El Gobierno chino ha reaccionado este sábado a la destitución de la primera ministra de Tailandia, Paetongtarn Shinawatra, manifestando su deseo de que el país continúe por la senda del equilibrio y el progreso para que sus relaciones de vecindad permanezcan inalteradas.
«Este es un asunto interno de Tailandia. Como vecinos cercanos y amigos de Tailandia, esperamos que el país mantenga la estabilidad y siga prosperando», ha expresado un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China en declaraciones a la prensa recogidas por la agencia de noticias china Xinhua.
Este breve pronunciamiento de las autoridades chinas llega después de que el Tribunal Constitucional de Tailandia haya destituido este viernes a la primera ministra del país, suspendida previamente desde el 1 de julio, tras hallarla culpable de «negligencia ética grave» por afear la labor del Ejército durante una conversación con el ex primer ministro camboyano Hun sen en pleno conflicto entre ambos países.
El dictamen implica que el Consejo de Ministros entero ha sido destituido a petición de un grupo de 36 senadores, responsables de un escrito para que la corte analizara el contenido de la conversación, alegando que constituía una grave falta ética y deshonestidad.
En esta conversación, filtrada el pasado 15 de junio, la primera ministra criticó al general Boonsin Padklang, responsable del Ejército en parte de la frontera con Camboya, por obstaculizar los esfuerzos para relajar la tensión.
Las críticas al Ejército son un tema extremadamente sensible en Tailandia y más si proceden de un miembro del clan Shinawatra. De hecho, el padre de Paeongtarn, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, fue expulsado del poder en 2006 por los militares, objeto frecuente de sus acusaciones.
La destitución de la ya ex primera ministra constituye un nuevo episodio en la tumultuosa política tailandesa. Sin ir más lejos, la propia Paetongtarn llegó al poder –como la primera ministra más joven de la historia del país, con solo 38 años, en agosto del año pasado– después de que su predecesor, Srettha Thavisin, fuera igualmente destituido por el Constitucional.