Después de un tormentoso fin de año, Lissa Vera parece haber encontrado la calma. La cantante no sólo confirmó su regreso a Bandana para celebrar los 25 años de la banda sino que tiene muchos proyectos en mente junto a sus compañeras Valeria Gastaldi, Virginia Da Cuhna y Lowrdez.
“Sería como una especie de reencuentro también entre nosotras porque lo que hicimos el año pasado fue algo puntual que se masificó pero no era el regreso en sí”, le advierte la ganadora de Popstars a LA NACION en referencia a L.A.T.M +35, la fiesta que en noviembre pasado las volvió a reunir sobre el escenario y que sirvió como disparador de esta vuelta.
Además de los shows pautados para el próximo 6 y 7 de marzo, las Bandana están preparando un documental y también fueron tentadas para hacer una serie contando su historia. “Hay varias propuestas que están muy copadas. Yo tengo ganas de hacer todo, me encanta trabajar”, dice mientras confiesa que antes se debe una charla con sus compañeras por todo lo acontecido en el último tiempo.
Es que, a su lucha por salvar a su amiga Lowrdez que estaba sumergida en una relación tóxica y de maltratos con su exnovio, se sumó su decisión de abandonar la banda, esa que a los 19 años la llevó a la cima del éxito y cambió su vida para siempre. “Después del show volví a caer, volví a tener mis problemas de salud y ahí es donde desaparecí (…) Estaba decidida a irme (…) Fue básicamente por lo vivido en la previa al show, durante el show y después del show que dije: ‘No me puedo perder de todo esto’. Me di cuenta que no estaba todo perdido”, confesó sobre su decisión de volver.
-En noviembre, se empezó a gestar la vuelta de Bandana aunque pasaron cosas que empañaron un poco la noticia. ¿Sentís que se les fue de las manos lo que pasó?
-Sí, creo que sí. En muchos aspectos se nos fue de las manos porque fue un montón. Las chicas llegaron y ya acá era un hervidero por un montón de factores previos. Pudimos surcar las olas todas juntas y lograr que sea posible que el 6 y 7 de marzo estemos juntas, haciendo lo que siempre quisimos hacer que es festejar el aniversario.
-¿Qué te pasó a vos puntualmente?
-Uno siempre intenta hacer las cosas con cuidado, con tranquilidad, pero se nos fue de las manos. A mí me afectó mucho porque puse mucho de mi energía para que las cosas sucedan. Y bueno, cuando llegó el momento yo ya no tenía energías; se me habían perdido en el camino. Todo me saturó y necesité guardarme para poder estar el día del show que era con lo que yo quería cumplir. En algún momento por ahí se lo vio mal, pero el resultado fue bueno.

-¿Qué tenés hoy para decir de todo eso?
-No me respondía el cuerpo y entonces decidí por un bien mayor, guardarme. Después las chicas lo entendieron. Cuando bajaron las aguas, pudimos charlar. Les pude explicar lo que pasó y a partir de ahí, se volvió a construir y acomodar todo lo que se tenía que acomodar. Somos personas normales que tenemos nuestros momentos, nuestras vidas, nuestras cosas y es difícil conectar. Tenemos dos personas que no viven acá en Buenos Aires y eso es mucho más complicado; aún así lo hemos logrado. Hay mucho cariño, mucho trabajo, mucha historia detrás de nosotras; básicamente una vida de 25 años que hace que las cosas se vuelvan a construir. Por más de que haya tierra arrasada, es como que sale un pétalo y vuelve a florecer.
-Después del show de noviembre, ¿En algún momento pensaste en no volver a Bandana?
-Lo pensaba antes de hacer el show (risas). Pero después estuvimos desde las 17 hasta las 3 de la madrugada todas juntas y en algún momento nos tuvimos que hablar. Fui la primera en llegar y para eso me guardé, para estar todas esas horas donde hicimos un montón de repaso, ensayamos el sonido. Creo que lo bailé 80 veces antes del show.
