Rociar vinagre blanco sobre la ropa antes de lavarla se convirtió en uno de los trucos domésticos más comentados en redes, y no solo por tradición: especialistas en limpieza ecológica destacan que este hábito ayuda a que las prendas queden más limpias, sin olores y con las fibras mejor cuidadas.
La ropa está en contacto permanente con sudor, polvo, superficies sucias y restos de productos de higiene. Con los lavados habituales, muchas veces quedan bacterias, olores persistentes y residuos de detergente que el jabón por sí solo no termina de arrastrar. Allí es donde entra en juego el vinagre blanco como aliado accesible y fácil de conseguir.
El vinagre blanco contiene ácido acético, un compuesto con efecto antibacteriano y desodorizante que distintas investigaciones han estudiado en telas y superficies. Gracias a esta acción, ayuda a reducir la presencia de microorganismos y a neutralizar el mal olor sin necesidad de productos químicos agresivos.

Investigaciones publicadas en Journal of Food Protection e International Journal of Environmental Health Research demostraron que el ácido acético puede ayudar a reducir bacterias y microorganismos encontrados en telas y superficies. Además, actúa como suavizante natural: colabora en disolver restos de jabón y minerales del agua que se adhieren a las fibras con el uso, lo que mantiene la ropa más suave al tacto y favorece que los colores se vean más vivos por más tiempo.
Entre los beneficios concretos que se mencionan están la neutralización de olores a humedad o sudor, la ayuda extra en la desinfección de las telas y la protección frente al desgaste que generan detergentes muy fuertes. Todo esto con un único ingrediente económico: vinagre blanco común.
Para usarlo, los especialistas recomiendan colocar la prenda sobre una superficie limpia o directamente en el tambor del lavarropas, rociar vinagre blanco sobre las zonas con más olor o suciedad, dejar actuar entre 10 y 15 minutos y luego lavar como de costumbre con detergente. Después, se seca al aire o en secadora, sin pasos adicionales.

Este truco puede aplicarse en cada lavado, especialmente en ropa deportiva, toallas, sábanas y prendas que tienden a retener olores. En esos casos, el vinagre se vuelve un refuerzo eficaz para que el lavado rinda más y las telas recuperen frescura. Usar vinagre blanco de forma regular en el lavado ayuda a eliminar bacterias y olores sin sumar químicos extra, mejora la eficacia del lavado y contribuye a prolongar la vida útil de las prendas.
Así, un producto que suele asociarse a la cocina gana protagonismo en el lavadero: bien utilizado, el vinagre blanco se consolida como un aliado sencillo y económico para que la ropa quede más limpia, fresca y cuidada en la rutina diaria.
Por Jaider Felipe Vargas Morales