Qué son las “Propo fest”, fiestas clandestinas con anestésicos que eran sustraídos de un hospital

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Alejandro Zalazar, un anestesiólogo de 31 años que prestaba servicios en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, murió el pasado 20 de febrero en su departamento de Palermo. Según fuentes oficiales, el fallecimiento se produjo por una sobredosis de propofol y fentanilo, fármacos de uso anestésico que fueron hallados junto al cuerpo del médico. A partir de este suceso, se supo que participaba junto a otros colegas de las “Propo fest”, unas fiestas clandestinas donde los participantes consumían fuertes drogas sedantes.

La investigación sobre la trazabilidad de los fármacos que mataron al joven reveló que los insumos pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires. Esta irregularidad derivó en un sumario interno dentro del centro de salud, el cual culminó con el apartamiento de dos profesionales: un anestesiólogo de planta identificado como H.B. y una residente de tercer año de nombre D.L. La institución confirmó que la sanción respondió al robo de estupefacientes y a la vulneración de los protocolos de seguridad sobre sustancias controladas.

El caso dejó en evidencia la circulación ilegal de drogas del hospital

La muerte de Zalazar puso en foco la existencia de las llamadas “Propo fest”. Según testimonios de médicos y residentes consultados por LA NACION, este término designa fiestas privadas organizadas por un grupo reducido de profesionales de distintos hospitales porteños. En estos encuentros, los participantes consumían propofol y fentanilo con fines recreativos.

Los relatos sobre estas prácticas comenzaron a circular a través de audios y mensajes de WhatsApp. En estas comunicaciones, los interlocutores mencionan que el grupo utilizaba bombas de infusión y contaba con una persona designada para asistir a los asistentes ante una eventual apnea, un efecto secundario grave de estos fármacos.

Un audio que circula entre colegas señala: “Todo el material que usaban era del hospital”. Asimismo, en las mismas comunicaciones, se menciona que el médico fallecido participó en esas reuniones con anterioridad, aunque estas versiones permanecen como comentarios informales sin validez judicial por el momento. Otra irregularidad citada en los mensajes refiere a la presentación de certificados médicos falsos para evitar los controles antidoping obligatorios en el sector.

La justicia avanza en la investigación de este caso

La administración de estos fármacos requiere un monitoreo estricto de las variables clínicas mediante bombas de infusión, ya que una dosificación incorrecta provoca una depresión respiratoria severa que necesita asistencia ventilatoria inmediata. El propofol y el fentanilo son drogas potentes que, fuera del entorno médico, representan un riesgo fatal, tal como ocurrió en el caso de Zalazar.

Actualmente, la justicia mantiene dos investigaciones en curso: una orientada a esclarecer las circunstancias precisas de la muerte del anestesiólogo y otra enfocada en desarticular el circuito de robo y distribución de drogas que operaba desde el Hospital Italiano hacia el ámbito privado y recreativo. La Asociación de Profesionales del Hospital Gutiérrez despidió al doctor a través de un comunicado oficial el pasado 23 de febrero.

Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA

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