La crisis en Medio Oriente sigue escalando y el aumento de la incertidumbre impacta en las decisiones de los principales actores del comercio mundial. El solo hecho del potencial cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y gas del comercio global, ya impactó en el precio del petróleo, que llegó a 80 US$ el barril. El mercado asume que, de concretarse la interrupción del tráfico marítimo de petróleo en el estrecho, los precios podrían escalar hasta 100 US$ el barril.
Todo aumento en el precio del petróleo tendrá un efecto directo en el costo de los fletes marítimos, encareciendo toda la cadena comercial y de suministros. En la zona de conflicto habrá un incremento en el costo de los seguros y muchas compañías se han retirado ante el imprevisible desenlace.
Este aumento en el precio del petróleo, de los fletes marítimos, del comercio y de la cadena de suministros generará un incremento en el costo de los alimentos, impactando en la inflación y provocando una caída global del consumo. Las empresas exportadoras de commodities y alimentos han optado por retirarse del mercado al no saber cuál será el costo de transacción final, mientras no se sepa hasta cuándo escalará el conflicto ni qué impacto tendrán el petróleo, los seguros y los fletes marítimos en el precio final de los alimentos.
Reflejo de esta caída de la demanda y de la incertidumbre reinante, esta semana, el mercado de Chicago comenzó a sentir el impacto de la menor demanda global, con bajas generalizadas en el precio de todos los commodities —trigo, maíz, soja y harinas— con la única excepción del aceite de soja, que tuvo fuertes subas, mientras el resto de los productos mostraban variaciones negativas en todas las posiciones.
Lo que sucede es que el aceite de soja es considerado hoy la principal materia prima para producir combustible vegetal, y cuando el precio del petróleo sube, automáticamente se incrementa el precio del aceite de soja.
En la Argentina, los mercados de los principales productos —trigo, soja, maíz y girasol— siguen influenciados por factores locales de oferta y demanda y por el comportamiento y la tendencia del mercado de exportación FOB Upriver. Por este motivo, cada producto tiene su propio análisis y perspectivas de precios futuros.

Veamos el caso del trigo. Las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) llegan a un total de 11,3 millones de toneladas, mientras que las compras totales ascienden a 13,5 millones de toneladas, de las cuales 9,8 millones son compras a precio y 1,4 millones son fijaciones de contratos previos. La posición de compras de los exportadores llega entonces a 11,2 millones de toneladas, mientras que las ventas alcanzan 11,3 millones de toneladas. Podemos decir, entonces, que la exportación ya tiene cubierto casi el 100% de las ventas.
Las ventas totales representan el 63% del saldo exportable, estimado en 18 millones de toneladas. Cualquier nueva venta futura es probable que tenga un impacto alcista en los precios del trigo disponible. Tal vez por este motivo el mercado de futuros A3 en Rosario muestra tendencia alcista para las posiciones futuras, con el disponible a 185,5 US$/ton, marzo a 188 US$/ton, junio a 192 US$/ton, julio a 204 US$/ton y diciembre a 208 US$/ton. Un mercado netamente alcista para el futuro.
El autor es presidente de Pablo Adreani & Asociados
