
El reloj de Estambul marcó la medianoche y el año 2026 irrumpió en la vida de la China Suárez y Mauro Icardi en una celebración íntima y romántica, lejos de la Argentina natal y de los flashes de las grandes fiestas. La actriz y el futbolista eligieron recibir el nuevo año juntos en Turquía en un exclusivo restaurante, compartiendo con sus seguidores una serie de imágenes que desnudan parte de la intimidad de la pareja.
No hubo multitudes, ni estridencias. Simplemente miradas cómplices, copas en alto y palabras que, por primera vez en mucho tiempo, buscaron definir lo que sienten el uno por el otro. Desde sus cuentas de Instagram, ambos narraron la historia de una noche diferente, en la que la intimidad y el afecto se convirtieron en protagonistas indiscutidos.

En una de las fotografías que compartieron, ambos aparecen abrazados, mejilla contra mejilla, celebrando frente a la cámara y sonriendo. Ella luce un vestido rojo de tirantes brillantes con el cabello completamente recogido hacia atrás; él, elegante con chaleco azul oscuro, camisa blanca y corbata, deja ver sus tatuajes y el brillo de su reloj plateado. El fondo, iluminado con velas, sugiere un ambiente cálido y cuidado, donde cada detalle importa.
Otra imagen resume el espíritu de la velada: la pareja, copa de champagne en mano, se mira a los ojos. La China sonríe mientras el futbolista la sostiene por la cintura. El entorno nocturno, con luces lejanas y árboles que apenas se distinguen, parece enmudecer ante la alegría compartida. En ese instante, el jugador del Galatasaray escribió: “Feliz Año 2026. Gracias amor de mi vida por este 2025 lleno de amor y paz a tu lado. Brindo por nuestro amor, por todo lo que fuimos y por todo lo que seremos”. Una frase que, junto a la imagen, resume la promesa de futuro y la gratitud por el presente.

La celebración continuó en el restaurante, donde la China Suárez posó sentada en una mesa rodeada de velas altas, copas de cristal y platos dispuestos con esmero. La decoración, con paredes de ladrillo a la vista y candelabros dorados, refuerza la atmósfera acogedora. Ella apoya los brazos sobre un menú abierto, la mirada serena y confiada, como si todo estuviera en su lugar. Muestra sus joyas, anillos con diamantes y el costoso reloj que le regaló Mauro días atrás. El festejo se completó con una foto de ellos al aire libre, con Estambul como fondo exclusivo de su amor.

Más adelante, la declaración más sentida llegó desde las historias de Instagram de la actriz. En una foto en blanco y negro, en la que ambos se abrazan con fuerza y sonríen, escribió: “Feliz 2026 a mi todo. El hombre que llegó a abrazarme, rota, a amarme como nunca me habían amado. Feliz año a quien se ríe conmigo 24 horas, a quien me observa y acompaña. Nadie jamás te hará sombra. Nunca podré poner en palabras el amor que siento por vos”. ¿Cuántas veces el amor logra expresarse con tanta claridad, sin temor ni reservas?
La elección de celebrar así no fue casual. La pareja venía de pasar la Navidad en la Argentina junto a sus hijos y, días después, regresaron a Estambul, donde Mauro Icardi se reincorporó a los entrenamientos en el Galatasaray. Pero, en la intimidad del festejo, el protagonismo recayó sobre ellos, su historia y los pequeños rituales que sellan el inicio de un nuevo ciclo.

“Nunca podré poner en palabras el amor que siento por vos”. Esa frase, repetida y subrayada, parece resumir el pulso de una noche en la que el amor se impuso al calendario y la distancia. El 2026, para la China Suárez y Mauro Icardi, comenzó entre promesas, risas y la certeza de que, al menos por una noche, el mundo les pertenecía solo a ellos.
