La espera terminó en decepción para Boca. Marino Hinestroza, el delantero colombiano por el que el club negoció durante más de 45 días, terminó convirtiéndose en nuevo futbolista de Vasco da Gama, equipo brasileño que terminó decimocuarto en el Brasileirão 2025 y que logró clasificarse para la Copa Sudamericana luego de que Corinthians, el campeón de la liga, liberara un cupo extra.
El video que publicó el club carioca en las redes, con el jugador volando de Cali a Río de Janeiro y posando luego con la camiseta blanca y negra, volvió a tocar una fibra sensible en Boca, que por primera vez en 27 años comenzará un torneo local sin refuerzos, pese a haber acordado la llegada de Ángel Romero.
La expectativa y la certeza en cuanto a la llegada de Hinestroza habían sido tan grandes que incluso Claudio Ubeda llegó a modificar el esquema táctico dando por hecha la incorporación del extremo de 23 años. Durante toda la pretemporada y en los amistosos frente a Millonarios y Olimpia el entrenador utilizó un sistema de dos extremos y un 9 de área, preparando el terreno para la llegada del ahora exatacante de Atlético Nacional, de Colombia, que incluso llegó a tener turno médico para realizarse la revisión en Boca y finalmente se inclinó por la oferta de Vasco.
O Vasco da Gama informa que chegou a um acordo com o Atlético Nacional, da Colômbia, pela contratação do atacante Marino Hinestroza.
O jogador desembarcou na madrugada deste domingo para a realização dos exames médicos e, em seguida, dará andamento aos trâmites burocráticos para… pic.twitter.com/NW2mk6bqGR
— Vasco da Gama (@VascodaGama) January 25, 2026
“Primero, todo empezó con Johan Rojas (NdeR: mediocampista colombiano que actúa en Vasco da Gama), que me mandó un mensaje al privado, y luego dialogué con el técnico, que desde el primer día demostró que me quería allá y que iban a hacer lo imposible para tenerme en el club. Ellos cumplieron con la palabra y todo lo que hablaron conmigo. Creo que en tres días se cerró todo”, contó Hinestroza, marcando un contraste con lo sucedido con Boca.
En los medios, tanto Ubeda como Juan Román Riquelme se habían referido abiertamente al futbolista, con nombre y apellido, una señal evidente de que el pase estaba avanzado, elogiando su juego y expresando el deseo de que se sumara cuanto antes. Sin embargo, la ilusión de contar con Hinestroza se derrumbó abruptamente y Boca se quedó sin la principal apuesta del mercado, por la que estaba dispuesto a desembolsar más de cinco millones de dólares, una cifra que lo habría convertido en el octavo refuerzo entre los más caros de la historia del club.
Fue el corolario de una negociación en la que todas las partes tuvieron su cuota de responsabilidad. Boca, por haber demorado tanto la llegada del futbolista, negociando sin contemplar la aparición de un competidor y llegando al límite de tener que buscar un plan B a horas del debut, que será este domingo contra Riestra. Nacional, por haber modificado varias veces las condiciones cuando el pase parecía encaminado, defendiendo sus intereses. Y también el jugador, que coqueteó con la entidad argentina hasta último momento y dejó de responder el teléfono cuando apareció la propuesta de incorporarse al equipo dirigido por Fernando Diniz, mientras en Buenos Aires lo esperaban para firmar.

El interés de Boca por Hinestroza no era nuevo. De hecho, fue uno de los primeros jugadores que pidió como refuerzos Miguel Russo apenas asumió su tercer ciclo, convencido de que el delantero era la pieza que le faltaba al equipo para competir a la altura en el Mundial de Clubes, en un contexto en el que Exequiel Zeballos venía de una larga discontinuidad y hasta se hablaba de un posible préstamo a Vélez, dirigido por Guillermo Barros Schelotto. En aquel momento Boca consultó condiciones por el colombiano pero no avanzó. En este mercado volvió a la carga por un jugador al que internamente comparaban con Sebastián Villa, por su velocidad, su desequilibrio y su fortaleza en el uno contra uno, aunque de menor capacidad goleadora.
