Iris Contreras, una mexicana que vive desde hace 30 años en San Diego, fue arrestada por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) frente a su vivienda en City Heights. Esto ocurrió pese a contar con una visa U aprobada, según su testimonio. El operativo ocurrió el 23 de febrero y dejó consecuencias legales y familiares que continúan hasta hoy.
Qué pasó con la inmigrante mexicana en San Diego
En una entrevista con CNN en Español, Contreras compartió que la mañana de su detención estaba dentro de su auto mientras realizaba trámites relacionados con el cuidado de uno de sus hijos. La mujer es madre de tres: dos hijas de 21 y 15 años, y uno de 27 con necesidades especiales. Todos nacidos en Estados Unidos.
“Para cuando me iba a bajar, llegaron y me pidieron mis documentos. Yo les dije: ‘Tengo permiso de trabajo. No lo tengo conmigo, está adentro de mi casa’. Les dije: “Tengo visa U aprobada’“, según relató Contreras. ”A ellos no les importó nada y me llevaron”, afirmó.
La escena fue presenciada por su hija menor, que intentó mostrar documentos mientras una vecina grababa lo que ocurría. Para la familia, ese episodio marcó el inicio de una situación de fuerte impacto emocional.
“Mis hijos no sabían que yo estaba afuera. Si me llevaban, ellos no sabían: ¿Mi mamá dónde está? ¿Qué fue lo que pasó? Mi corazón estaba destrozado”, dijo.
Después del operativo, fue llevada al centro de detención de Otay Mesa, donde permaneció alrededor de una semana y media.
Durante ese período, afirmó haber sufrido fiebre, baja presión e infección estomacal. Más tarde, obtuvo su salida bajo fianza, aunque su expediente migratorio sigue abierto ante un juez.
Su abogado, César Luna, sostiene que la detención no correspondía por la situación migratoria de su clienta. También remarcó que Contreras no registra antecedentes penales y que desde hace años participa en actividades comunitarias, entre ellas apoyo escolar, tareas barriales y acciones sociales en San Diego.
“El servicio de inmigración carece de las armas legales necesarias para deportar a estas personas”, aseguró Luna. “Desde el punto de vista humano, desde el punto de vista legal, están haciendo las cosas mal”, agregó.

Visa U en Estados Unidos: qué protección ofrece y por qué es clave en este caso
De acuerdo con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis, por sus siglas en inglés), la visa U es un estatus migratorio creado para personas que fueron víctimas de determinados delitos y colaboraron con las autoridades en la investigación o el proceso judicial.
Entre sus requisitos figuran:
- Haber sufrido daño físico o emocional.
- Contar con una certificación oficial que acredite cooperación con la justicia.
En el caso de Contreras, su abogado explicó que la solicitud fue iniciada en 2018 luego de un episodio de violencia doméstica. Mientras ese trámite avanzaba, ella quedó bajo un programa de acción diferida, un mecanismo que puede incluir autorización de empleo para solicitantes en lista de espera.
“No soy un criminal”, dijo Contreras en una entrevista con NBC San Diego.
La representación legal sostiene que la protección migratoria vigente debía haber sido considerada al momento de la detención. En cambio, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) mantiene que Contreras es una inmigrante irregular y que será sometida al debido proceso.
Las secuelas tras el arresto de ICE
Tras salir del centro de detención, Contreras recibió otra medida de control: la colocación de un grillete electrónico en el tobillo. Según contó, esa condición modificó por completo su vida cotidiana y profundizó el temor con el que ahora se mueve fuera de su casa.
“No es fácil que te señalen, pero yo soy mamá y papá y tengo que buscar el sostén de cada día”, aseguró a CNN en Español.
La familia también comenzó terapia para afrontar lo ocurrido. “Mi hijo no puede explicar lo que pasó. En las noches que estoy con él por los problemas de sus pulmones, en vez de que yo le pregunte cómo está, él me pregunta a mí”, contó.
Su hija menor describió el arresto como una imagen que vuelve de forma constante. “Es como si yo estuviera haciendo algo bien y de repente me aparecen vídeos de lo que pasó. Sinceramente, fue muy traumático”, señaló a NBC San Diego.
La propia Contreras relató que, tras recuperar la libertad, comenzó a notar secuelas psicológicas y dificultades para retomar su rutina.
“Me quedé mirándome al espejo y dije: ‘¿Tan así es todo el daño que le causan a uno?’”, contó. “La vida nunca será igual. Siempre existirá la impotencia y el miedo al salir y voltear a ver a los lados”.
En los próximos meses, Contreras deberá presentarse nuevamente ante la justicia migratoria, donde se definirá si puede mantener su estatus migratorio o acceder a protección permanente.
