RESISTENCIA.- La elección provincial en Chaco se desarrollaba este domingo con normalidad, aunque con una baja participación, que no superaba el 50 por ciento del padrón. Los comicios servirán para renovar 16 de los 32 bancas provinciales, pero también para que el Gobierno mida la eficacia de su alianza con el gobernador Leandro Zdero, que pone a prueba su gestión, y para que el opositor Jorge Capitanich verifique la potencia electoral de su apellido luego de la derrota de 2023.
Por eso, el nivel de concurrencia a las urnas es un dato que nadie perderá de vista en estos comicios, para los que están inscriptos más de un millón de electores.
Desde todos los sectores anticiparon que la asistencia sería baja. Lo hizo el exgobernador Capitanich cuando votó esta mañana -“suelen ser de menor participación”, adelantó-; también la intendenta de Barranqueras, Magda Ayala, que lo desafía desde el peronismo -“estipulamos un 55%“, señaló-, y de manera indirecta el gobernador Zdero, que llamó a votar con un video.
En las PASO de 2023, cuando la asistencia electoral fue muy baja en todo el país, Chaco dejó el peor registro con un 63%, seis puntos debajo del promedio. En las generales de aquel año, la participación del electorado chaqueño subió, pero la provincia quedó junto a Formosa y Tucumán en el último lote.
Pasadas las 13, cuando todavía faltaban cinco horas para el cierre de urnas, en algunas mesas la participación rondaba el 10%. El clima se convirtió en un factor relevante. La lluvia que cayó sobre la provincia en los últimos días complicó la asistencia a las urnas en algunas zonas.
En la ciudad de Sáenz Peña, por ejemplo, donde manda el radicalismo y se concentra casi el 10% del padrón, cayeron más de 250 milímetros en dos días y hay zonas que siguen muy comprometidas.
No está claro hacia qué lado podría inclinar la balanza este fenómeno. Hay quienes se apegan a la lectura más tradicional y afirman que el oficialismo siempre se ve perjudicado cuando la convocatoria es baja; otros, en cambio, algunos de ellos peronistas, afirman que golpea especialmente al PJ, con mayor predicamento en los sectores más humildes, donde la lluvia castiga con más fuerza.
Elección
El principal opositor al oficialismo de Zdero es el peronismo ampliado del tres veces gobernador de la provincia “Coqui” Capitanich, quien llega debilitado a esta contienda tras su última derrota electoral, pero esperanzado en que la unión de los radicales con los libertarios se convierta en un lastre electoral para el oficialismo provincial y juegue en favor de su resurrección política.
El Gobierno nacional, en tanto, tiene la mira puesta en la alianza que tejió con los otrora denostados radicales. Especialmente Karina Milei, la presidenta nacional de La Libertad Avanza y encargada de la puntada final a las estrategias que diseña Eduardo “Lule” Menem.
La hermana del Presidente defiende la idea de presentar el sello libertario en cada una de las elecciones provinciales sin alianzas partidarias, de manera de conservar autonomía política y extender la influencia nacional. No obstante, sin candidatos potables en suelo chaqueño, la LLA optó por rescribir parcialmente ese libreto y, al calor de los recursos nacionales, sellar un pacto con Zdero.
El gobernador chaqueño, con primacía en la nómina de candidatos, exhibió buena sintonía con la Rosada desde el comienzo de su gestión, pero durante la campaña quedó en evidencia su incomodidad respecto a su alianza con los libertarios: casi no nombró a Milei y en la cartelería digital se optó directamente por arrancar a “La Libertad Avanza” del nombre de la lista y dejar solo “Chaco Puede”. “Vota Z”, se arenga
Dos mediciones de la firma CB Consultora arrojan pistas sobre este comportamiento: en mayo, Zdero se ubicó en el segundo lugar en el ranking de los gobernadores con mejor imagen -detrás de Osvaldo Jaldo, Tucumán-; el Presidente, en tanto, según una medición de marzo, solo en tres provincias tiene peor imagen que en Chaco (Buenos Aires, Formosa y Santiago del Estero).
Para alcanzar ese “acuerdo” fue determinante el anticipo de 120 mil millones de pesos que el Ejecutivo, a través de un decreto firmado por Milei, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, le giró al gobernador a mediados de marzo para aliviar las cuentas provinciales.
El gobernador se puso al frente de la campaña con el objetivo de darle visibilidad a Julio Ferro, el subsecretario de legales que encabeza la nómina de candidatos. De perfil técnico, Ferro contaba con un muy bajo nivel de conocimiento. De hecho, comenzó a levantar el perfil al son de la candidatura y en marzo publicó su primer mensaje en X.
En el segundo lugar está Susana Maggio, la intendenta radical de Santa Sylvina, que cuenta con cerca de 10 mil habitantes. Detrás de ella, Adrián Zukievicz, el primer libertario. Lo sigue Carina Botteri, una exminsitra de Zdero que viene de Pro, pero sin acuerdo partidario, y Jorge Gómez, un exfiscal. Sexta aparece la segunda figura libertaria, Mayra Jarenko, que también tendría asegurada su banca en el Congreso.
Las elecciones chaqueñas guardan otra particularidad: el partido de Mauricio Macri quedó al margen de la alianza, según afirmó públicamente el expresidente, por expreso pedido de Karina Milei, cuya animadversión por Pro es tan abierta como silenciosa.
En la terminal provincial del partido, explican que se enteraron de la exclusión apenas unos días antes del cierre de listas y no hubo tiempo de armar una nómina propia.
Trascendió que fue Zdero, que llegó a la gobernación bajo el paraguas de Juntos por el Cambio, quien le comunicó a Macri la noticia. Según le dijeron a este medio fuentes al tanto del armado territorial amarillo, la decisión fue recibida con comprensión: la situación financiera de la provincia es delicada y tensar el vínculo con la Rosada puede comprometer la gobernabilidad.
Sin embargo, es probable que Pro haga valer el peso de las dos bancas que seguirá conservando en el Congreso provincial. No son pocas las mediciones que proyectan un Congreso equilibrado y esas dos voluntades podrían ser claves para, por ejemplo, definir la presidencia de la Cámara.
Por su parte, Capitanich, que lidera la lista, pone a prueba su vigencia política luego del duro golpe que significaron las últimas elecciones, signadas por la desaparición y presunto homicidio de Cecilia Strzyzowski. Así, medirá si todavía conserva chances de sentarse con aplomo en la mesa nacional del PJ de cara a las elecciones de octubre.
Pudo anudar un pacto con otros caciques peronistas, pero Magda Ayala, intendenta de Barranqueras, quedó por fuera y amenaza con quitarle puntos vitales. La elección también dejará material para Santiago Caputo, el otro vértice del triángulo de hierro. Tal como consignó este medio, el estratega de Milei prefiere dejar correr aquellas elecciones que, a priori, no presentan para la marca más que un desgaste.