-Capaz que faltó un poco de comunicación en el medio…
-Yo me conozco, cuando veo que la cosa me supera, me guardo. Me guardo porque sé que por ahí puedo decir cosas que no son tan reales. Son las que siento en el momento porque soy calentona. Se me apaga un switch y puedo prender fuego todo. Entonces digo: “No voy a pasar este límite, me retiro”.
-¿Cómo pudieron sanar y solucionar las cosas?
-No recuerdo cómo fue, la verdad es que lo tengo bastante borroso. Sí sé que después del show volví a caer, volví a tener mis problemas de salud y ahí es donde desaparecí. Después tuve que salir a aclarar que sí iba a estar. Fue básicamente por lo vivido en la previa al show, durante el show y después del show que dije: “No me puedo perder de todo esto. Creo que lo podemos volver a acomodar, poner nuevas reglas y volver a salir”. Me di cuenta que no estaba todo perdido. Pero en el momento me sentí tan sola que dije: “Esto es una ridiculez. No lo voy a hacer, me parece totalmente insalubre” y estaba decidida a irme.

-¿Qué sentís que te hizo cambiar de idea?
-La previa. En ese momento no se habló de nada de lo que había pasado pero orgánicamente empezamos a hablarnos, a reírnos (porque no nos salía no sé qué cosa, porque la otra se olvidaba la letra) y ahí es como que la cadena volvió sobre el eje. En medio de ese compartir, dije: “Yo esto no me lo quiero perder, quiero estar”. Yo recuerdo que los primeros años de Bandana no podíamos ni agarrar una birra.
-¿Qué recuerdos te quedan a vos de esos tres años tan potentes?
-Creo que nos sobrepasó a todos, nos desbordó; incluso Gustavo (Yankelevich) lo confesó. A mí me pasaban a buscar con una camioneta a las 7.30, 8 y luego íbamos a buscar a todas. Nos íbamos a hacer una nota, fotos, a buscar vestuario; mil cosas. Era todo el día, todos los días del año así. A veces no tenías ni tiempo de comer ni de tomar agua porque había que hacerlo de nuevo o, por ahí en el momento que tenías tranquilidad, venían un montón de personas a sacarse fotos. Llegó un momento en el que no me daba la cabeza.
-Hoy se habla mucho de salud mental pero ustedes habrán vivido todo este proceso con otro nombre…
-Sí, cada una tuvo su San Martín, por así decirlo. Ivonne tuvo que dejar la casa de sus padres, independizarse rápido y calculo que le habrá generado sus conflictos. Virginia tuvo sus conflictos personales. Valeria, que también tenía muchos problemas, su familia era una bolsa de gatos. Y yo siempre me mantenía fuerte y firme. Una vez nos fuimos de gira y estaban las cuatro enfermas; una tenía fiebre, la otra no podía hablar, la otra no podía cantar, y a la otra le dolía todo el cuerpo. La única que estaba entera era yo. Entonces siempre estaba al frente, sosteniendo, sacando fotos, firmando autógrafos o haciendo alguna nota de prensa. Estaba entera por fuera pero mi cabeza estaba a punto de explotar. Y me doy cuenta ahora de eso. Siempre me tocó eso: cuando las papas queman, salir al frente.
-¿Y qué te pasa cuando ves a esa chica que formaba parte del reality?
-Que estaba re buena, que era espléndida; me veía divina (risas). Todos nos decían que éramos un pez globo, que éramos gordas para la tele. Pero no teníamos tiempo de sufrirlo, teníamos que seguir (risas). Estaba buenísimo todo lo que estábamos haciendo, todo lo que estábamos viviendo pero si hoy tuviese la posibilidad de volver a ese momento, lo disfrutaría de otra manera. Empezaría a comprender toda la maquinaria que había detrás de Bandana que hacía que Bandana funcione o esté en el lugar que estaba. También, nosotras podíamos sostenernos con lo que éramos porque podés tener mucha maquinaria pero si no hay talento todo queda en el recuerdo.

-¿Qué pasó el día después que la banda terminó? ¿Cómo fue para vos en lo personal?
