Pedro Sánchez, presidente de España, se trasladó este lunes hasta las afueras de Córdoba para encabezar la respuesta del Estado ante el descarrilamiento que costó la vida a 43 personas. Además, anunció tres días de duelo nacional. El mandatario garantizó el acceso público a la verdad sobre las causas del siniestro que conmociona al país y frenó la actividad política.
Las declaraciones de Pedro Sánchez tras el accidente de trenes
El líder socialista arribó al municipio de Adamuz, un pueblo de 4000 habitantes movilizado por el evento, y apareció ante la prensa con un chaleco amarillo de seguridad. El mandatario definió el sentimiento generalizado ante la magnitud de la pérdida. “Es un día de dolor para toda España”, sentenció.
Asimismo, defendió el operativo de rescate y sostuvo que el Estado “actuó como tenía que actuar” y planteó la interrogante que atraviesa a la sociedad española sobre “cómo fue capaz de ocurrir esta tragedia” e insistió: “Cuando se conozca la causa (del accidente) la pondremos en conocimiento de los ciudadanos”.
La suspensión de la actividad oficial y la ausencia del Rey
El accidente alteró de inmediato los planes del Ejecutivo y Sánchez canceló su agenda completa. El mandatario anuló la reunión prevista en La Moncloa con Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP), destinada a coordinar la política exterior. También suspendió su viaje al Foro de Davos programado para este martes y postergó los encuentros con el resto de los partidos políticos.
El Rey Felipe no participó de la visita inicial al lugar de los hechos, ya que permanecía en Atenas por el funeral de su tía, la princesa Irene de Grecia. Fuentes de la Casa Real confirmaron su traslado a Adamuz para la jornada del martes.
El consenso opositor y la crítica aislada de la ultraderecha
La tragedia generó una pausa en la confrontación política habitual, con una excepción. Juan Manuel Moreno, presidente de Andalucía y referente del PP, se mostró junto a Sánchez en la conferencia. Alberto Núñez Feijóo utilizó la red social X para avalar la suspensión de actividades. “Acabo de escribir a Pedro Sánchez para proponerle suspender el encuentro que teníamos previsto. Toda la atención debe estar en la emergencia y en averiguar qué ha podido ocasionar esta tragedia”, publicó.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, puso los recursos sanitarios de su región al servicio de Andalucía. “Los hospitales de Madrid y los equipos de emergencias están pendientes del trágico accidente en Córdoba y a disposición de la Junta de Andalucía”, expresó la dirigente. También informó sobre el despliegue de ayuda en la estación de Atocha.

La postura de unidad se rompió con el mensaje de Santiago Abascal, líder de VOX y aliado de Javier Milei atacó la gestión del Gobierno mediante X en plena investigación. “Por desgracia, y lamento decirlo, como en tantas catástrofes que nos han golpeado estos años, no puedo confiar en la acción de este gobierno. Nada funciona bajo la corrupción y la mentira”, escribió.

Las dudas sobre el sistema ferroviario y el caos en Atocha
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ordenó el cierre de la línea Madrid-Andalucía por tiempo indeterminado. La medida afectó a miles de pasajeros. Las oficinas de Renfe, Iryo y Ouigo en Atocha colapsaron ante la demanda de reprogramaciones. Puente catalogó el accidente como “tremendamente extraño” al ocurrir en una recta con trenes revisados. “Es raro, muy raro, es muy difícil de explicar en este momento”, admitió.
Los registros oficiales marcan un déficit de inversión en la red ferroviaria durante los últimos años. El presupuesto para mantenimiento tocó su piso entre 2018 y 2020. Adif, la empresa pública de gestión ferroviaria, alertó previamente sobre incidencias en la zona del accidente. El PP consultó al respecto en el Senado tiempo atrás y el ministro Puentes aseguró entonces la solución de los fallos. Se desconoce por ahora la vinculación directa entre aquellas averías y el descarrilamiento actual.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
