WASHINGTON.– El presidente norteamericano, Donald Trump, publicó el jueves un video de nuevos ataques norteamericanos a infraestructura clave de Irán e insistió en que Teherán debe hacer un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”, mientras la guerra iniciada por ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv contra el régimen islámico a fines de febrero continúa sin señales claras de un final a la vista.
“El puente más grande de Irán se viene abajo, nunca será usado de nuevo”, escribió el magnate acompañando una publicación en su red social Truth Social con un video del ataque.
Además, prometió que “¡mucho más seguirá!” y añadió: “ES HORA DE QUE IRÁN HAGA UN ACUERDO ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE, Y NO QUEDE NADA DE LO QUE TODAVÍA PODRÍA CONVERTIRSE EN UN GRAN PAÍS!.”
Más temprano, los medios estatales iraníes informaron que el puente B1 del país, que está en construcción y que, según se reporta, sería el puente más alto de Medio Oriente, fue atacado. Dos agencias de noticias semioficiales informaron que dos personas murieron.
No estaba claro de inmediato si las imágenes que Trump compartió correspondían al puente B1.
La publicación del republicano llega después de un discurso televisado el miércoles por la noche, en el que Trump defendió enérgicamente su manejo de la guerra y afirmó que el Ejército norteamericano estaba cerca de completar su misión, al tiempo que reforzaba sus amenazas de bombardear a la república islámica durante las próximas dos o tres semanas, “hasta devolverla a la Edad de Piedra, que es donde pertenecen”.
El magnate pronunció su discurso de 19 minutos en un contexto de altos precios mundiales del petróleo y con bajos niveles de aprobación de su propia gestión.
Las fuerzas armadas de Irán respondieron con una advertencia de ataques “más aplastantes, más amplios y más destructivos” en preparación.
Buscando una salida
En su discurso del miércoles, enfrentando a una opinión pública estadounidense cansada de la guerra y a encuestas en descenso, Trump dijo que Estados Unidos había destruido la marina y la fuerza aérea de Irán, había paralizado su programa de misiles balísticos y nuclear, y que continuaría atacando “extremadamente fuerte” al régimen islámico.
Pero más allá de eso, aun cuando afirmó que el Ejército estadounidense estaba en camino de completar sus objetivos “muy rápidamente”, evitó ofrecer un calendario concreto para el fin de las hostilidades.
Al mismo tiempo, sugirió que la guerra podría escalar si los líderes iraníes no capitulaban ante las condiciones estadounidenses durante las negociaciones, con la posibilidad de ataques contra la infraestructura energética y petrolera de Irán.
El uso que hizo Trump de su discurso para reiterar amenazas y enviar mensajes contradictorios hizo poco para calmar a los mercados financieros y aliviar la preocupación de una opinión pública estadounidense que ha mostrado escaso apoyo a la mayor operación militar del país desde la invasión de Irak en 2003.
Las señales, a menudo contradictorias, que el mandatario norteamericano ha emitido a lo largo del conflicto no han hecho más que aumentar la confusión: en un momento llama a una solución diplomática y, al siguiente, amenaza con desatar una mayor destrucción sobre Irán en medio de un continuo refuerzo militar estadounidense en la región.
¿Misión cumplida?
Trump también destacó los éxitos militares de Estados Unidos en el conflicto, pero persisten las dudas sobre si realmente ha alcanzado el principal objetivo que planteó al inicio de la guerra: cerrar el camino de Irán hacia un arma nuclear.
Más de un mes después, Irán todavía conserva una reserva de uranio altamente enriquecido que podría procesarse hasta grado armamentístico, aunque se cree que en su mayor parte quedó enterrada bajo tierra tras los bombardeos de junio realizados por Estados Unidos e Israel.
El mandatario norteamericano, en un giro repentino respecto de su exigencia previa de que Irán entregara ese uranio enriquecido, dijo a Reuters antes de su discurso el miércoles que ya no le preocupaba ese material porque estaba “tan profundo bajo tierra” que los satélites estadounidenses podían vigilar la zona. Irán siempre ha negado buscar una bomba nuclear.
Aunque amenazó con nuevos ataques aéreos si Irán intenta trasladar esa reserva, no mencionó el envío de fuerzas especiales en una misión riesgosa para apoderarse de las reservas iraníes, una opción que, según funcionarios estadounidenses, está bajo consideración. Sin embargo, cualquier despliegue de tropas terrestres probablemente provocaría el rechazo de la mayoría de los estadounidenses.
A pesar de las afirmaciones de Trump de haber destruido las capacidades militares convencionales de Irán, el país ha demostrado que sus misiles y drones restantes aún pueden utilizarse para atacar a Israel, así como a aliados del Golfo y a instalaciones militares estadounidenses ubicadas en su territorio.
Agencias AP y Reuters