OSLO.- El Instituto del Nobel, con sede en Oslo y responsable de otorgar —entre otros— el Premio Nobel de la Paz, afirmó que la distinción es “inseparable” de la persona que la recibe, luego de que la dirigente opositora venezolana María Corina Machado le entregara su medalla al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El pronunciamiento del Comité Noruego del Nobel se conoció un día después de que la galardonada en 2025 ofreciera la medalla de su Premio Nobel de la Paz durante un encuentro en la Casa Blanca con Trump, a quien señaló como una figura clave en su estrategia internacional para promover una transición política en Venezuela tras el desplazamiento del chavismo del poder.
“Incluso si la medalla o el diploma pasan posteriormente a manos de otra persona, esto no altera la identidad del ganador del Premio Nobel de la Paz”, subrayó el comité Nobel en un comunicado.
“Independientemente de lo que suceda con la medalla, el diploma o el dinero del premio, es y seguirá siendo el ganador original quien quedará registrado en la historia como el ganador del premio”, añadieron y remarcaron: “Un galardonado no puede compartir el premio con otros ni transferirlo una vez anunciado. El Premio Nobel de la Paz tampoco puede ser revocado. La decisión es definitiva y se aplica para siempre».
Y, sin hacer detalles explícitos sobre la situación actual, marcaron: “El premio se otorga en función de las contribuciones de los galardonados en el momento en que el comité toma su decisión. El Comité no hace comentarios sobre las declaraciones, decisiones ni acciones posteriores de los galardonados. Cualquier evaluación o decisión que tomen en el futuro los galardonados debe entenderse como responsabilidad propia».
En el comunicado, incluso, hicieron mención algunos premios Nobel anteriores que optaron por regalar o vender sus medallas, como el periodista Dmitry Muratov, que la vendió por 103,5 millones de dólares y donó lo obtenido a UNICEF para los niños ucranianos, o David Thouless (Premio de Física 2016), cuya familia donó la medalla al Trinity Hall de la Universidad de Cambridge.
El comité no fue el único en reaccionar en contra de la actitud de Machado. “Eso es completamente inaudito”, dijo a la emisora pública NRK Janne Haaland Matlary, expolítica y profesora de la Universidad de Oslo. “Es una falta total de respeto al premio, de su parte”, afirmó y calificó el acto de “carente de sentido” y “patético”.
Los políticos de Noruega, en tanto, no se anduvieron con rodeos al evaluar la concesión de la medalla. “El hecho de que Trump acepte la medalla dice mucho de él: un clásico fanfarrón que busca engalanarse con los premios y el trabajo de otros”, dijo Trygve Slagsvold Vedum, exministro de finanzas y líder del Partido del Centro. Kirsti Bergsto, líder de la Izquierda Socialista, calificó la medida de “absurda y sin sentido”.
El regalo de Machado

El presidente Donald Trump dijo en varias ocasiones que deseaba obtener el premio y que sería “un gran honor” para él si María Corina Machado se lo cedía. Machado fue premiada por sus esfuerzos a favor de una transición democrática en Venezuela.
En este marco, hace pocos días la dirigente venezolana llegó a Washington para cumplir una serie de reuniones con funcionarios del Poder Ejecutivo y Legislativo y tener un encuentro en la Casa Blanca con Trump. Machado calificó la reunión como “excelente”, mientras que el primer mandatario de EE.UU. publicó un mensaje en redes sociales.
“Fue un gran honor conocer hoy a María Corina Machado, de Venezuela. Es una mujer admirable que ha pasado por muchas dificultades. María me entregó su Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a mi trabajo. Un gesto maravilloso de respeto mutuo. ¡Gracias, María!“, escribió Trump en Truth Social. Luego se conoció la imagen de ambos en la que el presidente, sonriente, sostiene un cuadro con un mensaje de agradecimiento político.
Con información de AFP
