Como suscriptora del club de lectura The Next Big Idea, me llegó una invitación a una conferencia online de Brené Brown, autora best seller de The New York Times, investigadora y conferencista a quien suelo leer y escuchar en su podcast Dare to Lead (atrévete a liderar) Brown acaba de publicar su último libro Strong Ground (Algo así como Cimientos firmes), donde reúne aprendizajes de trabajo con líderes globales, explora las paradojas del liderazgo, las habilidades y mentalidades necesarias para entornos complejos.
Lo que imaginé como un zoom multitudinario, fue una sesión íntima de un puñado de personas que con cámara encendida pudimos charlar con ella. Me interesa su abordaje del liderazgo vulnerable y aproveché para preguntarle sobre esto. Desde ese día no puedo dejar de pensar en un concepto que compartió con una pregunta ¿de qué lado de la línea te estás parando? ¿Por debajo o por encima?
Una cultura de la experimentación para decidir mejor
La línea a la que se refiere es el miedo, ya que sostiene que no existe liderazgo sin esa emoción omnipresente. Por encima de la línea, se siente el miedo, pero estamos al mando. Entendemos que estamos en él y de cómo puede influir en nuestros comportamientos. Cuando estamos por debajo de la línea, es el miedo el que conduce y ni siquiera vamos de copiloto.
El miedo cambia cómo pensamos y cómo actuamos. Brown dibujó dos triángulos en el aire. Uno, por encima de la línea, donde podemos ser creadores, desafiadores o coaches. Por debajo de la línea, caemos en una postura de héroe, de víctima o villano. Dio un ejemplo concreto que le pasó con su equipo. “Brené, accidentalmente copiamos a la persona equivocada en un correo. Y había información confidencial sobre el borrador de un libro que te habían confiado, no estamos seguros de cómo manejarlo.” Su primera reacción fue por debajo de la línea: “Dios mío, esta no es la primera vez que pasa. Nadie entiende lo mal que quedo cuando hacen esto. La gente confía en mí para que mire su trabajo y me hacen quedar mal. ¿Sabes qué? De ahora en adelante, lo haré yo misma. Claramente, nadie entiende lo tremendamente difícil que es esto para mí”. Observen el lenguaje. “Héroe”: lo haré yo misma. “Víctima”: nadie entiende. “Villano”: ¿Quién va a cargar con la culpa?
El mismo escenario, posicionándonos por encima de la línea del miedo. “Ay no. ¿saben qué? Esto me pone por debajo de la línea. Necesito un momento para recomponerme y voy a intentar conducir. Empecemos diciendo que estas situaciones son raras y sé que la gente es muy cuidadosa. La gente confía en mí y me lo tomo muy en serio y mi equipo se lo toma en serio. ¿Podemos profundizar en cómo pasó esto y cómo podemos poner algún tipo de sistema que nos proteja para que no vuelva a ocurrir?” Triángulo virtuoso de “Desafiadora”: ¿Cómo arreglamos esto? “Coach”: deberíamos buscar patrones. “Creador”: necesitamos construir sistemas que apoyen a las personas en las que confiamos y que están haciendo un buen trabajo.
No podremos evitar situaciones donde aflore el miedo, pero sí prepararnos para saltar por encima de la línea.
