El economista Ricardo Arriazu se refirió a la performance económica del Gobierno y sostuvo que, desde que se instauró el sistema de bandas cambiarias en abril con el fin del cepo cambiario, hubo “errores” del equipo económico que generaron un problema de confianza.
Arriazu volvió a decir que no está de acuerdo con el sistema de bandas y que mientras el dólar sea unidad de cuenta no debería flotar. Más allá de esto, dijo que, con una banda tan amplia que va cayendo en la parte inferior, él hubiera comprado dólares cuando la cotización estaba en $1150. Sin embargo, como la prioridad del Gobierno era bajar la inflación, no lo hizo. Y poco después apareció la demanda estacional del medio aguinaldo y el turismo, y, justo en ese momento, el Tesoro salió a comprar US$1000 millones.
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“En la Argentina, cuando sube el dólar, en lugar de aumentar, baja la oferta. Entonces el dólar subió más, y ahí se les ocurrió cambiar la política monetaria: pasaron de una tasa fijada por el Banco Central (BCRA) y las LEFI a un esquema en el que la tasa no la fija el BCRA, sino que se maneja con licitaciones de pesos, creyendo que los $15,5 billones en LEFI iban a ir todos a un título público. Pero fueron $5 billones y los 10 restantes desplomaron la tasa de interés justo cuando subía el dólar. Ahí se desató el infierno, y empezaron a sacar licitaciones especiales, subir encajes, etc.”, relató en un evento de la Cámara de Agentes de Bolsa.
En ese contexto, dijo que el equipo económico no tiene más alternativa que salir a frenar el dólar, porque de lo contrario “se acabó el programa”. Reconoció que eso implica tasas muy altas, pero recordó que el Fondo permite intervenir en la banda superior, y que hay US$25.000 millones de reservas líquidas contra vencimientos por apenas US$1800 millones hasta fin de año. “No hay forma de ganarles, pero se desató el caos. Hay un problema de confianza”, insistió.
Arriazu señaló que, si la cotización se acerca al techo de la banda y existe la percepción de que se intervendrá, no hay manera de ganarle a la tasa de interés. El problema -advirtió- es que la gente duda de que el Gobierno vaya a intervenir y sobre qué puede ocurrir después de las elecciones, por lo que persiste la presión cambiaria.
“Creo que el Gobierno está cómodo con un dólar entre $1250 y $1320. Si se va más arriba, va a usar todos los cañones para hacerlo bajar, aun a costa de la actividad económica. ¿Le pueden ganar? No. Sí, puede haber gran descontento y un problema político. Mientras no mejore la confianza, la tasa de interés seguirá alta. Hoy todos deberían estar haciendo carry trade, pero no lo hacen porque no creen que el Gobierno actúe en la dirección que yo creo que va a actuar. El techo está aprobado por el Fondo y están los dólares. ¿Por qué la gente duda? Por la política”, opinó.
Por último, dijo que si en las elecciones el Gobierno mantiene el tercio de los votos en el Congreso y no lo pueden vetar ni le pueden hacer juicio político, el riesgo país se va a tranquilizar y se va poder salir a tomar deuda.
“El año que viene tenés superávit de energía, US$6000 millones más de cosecha, suba del precio de litio, pero hay que llegar. Será un buen año si se mantiene el equilibrio fiscal. Si lo rompe el congreso, chau programa”, cerró.