Las plantas de interior se convirtieron en aliadas ideales para darle vida a cualquier espacio, aportar un poco de naturaleza dentro del hogar y hasta generar una sensación de calma y bienestar. Entre las tantas especies que se eligen para decorar, hay una que se mantiene como favorita desde hace años: el potus. Presente en estantes, macetas colgantes y rincones luminosos, esta planta tan popular requiere ciertos cuidados básicos para crecer fuerte y, sobre todo, para que sus hojas se desarrollen grandes y saludables.
Conocido por su resistencia y su capacidad para adaptarse a casi cualquier ambiente, el potus es de esas plantas que parecen perdurar sin esfuerzo, ya que soporta poca luz, algunos olvidos e incluso riegos desparejos. Pero si la idea es que no solo siga viva, sino que además luzca un follaje amplio, brillante y con un color verde intenso, hay un aspecto fundamental que define su aspecto final: la manera en que se lo riega.
Cómo regar el potus para que tenga hojas grandes

Cuando se busca que el potus crezca con hojas grandes y de un verde intenso, el riego se vuelve un punto fundamental. No se trata solo de cuánta agua recibe, sino también de cómo y cuándo hacerlo para evitar excesos, mantener las raíces sanas y favorecer un crecimiento más vigoroso. Con algunos ajustes simples, es posible notar cambios visibles en poco tiempo.
A continuación, los consejos para regar el potus de la mejor manera:
- Adaptar la frecuencia: no existe un ritmo universal; varía según la luz, el clima y la época del año. En primavera y verano suele ser suficiente regarlo cada cinco a siete días.
- Riego abundante, sin encharcar: agregar agua hasta que salga por los orificios de la maceta garantiza que las raíces profundas también se hidraten. Como consejo adicional, nunca hay que dejar agua estancada en el plato.
- Usar agua a temperatura ambiente: el agua muy fría puede generar estrés en las raíces y frenar el crecimiento.
- Evitar mojar las hojas todos los días: más allá de alguna pulverización ocasional, el agua debe ir directo al sustrato. Si se humedecen las hojas con frecuencia, pueden aparecer manchas.
- Asegurar un buen drenaje: el potus no tolera el exceso de humedad. Cuando la tierra permanece demasiado mojada, las hojas tienden a achicarse y perder color.
Otros consejos para que el potus crezca fuerte y sano

- Buena luz, sin sol directo: con iluminación abundante (pero filtrada), las hojas crecen más grandes. En zonas muy oscuras, la planta se estira y pierde fuerza.
- Limpieza de hojas: pasar un paño húmedo cada 15 días ayuda a retirar el polvo y mejora la fotosíntesis.
- Fertilización suave: en primavera y verano, sumar fertilizante líquido para plantas verdes cada 20 a 30 días estimula el tamaño del follaje.
- Sustrato aireado: el compost favorece raíces fuertes y hojas más vistosas.
Con estos cuidados, además de un riego adecuado, el potus no solo se mantiene sano, sino que también puede lucir un crecimiento más frondoso y decorativo, convirtiéndose en una de las plantas más vistosas del hogar.