-Fue como vivir en una cápsula y que, de repente, te dejen a la intemperie. No hay nadie que te llame por teléfono para decirte: “Tenés que estar a tal hora”. Es como volver a pisar la tierra con un poco de vértigo y empezar a tener una vida normal. También entender que Bandana es un trabajo y tomarlo como tal.
-¿Quién te ayudó en ese momento?
-Mi familia. Ellos fueron un gran pilar para mí en el sentido que no me dejaban flotar mucho. Era llegar a mi casa y vivir una vida normal. A veces, inclusive, tenía que ir a comprar. Todo para mantenerme con los pies sobre la tierra. Si no, no sé que hubiese pasado conmigo. No a todos les hace bien perder una estructura. Yo sobreviví y acá estoy. Aunque estoy medio chocada y siempre te quedan secuelas (risas).
-¿Por qué decís que estás medio chocada?
-¡Que se yo! Como tengo la vara tan alta a la hora de trabajar, cuando voy a una producción “x” me doy cuenta si falta algo o cuando está todo mal hecho. Entonces es ahí cuando me sale el monstruo y empieza el revoleo de gallinas (risas).
-¿Cómo fue arrancar después de Bandana?
-En su momento fue un peso porque siempre se esperaba que nosotras estemos en un nivel. Pero nosotras hicimos el trabajo al revés: primero, estuvimos en la gloria y después hicimos ese caminito de hormiga. Entonces cualquiera que veía que hacíamos ese caminito de hormiga (que es normal dentro del espectáculo) lo veía como un fracaso y tenías que lidiar con eso. Y no era un fracaso, era lo normal. Una estaba sola y tenía que hacer su propia estructura, con su propio conocimiento y con eso llegar al lugar que quiere. Alguien que lo hizo muy bien fue Ivonne. Primero, fue corista. Después, estuvo entre el montón en una obra musical hasta ahora que está haciendo algo que le gusta y le va muy bien (es la cantante de La Delio Valdez). Entendió el juego, y entendió cómo hacer camino. Por mi lado, yo me retiré un tiempo. Estaba medio cansada del ambiente, de la hipocresía, del manoseo, de la estupidez. En un momento, me vi sentada en un VIP tomando champagne y dije: “¿Qué estoy haciendo acá? Si yo no soy esto”. Me retiré como tres años, más o menos.
-¿Fue el momento en que fuiste mamá?
-Claro, me dediqué a mi familia. Igual hacía cosas artísticas porque tenía mi banda under y estaba con un grupo de baile en Mar del Plata; iba y venía. Siempre estaba en movimiento, pero por detrás; en la periferia. Y estaba contenta así. Después, cuando quedé embarazada, aparecieron Lowrdez y Valeria (que iban a cantar juntas) y yo aparecí con la panza, que fue una locura. Pero bueno, tuve que decidir. Cada cosa que hice en mi vida tuve que tomar una decisión y sabía que no podía tener ambas cosas siempre. Si quería hacer algo bien, tenía que sacrificar algo. En su momento, sacrifiqué mi carrera, mi imagen, ir a fiestas. No me parecía necesario y lo solté. Aposté a tener una familia.
-¿Hoy, a la distancia, sentís que esos tres años te ayudaron a ser la mujer que sos hoy con esta vuelta?
-Sí, podría ser. Eso también es un trabajo interno (más allá de las vivencias) que uno tiene que hacer de decir: “No me tengo que dedicar a envejecer, sino a madurar”. Entonces agarrás eso que hiciste que tal vez no fue bueno (o sí) y decís: “Bueno, ¿qué aprendí de esto?”. No sé si fue la mejor decisión, pero yo en ese momento lo necesitaba.
-Cuidaste tu salud mental…
-Sí, y también cuidé a mi pareja, porque no era del ambiente. Siempre busqué gente por fuera del ambiente, alguien que me haga poner los pies sobre la tierra. Es lo que yo necesito.
-Sos mamá de dos nenas. ¿Cómo viven la fama de mamá?
