La isla con playas soñadas, cascadas y una fuerte cultura musical que atrae cada vez más argentinos

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El caribe siempre fue territorio de certezas: playas de arena blanca, aguas cristalinas y el mood perfecto para el relax. Pero hay una isla con un magnetismo especial que está convocando cada más argentinos con sus paradisíacas playas y su esencia cultural. Visitar Jamaica es dejarse cautivar por el paisaje tropical y, al mismo tiempo, contagiarse de ese espíritu “One Love” que define su música, su historia y su gente.

Los acantilados de Negril

Con un Bob Marley omnipresente, su legado es un atractivo en sí mismo. El ritmo del reggae marca el pulso de la isla, y eso es algo que conecta a los viajeros con la esencia más profunda de Jamaica.

La cultura rastafari es un legado cultural que alimenta el alma de esta isla. Amarillo, verde y rojo son los colores que mandan y los mismos remiten a la bandera de Etiopía, la “Tierra Santa” de los rastafaris. Marley fue el gran embajador de la cultura rastafari, con sus dreadlocks (rastas), los colores de la bandera y las letras de sus canciones que hablan de resistencia y una búsqueda de unión universal bajo el mantra del One Love.

Waterline, distrito de arte en Kingston

Una “vibe” especial

La magia de Jamaica viene de la mano de su vibrante energía caribeña que atrae al viajero con la promesa de lujo (las playas dominadas por hoteles all inclusive) y profundidad cultural.

Las aguas cristalinas de la playa de Negril

El movimiento rastafari, con su respeto por la naturaleza, su dieta ital (natural y orgánica) y su rechazo por el sistema materialista, resuena en los que buscan experiencias reales. Desde los principales puntos del país se ofrecen tours guiados en las comunidades para vivir la cultura rastafari a través de la gente.

Jamaica es fácil de recorrer. Con apenas 235 kilómetros de largo y un ancho que no supera los 80 kilómetros, la isla se siente manejable y cercana. Su geografía compacta permite despertar con el café recién tostado en la neblina de las Blue Mountains y, tras un par de horas de viaje, almorzar jerk chicken en una playa frente al mar turquesa intenso.

Un vendedor en Kingston, la capital de la isla

Antigua colonia británica hasta su independencia en 1962, la isla conserva vestigios de su pasado. Aunque el idioma oficial es el inglés, los jamaiquinos tienen su propio dialecto: el patois jamaiquino, una lengua criolla de base inglesa con influencias africanas.

En Jamaica se conduce por la izquierda. Para muchos, esto ya es un estrés adicional; obliga a cambiar el chip apenas se pisa la calle. Las autopistas principales están en excelente estado (como la que une Kingston de Montego Bay), pero las rutas secundarias que llevan a pueblitos o a playas escondidas suelen ser estrechas, sinuosas y con baches.

Dunn´s Falls en Ocho Ríos, uno de los principales atractivos de Jamaica

Una buena manera (y económica) de trasladarse por la isla es en micro a través del Knusford Express. Es puntual, tiene aire acondicionado y une los principales puntos de la isla de forma impecable. La opción más cómoda, pero bastante más costosa, son los transfers privados.

Montego Bay y Ocho Ríos

Montego Bay es la puerta de entrada a Jamaica. Se sitúa en la costa norte de la isla y tiene un importante puerto de cruceros con varios complejos hoteleros en las playas.

Doctor´s Cave Beach es una de las playas más exclusivas de Montego Bay

Doctor’s Cave Beach es visita obligada. Esta playa es famosa por sus aguas cristalinas, que, según la leyenda local, tienen propiedades curativas. Está ubicada en pleno corazón de la “Hip Strip” (Gloucester Avenue), el lugar para las compras y de bares frente al mar. Para ingresar a la playa se abona una entrada (8 dólares), y se ofrecen servicios extras como reposeras y sombrillas. En el lugar hay un bar y los baños son de uso gratuito. Quienes se hospedan en el lujoso S Hotel (all inclusive sólo para adultos) tienen salida directa a la playa y todos los servicios de playa incluidos en la tarifa.

Otra de las playas para visitar es Harmony, con un parque público con senderos para hacer caminatas y una playa tranquila con entrada gratuita.

Los resorts all inclusive tienen salida directa a la playa

Una caminata por la Hip Strip es la forma ideal de captar el pulso de Montego Bay. Este recorrido costero de unos 2 km combina playas icónicas, mercados de artesanías, murales icónicos y algunos de los sabores más auténticos de Jamaica. Se consiguen a buen precio el ron Appleton, el café Blue Mountain, la cerveza Red Stripe, los condimentos picantes y los habanos Macanudo.

Hacer rafting en balsas de bambú por el río Martha Brae es otro de los atractivos de la zona: un paseo silencioso, romántico y muy visual para quienes buscan una experiencia jamaiquina.

Los cruceros son una postal muy común en las playas de Ocho RíosEn The Cliffs de Negril, los saltos al mar desde los acantilados son un rito muy apreciado por los turistas

A una hora y media en auto está Ocho Ríos, una ciudad vibrante que invita a adentrarse en la selva y descubrir paisajes naturales. La playa de la bahía de Ocho Ríos es la Turtle Beach y está ubicada en el centro del área urbana, muy cerca del puerto de cruceros. Se caracteriza por las aguas turquesas, arena blanca y un ambiente vibrante. Se abona 10 dólares de entrada, al igual que Mahogany Beach, una pequeña playa cercana.

