Son una decena y media de votos y de ellos depende la suerte de la ambiciosa y polémica reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei, que tendrá este miércoles próximo su primera prueba exigente cuando se discuta en el recinto del Senado.
La aprobación en general parece asegurada. Serán entre 42 y 44 los votos acompañarán la iniciativa que consta de más de 200 artículos y que promete revolucionar no sólo el mundo de las relaciones laborales, cambiando por completo conceptos como el de la ultraactividad de los convenios y el cálculo de las indemnizaciones, sino que también promete reducciones fiscales que amenazan con afectar los fondos que reciben los gobernadores en concepto de coparticipación de impuestos.
La gran incógnita es si el oficialismo, con Patricia Bullrich (Capital) como principal abanderada, tendrá los votos para aprobar los artículos más controvertidos. La exministra de Seguridad reconvertida ahora en jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) se muestra confiada en que podrá cumplir con el objetivo que se propuso cuando llegó al Senado y que tuvo que posponer en diciembre tras la polémica generada en la Cámara de Diputados durante el debate del Presupuesto 2026.

Es en esta etapa donde entran a tallar esos 15 votos que todavía juegan a las escondidas. En realidad, el factor clave que terminará de definir a la mayoría de este grupo es la discusión por los fondos entre la Nación y las provincias.
Si los gobernadores dialoguistas llegan a un acuerdo con la Casa Rosada, el Senado aprobará la reforma, que pasará en revisión a la Cámara de Diputados. En algunos artículos podrá superar los 40 apoyos, en otros lo hará con el susto de sumar 37 votos justos, pero el Gobierno habrá superado la prueba.
Eso es así porque del capítulo fiscal dependen una buena cantidad de apoyos que todavía se mantienen en la columna de los indecisos o de los que no adelantan su voto.
Es el caso de las provinciales Julieta Corroza (La Neuquinidad) y Flavia Royón (Primero los Salteños), que responden a los gobernadores Rolando Figueroa y Gustavo Sáenz, respectivamente.
Alineada con el mandatario salteño también juega la peronista jujeña Carolina Moisés, que integra el interbloque peronista. Pero se estima que la tensa situación que vive la senadora, con pedido de sanciones en su contra que impulsa el kirchnerismo por haber votado el presupuesto del Gobierno, hará que Sáenz sólo juegue esta carta en caso de extrema necesidad.

También al ritmo de los acuerdos que alcance con el Gobierno moverá sus piezas el tucumano Osvaldo Jaldo, que tiene a dos senadoras que le responden: Beatriz Avila, que le da vida al monobloque Independencia; y Sandra Mendoza, a la que sacó del bloque Justicialista, que hegemonizan los kirchneristas para sumarla a los peronistas díscolos de Convicción Federal.
En el radicalismo el factor de los gobernadores también tiene su peso. Al correntino Juan Pablo Valdés responden el jefe del bloque, Eduardo Vischi, y Mercedes Valenzuela. Ambos apoyarán en general, pero sus votos podrían ser vitales a la hora de la votación de la reducción de la alícuota de Ganancias del 35% al 31% como forma de incentivo para la contratación de nueva mano de obra y la registración de la informal. La chaqueña Silvana Schneider, en tanto, juega en tándem con Leandro Zdero, de quien fue su vicegobernadora hasta el 10 de diciembre último.
También radical, pero con monobloque propio (Despierta Chubut) se ubica Edith Terenzi, que mantiene un estrecho alineamiento con el gobernador Ignacio Torres (Pro).
De líberos y sin techo
Pero no todo pasa por la relación entre la Nación y las provincias. Hay otros votos que dependen de otros factores. Así, los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano juegan de “líberos” en el tablero del Senado. Tanto, que en diciembre cambiaron el nombre del bloque, que dejó de llamarse Por Santa Cruz, la coalición que lidera el gobernador Claudio Vidal, para rebautizarlo Movere Santa Cruz, nombre del movimiento que lidera el legislador y que tiene su epicentro en la ciudad de Las Heras.
También con terminales políticas difusas se anotan los dos sobrevivientes del bloque Provincias Unidas, Carlos Espínola (Corrientes) y Alejandra Vigo (Córdoba), que no tiene un gobernador al cual responder de manera automática, pero que se espera que por su condición de peronistas manifiesten algunos reparos a la reforma laboral.
Por último, están los “sin techo” de la UCR. Ellos son Flavio Fama (Catamarca), Maximiliano Abad (Buenos Aires) y Daniel Kroneberger (La Pampa). Los tres son opositores en sus provincias y, por lo tanto, pueden jugar con más soltura ya que no están obligados por la obediencia debida a un gobernador.
Según dijo Bullrich la semana pasada, estarían acordados “el 95% de los temas” de la reforma, afirmación que respaldó arrancándoles a los jefes de la mayoría de los bloques de la Cámara alta sus firmas para pedir una sesión especial para tratar la reforma laboral el miércoles.
Sin embargo, el texto que se terminará votando es, todavía, una incógnita. “No creo que Patricia baje al recinto si no tiene los votos”, le dijo a LA NACION una senadora de la oposición que suele mirar con buenos ojos las propuestas impulsadas por la administración libertaria, pero que reconoce que, como suele ocurrir cuando el Senado afronta debates de temas relevantes, los números se van a definir en la misma mañana de la sesión, minutos antes de ingresar al hemiciclo de la Cámara alta.
Bullrich, por su parte, derrocha optimismo. “Nosotros creemos que sí, sino no la convocaríamos”, respondió ante una consulta de este diario sobre si tenía los votos para aprobar la reforma laboral el miércoles.
Pero no sólo el capítulo fiscal sigue abierto, sino que otros aspectos del proyecto también sufrirán variaciones con relación al dictamen de comisión firmado en diciembre.
Estos cambios se introducirán cuando el proyecto se discuta en particular en un debate que la experiencia parlamentaria demuestra que su posibilidad de desmadrarse es directamente proporcional a la cantidad de modificaciones que se le pretendan introducir. La encargada de redactar los cambios es Josefina Tajes, asesora líder de Bullrich en materia de legislación laboral que tendrá la misión de presentar este lunes la versión aceptada por el Gobierno de los cambios propuestos por los senadores de los bloques dialoguistas.
