos. Una hora más tarde, alrededor de las 11:12 a. m., tras aparecer una mancha roja en la superficie, comenzaron a asomar las aletas caudales de la cría.

Hasta el nacimiento de la cría, la atención de las otras diez ballenas se mantuvo centrada en la madre. Tras el parto, comenzaron a prestarle toda su atención al recién nacido. El único macho presente, un adolescente llamado Allan, era constantemente evitado por el grupo.
El parto duró unos 34 minutos, pero la historia no terminó ahí, y lo que sucedió después fue lo que impresionó a los científicos: durante horas, el grupo de 11 ballenas mantuvo a la cría fuera del agua para que no se ahogara. Durante esta fase, los dos linajes —que normalmente no se “comunican”— estuvieron intensamente activos juntos.
El apoyo se proporcionaba de forma rotativa: en cada momento, una ballena diferente levantaba a la cría. Sin embargo, había un grupo central de cuatro ballenas: Rounder, la madre; Aurora, la media hermana de Rounder; Ariel, una ballena no emparentada; y una cuarta hembra de mayor edad: su apoyo representó el 96% del tiempo total. “Estos análisis aportan pruebas de partos asistidos en una especie no primate, un comportamiento que durante mucho tiempo se consideró característico únicamente de los humanos y sus parientes cercanos”, señala el estudio.
Por Juan Assad