A pocos minutos en auto está la atracción más visitada de Ocho Ríos: Dunn’s River Falls, unas cascadas de terrazas naturales que desembocan directamente en el mar caribe. Subirlas es casi un ritual, aunque también se puede transitar por las pasarelas laterales para apreciar el lugar. Cerquita está Mystic Mountain, un parque rodeado de verde natural con una telesilla que sobrevuela la selva tropical, una montaña rusa con un recorrido por la selva. Un poco más allá se encuentra Blue Hole, un conjunto de piscinas naturales de un azul turquesa rodeados de selva.

La atracción más visitada de Ocho Ríos: Dunn’s River Falls, unas cascadas de terrazas naturales que desembocan directamente en el mar caribe

La ciudad es ideal para probar los sabores auténticos de la cocina jamaiquina y en las costumbres de los locales. Ocho Ríos Jerk Center es un punto de referencia para saborear el pollo o cerdo “jerk” (marinado en especias y cocinado a leña) en un ambiente tranquilo y rodeado de verde natural. Tiene una linda atmósfera y es muy concurrido por locales.

Los patties, una especie de empanadas, son el corazón de la gastronomía callejera de Jamaica. Los jamaiquinos hacen el ritual del “Coco Bread”: se coloca el patty caliente adentro y absorbe parte de la grasa y el picante de la empanada. Juici Patties es una cadena que ofrece estos productos y es punto de reunión de los locales.

Jerk chicken (marinado en especias), el plato más famoso de la isla

El café es un producto de presencia fuerte en Jamaica. Se cultiva en las Blue Mountains y son granos de excelente calidad; un producto aclamado en el mundo. Café Blue es un buen sitio para degustar el café auténtico de la mano de baristas.

La ruta de Bob Marley

Nine Mile, el pueblo donde se crió Bob Marley

Jamaica es un viaje a las raíces de la cultura rasta que Bob Marley inmortalizó en su música. El recorrido se inicia en Nine Mile, su pueblo natal. Para llegar hay que atravesar las montañas de Saint Ann, y es conveniente hacer el tour guiado desde Ocho Ríos o Montego Bay. Durante el trayecto (un poco más de 1 hora) se disfruta de un paisaje rural auténtico. En Nine Mile está la casa donde nació y se crió el legendario músico, el museo con recuerdos de su infancia y el mausoleo donde descansan sus restos, ofreciendo una inmersión profunda en la cultura rastafari y la vida del rey del reggae.

La casa donde nació el mítico músico jamaiquino

Para quienes disfrutan de la mística del reggae con Bob Marley como faro, la ruta continúa en Kingston al sur de la isla. Allí Trenchtown, un barrio marginal donde vivió su adolescencia y comenzó su trayectoria musical junto a The Wailers a mediados de los 60. Se recomienda recorrer la zona con guía.

La cita obligada está en la Casa Museo de Bob Marley (56 Hope Road), la mítica residencia del músico en su época de apogeo. La casa donde vivió hasta su fallecimiento en 1981 conserva su arquitectura original. El recorrido incluye su dormitorio personal, su estudio de grabación (Tuff Gong), una colección de sus discos oro y platino, el Premio Grammy, fotos familiares y de su esposa Rita Marley, su camioneta VW y la pared con los registros de balas de cuando sufrió el atentado en 1976.

La casa museo de Bob Marley en Trenchtown

Para aprovechar el paso por Kingston, se puede visitar Devon House (la casa del primer multimillonario negro de Jamaica), dar un paseo por el hermoso Emancipation Park y recorrer el distrito artístico en constante expansión, especialmente Water Lane y calles adyacentes con sus murales de tonos vibrantes que expresan la identidad cultural jamaiquina.

La ciudad de Kingston está flanqueada por las Montañas Azules, un área protegida Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los fanáticos del café pueden sumarse a un tour cafetero, una experiencia inmersiva en la historia, cultivo y cata de uno de los cafés más exclusivos del mundo.

En este barrio marginal vivió su adolescencia y comenzó su trayectoria musical junto a The Wailers a mediados de los 60

Playas de ensueño y atardeceres dorados

Al oeste de la isla, un pueblo costero conserva la mística de refugio bohemio que lo hizo famosa en los años 70. Negril es el alma salvaje de Jamaica, con una arquitectura orgánica que respeta la selva.

El icónico Rick’s Café es un punto de encuentro, con clavadistas que ofrecen un espectáculo único

Seven Mile Beach es la postal perfecta de arena blanca y aguas turquesas poco profundas y libres de zargazo. A la largo de 7 millas un corredor con hoteles de playa, paradores y restaurantes frecuentado por muchos jamaiquinos y por turistas.

En The Cliffs la arena desaparece para dar paso a los acantilados de piedra caliza. Aquí el paisaje se vuelve más dramático con sus cuevas naturales y donde se observan a los locales saltar al mar desde las alturas. El icónico Rick’s Café es un punto de encuentro, con clavadistas que ofrecen un espectáculo único. Claro que los turistas también pueden hacerlo desde alturas más bajas.

La Seven Mile de Negril es la postal perfecta de arena blanca y aguas turquesas poco profundas y libres de zargazo

El atardecer en Negril es un momento sagrado. Es una puesta en escena natural donde esta parte de la isla parece detenerse. En los acantilados o en la playa, contemplar la caída del sol en el mar con su color naranja encendido es un ritual que queda grabado en el alma para siempre.

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