Desde hace semanas en la Argentina todos hablan de la suba de las tasas de interés, de cuánto rinde un plazo fijo, si conviene más una billetera virtual o una caución bursátil para dejar los pesos estacionados. Y es que las tasas pasivas pegaron un salto alineadas con la estrategia del Gobierno de mantener la “pax cambiaria” pero eso tiene su lado B: el crédito se encarece, escasea e impacta rápido en la líneas de financiamiento para las familias: la de tarjetas de crédito y los préstamos personales.
El incremento en el costo de financiamiento se da en un momento en que dos variables confluyen: crece el uso de tarjetas de crédito y en el primer semestre del año hubo una fuerte expansión de créditos personales. Sin embargo los salarios, en muchos casos, quedaron estancados en términos reales (descontada la inflación). Resultado: la morosidad de las financiaciones a las familias sube un escalón todos los meses.
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El último dato publicado por el BCRA es a mayo y la mora ya se encontraba en 4,2% para tarjetas de crédito (frente a 2% de abril de 2024) y 5,6% el incumplimiento para préstamos personales. “El aumento se explica por la mayor penetración que mostró el crédito al consumo por un lado y, por el otro, debido al aumento significativo que experimentó la relación deuda media-salario”, explicó Eliana Gómez Barreca, directora asociada para el área Instituciones Financieras en Moody’s Local Argentina.
Deudas más caras
El incremento del costo del dinero, el aumento de las tasas de interés, no viene justamente a contribuir en este escenario. “En los últimos 30 días se observó una suba de las tasas de interés para los usuarios de tarjetas de crédito que van desde 5 hasta más de 30 puntos porcentuales anuales de TNA”, dice Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
Según datos relevados en distintas entidades bancarias líderes, la tasa nominal anual para financiación de saldos impagos en pesos, oscila en agosto entre el 76% y 90%. Claro que a eso hay que sumarle gastos administrativos e impuestos para llegar a un CFT (costo financiero total) que supera ampliamente el 100%. Las tasas que cobran los bancos por financiación de saldos de tarjetas de crédito están “topeadas”: no pueden superar en más del 25% la tasa de préstamos personales que aplique el mismo emisor para préstamos personales del mes anterior.
Algo similar sucede en los préstamos personales: en un banco de primera línea y para un tomador con buen historial crediticio la TNA ofrecida es de 76% a un plazo de 48 meses. El CFT informado en la app es de 142 por ciento.
Barbero avanza y hace zoom en el desglose de los costos asociados a la financiación. “El impacto de los impuestos sobre la tasa de interés merece un análisis. El IVA carga un 21% adicional sobre el interés que pagan los consumidores finales (excepto en préstamos hipotecarios para la vivienda) y el impuesto a los Ingresos Brutos adiciona un porcentaje que, salvo muy pocas excepciones, ronda el 9%”.
“A mayor tasa de financiación, mayores impuestos debe soportar el consumidor, sin posibilidad de trasladarlo a nadie más que a su propio presupuesto familiar”, advierte Barbero y subraya: “es clave que se trabaje en la reducción de los impuestos al endeudamiento si queremos un sistema financiero más grande y mayor poder de compra para los consumidores finales”.
Está claro que optar por el pago mínimo de la tarjeta de crédito es una decisión muy costosa en términos financieros y que más pronto que tarde, a estos niveles de tasa, terminará generando una bola de nieve. “La tarjeta de crédito debe utilizarse con responsabilidad, manteniendo los gastos alineados a los ingresos habituales. En los casos en los que se dificulte el cumplimiento de pago, se recomienda evaluar alternativas con las entidades financieras, para poder encontrar soluciones acordes a cada necesidad”, recomienda Gabriel García Mosquera, Gerente General de Equifax Argentina.
En línea similar, Barbero remarca que el costo de financiamiento no es igual para todas las personas. “Los cambios introducidos en los costos tienen que ver con el tipo de cliente y con los diferentes atributos de los productos: no impacta igual sobre un cliente con buen historial y fortaleza financiera que sobre un cliente con una historia de pagos más complicada y debilidad en sus ingresos”.
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¿Cómo se distribuye el crédito a las familias en la Argentina? De acuerdo con los datos proporcionados por Equifax, compañía global de big data, analytics y tecnología, el 51,2% de la población bancarizada son mujeres. “No obstante, se observa una mayor diversificación en los productos crediticios entre los hombres” explica García Mosquera, de Equifax Argentina. “De las personas que tienen tarjeta de crédito y vigente al menos un préstamo, un 55.18% son hombres mientras que un 44.82% son mujeres”, desglosa.
En cuanto a montos, según un informe de First Capital Group las operaciones en pesos con tarjetas de crédito subieron en julio en términos nominales un 5,3% mensual, el saldo llegó a $20,5 billones para el total acumulado, presentando un crecimiento interanual del 107,0%, contra los $9,9 billones al cierre del mismo mes del año anterior. Analizando las variaciones reales, el crecimiento del mes alcanzó el 3,4% y el anual el 47,9% por ciento.