Las primeras diferencias entre Boca y Nacional se dieron en las condiciones del acuerdo. El club de Medellín poseía 50% de la ficha y el otro 50% pertenecía a Columbus Crew, de Estados Unidos, equipo al que Hinestroza había llegado en el primer semestre de 2024 tras un buen rendimiento en Pachuca, de México. En principio, Boca había resuelto la adquisición del 100%, con una plusvalía de 20% para la institución colombiana en caso de una futura venta. Es decir, Nacional cobraría una quinta parte de una diferencia entre los cinco millones que pagaba Boca y el monto de una transferencia posterior, siempre que esa cifra fuera superior.
La dirigencia verdolaga aceptó de palabra, pero al momento de volcarlo en los papeles, en Boca detectaron una diferencia crucial: el contrato establecía la cesión de 80% del pase y el club caribeño retenía el 20% restante, algo muy distinto a percibir ese porcentaje solamente de una plusvalía.
«OJALÁ SE PUEDA RESOLVER LO DE HINESTROZA» 😯🔵🟡
🇨🇴 Claudio Úbeda, DT de Boca Juniors, se refirió al posible traspaso del colombiano al Xeneize.
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— DSPORTS (@DSports) January 19, 2026
Mientras se resolvía ese punto surgió otro obstáculo. De acuerdo con el Estatuto del Jugador de la Federación Colombiana de Fútbol, el deportista percibe 8% del valor de la operación (en Argentina, 15%). Ese dinero muchas veces es utilizado como herramienta de negociación con el jugador. En este caso, Nacional pretendía que Hinestroza resignara ese porcentaje, pero el futbolista se negó. Boca ofreció hacerse cargo primero de una mitad y luego, ante la negativa del club paisa, del 8% completo, además de asumir el costo de una serie de impuestos.
Con esos puntos aparentemente resueltos, en Boca aguardaban la documentación final desde Colombia, pero desde el viernes el club argentino perdió contacto con la contraparte. Poco después se enteró por los medios de que Hinestroza estaba prácticamente vendido a Vasco da Gama, que ofertó 6.000.000 de dólares por 80% del pase, asumiendo solo parte de los compromisos que había aceptado Boca pero ofreciendo un contrato superior para el atacante. Una propuesta difícil de rechazar tanto para el club como para el futbolista.
En cuestión de días, Hinestroza pasó de publicar imágenes en redes sociales con corazones azules y amarillos y replicar un mensaje de su excompañero Jorman Campuzano –“ahí les mando a los de Boca para Argentina. Cuidenlo, déjenlo ser”–, a dejar de responder llamadas. Desde su entorno aseguran que el delantero, que al principio había mostrado entusiasmo por sumarse al plantel, se “desencantó” con Boca por diferencias salariales. Según cuentan, la institución xeneize intentó descontar del salario el dinero que iba a usar para cubrir ese 8% de la transferencia, algo que el jugador habría descubierto al recibir el contrato por correo electrónico.
Ahora, la única alternativa como extremo derecho es Brian Aguirre, que fue titular en el inicio del semestre pasado pero perdió terreno ante la explosión de Exequiel Zeballos. De hecho, el nacido en Granadero Baigorria será suplente en el debut ante Riestra, ya que el titular en ese sector será Alan Velasco, y hasta podría transformarse en moneda de cambio en una eventual negociación con Estudiantes por el pase de Santiago Ascacibar.
Boca, que cuenta con tiempo hasta este martes para incorporar jugadores -salvo que preste o ceda al exterior, lo que le daría un margen adicional-, también envió una oferta a Fluminense por otro colombiano, Kevin Serna, pero la propuesta fue rechazada.
Así, el Xeneize iniciará un certamen local sin caras nuevas por primera vez desde el Apertura 1999, cuando Carlos Bianchi mantuvo la base del plantel bicampeón que al año siguiente comenzaría a forjar la etapa más gloriosa del club en el nivel internacional.

El escenario, hoy, es muy diferente. Boca buscaba un extremo para afrontar el Apertura y la fase de grupos de la Copa Libertadores, pero su principal candidato, tras una negociación turbulenta, decidió tomar otro rumbo.
El club deberá seguir buscando en el mercado, con un margen de maniobra cada vez más reducido.
