El 12 de abril de 1955 se anunció la vacuna contra la poliomielitis, una innovación desarrollada por el Dr. Jonas Salk. Luego de años de investigación, se confirmó la seguridad, efectividad y potencia de este nuevo insumo de sanidad, que marcó un hito histórico en la salud pública. Gracias a la vacunación masiva, la polio tipo 2 fue erradicada en 1999 y el tipo 3 en 2012, pero actualmente persiste el tipo 1 en Pakistán y Afganistán.
A pesar de este descubrimiento que salvó la vida a millones de niños, Salk nunca patentó su invento. Fue así que contribuyó con la ciencia y salud pública de manera desinteresada y no recibió nada de dinero por este hallazgo.

La historia de Jonas Salk
Jonas Salk nació el 28 de octubre de 1914 en Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes. Fue el primero de su familia en acceder a la universidad y desde joven mostró interés por la ciencia y medicina. En 1939 obtuvo su título como médico y decidió dedicarse a la investigación, en particular en el campo de la virología.
Comenzó a trabajar en la Universidad de Michigan junto al microbiólogo Thomas Francis, con quien participó en el desarrollo de una vacuna contra la gripe, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
En 1947, fundó su propio laboratorio en la Universidad de Pittsburgh, donde desarrolló un enfoque innovador que lo diferenció de otros científicos de su época. Comenzó a experimentar con virus inactivados para crear inmunidad sin riesgo de provocar la enfermedad. Esta invención marcaría el inicio de años de trabajo y desarrollo de uno de los avances científicos más importantes del siglo XX.

Hasta mediados del siglo XX, la poliomielitis era una de las enfermedades más temidas en el mundo. En 1952, Estados Unidos registró más de 57.000 casos, de los cuales muchos eran en niños que quedaban paralizados o necesitaban respiradores para sobrevivir.
Salk comenzó a trabajar en una vacuna contra esta enfermedad con el uso del virus inactivado. Hacia 1953 consiguió grandes avances y demostró indicios claros de su efectividad. El investigador llevó a cabo una acción notable al probar la vacuna en sí mismo, su esposa y sus hijos. Este gesto demostró la confianza que tenía en este proyecto y el compromiso por alcanzar el descubrimiento final. Un año más tarde realizó uno de los ensayos clínicos más grandes de la historia, en el que participaron cerca de dos millones de niños, conocidos como los “pioneros de la polio”.
El 12 de abril de 1955, luego de un año de análisis de resultados, se anunció oficialmente que la vacuna era segura y efectiva. Esta noticia obtuvo una gran repercusión en todo el mundo y, gracias a la vacunación, los casos de polio en Estados Unidos descendieron de más de 45.000 anuales a menos de 1000.
Otro de los actos por los que se lo recuerda a Jonas Salk es por no haber patentado este logro científico. De esta manera, contribuyó con la ciencia y la salud pública de manera desinteresada, puesto que permitió que la vacuna se produjera y distribuyera sin restricciones comerciales, lo que facilitó su acceso a nivel global. Su generosidad impulsó la lucha contra la poliomielitis y su erradicación en gran parte del mundo.

Años más tarde, Albert Sabin contribuyó a esta invención al realizar modificaciones complementarias. Creó una versión de vacuna vía oral que facilitaba su aplicación y uso. Esto ayudó a la masividad de las campañas de inmunización y la rapidez de su empleo en el planeta.
Gracias a su gran aporte sin fines de lucro a la humanidad, Jonas Salk fue nominado al Premio Nobel de Medicina en 1955 y 1956, pero nunca recibió el galardón. Murió a sus 80 años a causa de una insuficiencia cardíaca el 23 de junio de 1995 en La Jolla, California. Actualmente sus restos descansan en El Camino Memorial Park en San Diego.
