La postal ya forma parte de la más trágica historia de la República Argentina. Un helicóptero Sikorsky S-58DT despega de la terraza de la Casa Rosada a las 0.50 del 24 de marzo de 1976. Es el último vuelo que realizará como presidenta María Estela Martínez de Perón. Pronto le confirmarán que ha sido destituida.
Los rumores previos se consolidan: las Fuerzas Armadas han tomado el gobierno. El golpe de estado se ha consumado.
Ese Sikorsky S-58, perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina, con la matrícula H-02, será parte de la primera plana del diario LA NACION de esa misma jornada. La foto fue captada para la posteridad por el reportero gráfico Horacio Villalobos. El títular que la acompaña es contundente: “Las Fuerzas Armadas asumen el poder; detúvose a la Presidenta”.

La historia de un helicóptero
A partir de allí, se sabe que arrancó en el país una dictadura que se convertiría en una de las páginas más oscuras de la Argentina contemporánea. Pero se conoce menos cuál fue el origen y el destino del helicóptero que protagonizó aquel episodio.
Y al indagar el derrotero de esa aeronave llama la atención un dato: el helicóptero continúa en actividad aún hoy, a 50 años de aquel tristemente célebre despegue desde el techo de Balcarce 50.
Primero hay que decir que ese helicóptero fue diseñado por la compañía Sikorsky Aircraft, fundada en los Estados Unidos por el inmigrante ucraniano Igor Sikorsky. El modelo que trasladó a la viudad de Perón comenzó a fabricarse en 1951. Contaba con dos motores y asientos para 18 personas.

De Alemania a la Argentina
Antes de arribar a la Argentina, el Sikorski se incorporó a las Fuerzas Armadas de la República Federal de Alemania. Fue en diciembre de 1957. Tenía la matrícula PB-302 y brindó servicio al ejército teutón por varios años, hasta que fue dado de baja en 1972.
Los alemanes vendieron la nave a la empresa Carsons Helicopters, de Pennsylvania. Es esta compañía norteamericana la que, luego de realizar modificaciones al helicóptero, se lo vende a la Fuerza Aérea Argentina. Es el año 1975. Pocos meses antes de la realización de su vuelo más relevante, el que quedaría en las páginas de la historia argentina.
Con la matrícula H-02, esta nave es asignada a la Casa Militar para el traslado de autoridades nacionales. Se integró así en la Agrupación Aérea Presidencial “San Lorenzo”.
El último vuelo de la presidenta
En la noche del 24 de marzo, el Sikorsky, que supuestamente trasladaba a la presidenta a su residencia en Olivos, se desvió de su ruta original para llegar al aeroparque metropolitano. Los pilotos estaban al tanto de que su vuelo estaba dando comienzo a un golpe de Estado.
Aquella noche, en la nave iban, además de Isabel, su secretario, Julio González, que estaba sentado a su lado. Frente a ellos se ubicaron el suboficial Rafael Luisi, jefe de la custodia, y el capitán de navío Ernesto Diamante, edecán naval. Detrás de ellos, en cuclillas, los acompañaba el oficial principal de la Policía Federal y también custodio, Mariano Troncoso.

El aparato aterrizó en la zona militar del aeroparque a las 0.40 de esa misma noche. Minutos después y ya con Isabel en tierra, el general José Villarreal le comunicó oficialmente a la mandataria que había sido destituída.
El Beagle y las Malvinas
El Sikorsky se mantuvo unos años más bajo la esfera de la Junta Militar. Realizó tareas de relevamiento de la cordillera en los agitados tiempos del conflicto con Chile por el canal de Beagle, en 1978.
Un año más tarde, fue dado de baja en la Fuerza Aérea y adquirido por la empresa Helicópteros Marinos. Esta compañía lo utilizó para operar en la Patagonia, con base en Río Gallegos.
Entonces, la aeronave estuvo por primera vez bajo la órbita civil, con la matrícula LV-OCM. Pero eso duraraía poco. El helicóptero fue requisado en 1982 para operar nuevamente para la Fuerza Aérea Argentina. Esta vez, la nave fue destinada al llamado Escuadrón Fénix, que tuvo participación en la Guerra de Malvinas.

Esta cuadrilla de aviones y helicópteros estuvo integrada por pilotos militares y civiles, con aparatos provenientes de compañías privadas y estatales de aviación. En el conflicto del Atlántico Sur, el escuadrón realizó tareas de retransmisión, diversión, desgaste, exploración, reconocimiento y fotografía aérea.
De acuerdo con la agencia Noticias Argentinas, el Sikorsky tuvo, dentro de esa flota, la tarea de rescatar a los pilotos que en los combates aeronavales contra los ingleses habían debido eyectarse de sus aviones.
La nave siguió volando
Ni bien concluyó la guerra, la aeronave regresó a la firma Helicópteros Marinos. Pero en 1985, cuando esta empresa fue comprada por la francesa Heli Union, el LV-OCM dejó de volar en la Argentina y fue vendido a una firma estadounidense, Construction Hellicopters, que luego sería CHI Aviation. En este caso, el aparato pasó a tener la matrícula N902CH.

Siguiendo un recorrido que parece inacabable, el Sikorsky pasó en 1999 al Departamento de Los Ángeles, donde fue rematriculado como N392JK. Sus vuelos fueron destinados entonces a trasladar heridos de accidentes en esa región de California o a realizar rescates en zonas de montaña.

El 1 de agosto de 2000, la nave aérea protagonista del golpe del 76 en la Argentina continuó su trayectoria en la empresa McMahon Helicópters. Dos años más tarde pasó a Solley Construction y luego a otra compañía estadounidense, 5 State helicópter.

El incansable helicóptero continuó con sus vuelos hasta el día de hoy, que lo hace en la firma Midwest Truxton International. Ahora la nave cuenta con la matrícula N589S y surca los aires de los estados de Indiana, Illinois, Ohia, Michigan y Wisconsin.

En esta compañía, la aeronave demuestra que los años transurridos no le han restado nada de su potencia. El helicóptero integra una flota de aeronaves que se dedica, entre otras cosas, a levantar y transportar cargas pesadas para la industria de la construcción.

El peso de la historia
En la página de Facebook de la Midwest Truxton se puede ver que el helicóptero levanta, a través de un cable, objetos de gran tamaño como contenedores, vigas o postes.
La nave ahora tiene la matrícula N589S y luce un exterior con colores naranja, blanco y azul. Si bien se reconoce la fisonomía de aquel helicóptero borroso y en blanco y negro de la foto de la medianoche del 24 de marzo de 1976, el Sikorsky parece nuevo.
Impecable, la aeronave parece no sentir la pesadez de las cargas que levanta, como tampoco parece sentir ese otro peso, mucho más feroz, que es el de la historia.