-La más grande (Cata) ya lo tiene más aceitado porque vivió todo lo de la vuelta de Bandana. De hecho, tiene recuerdos, vino conmigo a la televisión. A la chiquitita le está cayendo la ficha ahora. Cuando salió la película de Lilo y Stitch y vio el videoclip donde estaba yo, me preguntó cómo hice para meterme en la tele y estar ahí. No lo podía creer. Delfi tiene seis años y como que lo va viviendo de a poquito. Ahora se dio cuenta que tiene una mamá famosa (risas). Van a estar las dos ahí viéndome. Vamos a ver cómo les pega.
-A finales del año pasado, la gente y el medio felicitaron tu actitud de bancar a una amiga en un momento en que no podía salir adelante. En el medio, hubo reproches y enojos. ¿Cómo está hoy tu relación con Lowrdez?
-Hoy está bien. De hecho, estuvimos hablando toda esta semana. Fue un encuentro lindo lo que pasó en L.A.T.M porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos; un año. Yo me había distanciado de ella y verla de nuevo cara a cara fue muy lindo. En estos días nos vamos a juntar para tomar unos mates, para ponernos al día, porque lo necesitamos.
-¿Seguís con el botón antipánico?
-Sí, me bajé una aplicación y cuando detectan que no estoy conectada, me mandan un WhatsApp para saber cómo estoy. A veces cuando le saco los datos al teléfono, al rato me aparece el mensaje pidiéndome que active el botón para saber si estoy bien; hoy vivo así. Es como mi nueva vida.

-¿Tuviste miedo en algún momento?
-Y te da un poco de miedo porque no sabés cómo se pueden desenvolver las cosas. Por eso, lo pedí. Ahora con respecto al tema, no sé mucho. Yo hice lo que tenía que hacer y me retiré; lo demás está en manos de la Justicia. Fue re áspero y lo tuve que sostener. No me arrepiento de nada. Me ayudó también mucho mi familia, que son los que me sostienen cuando dudo de algo porque cuando te ladran mucho de afuera, uno duda, pero entonces aparecía mi papá, mi mamá, mi hermano y me decían: “Mantenete firme. Ya tomaste una decisión y morí de pie”. Uno no puede andar dando vueltas, cambiando de opinión con cosas tan delicadas y cuesta muchísimo. Fue un ejercicio tremendo pero, por suerte, salí victoriosa. Afortunadamente todo salió bien y tenemos Bandana para rato si Dios quiere.
-Y este es sólo el principio…
-Es el principio. Tenemos que juntarnos porque nos debemos una charla tranquila las cuatro. Faltó eso de conversar y lo necesitamos. Ahora, por lo pronto, me voy a juntar con Lowrdez la semana que viene. Mis nenas la quieren ver porque la extrañan; la quieren muchísimo. Hemos compartido muchísimo con ella. Hemos viajado a Carlos Paz, ella venía a mi casa. Cata prácticamente se crio con ella. Y Delfina la conoce y también la quiere ver.
-Los próximos shows son el 6 y 7 de marzo. ¿Ivonne va a aparecer en algún momento?
-Nos gustaría que esté. De hecho, le dijimos que siempre va a tener las puertas abiertas cuando quiera venir a compartir con nosotras porque ese lugar es de ella. Nosotras nunca más pusimos a nadie (por ahí sólo para cosas puntuales) porque es una manera de respetar lo que se formó hace tantos años y no lo queremos cambiar.
-Se viene tal vez una película o alguna serie en alguna plataforma…
-Hay varios proyectos. Documental va a haber. También tenemos una propuesta para hacer una serie pero no sé cómo sería. Hay varias propuestas que están muy copadas. Yo tengo ganas de hacer todo, me encanta trabajar. Se me hizo difícil a los 19 años pero estoy feliz de haber compartido y aprendido del mejor (en referencia a Yankelevich). Aprendimos con el mejor y eso a la hora de subirnos al escenario se nota. Por mi parte, además de Bandana, armé un streaming con mi hermano, donde hablamos de política. Ya lo habíamos hecho a mitad de año como una prueba piloto y la verdad que estuvo bueno porque hablamos un poco de actualidad y un poco de historia para saber de dónde viene cada cosa. No se trata de tirar para un lado o para el otro; es analizar la política y la sociedad.
