
Las lluvias y el aumento de los caudales encendieron las alarmas en Antioquia esta semana. En redes sociales comenzó a circular la versión de que el embalse de Hidroituango estaba a punto de llegar al 100% de su capacidad y, con ello, en “alerta roja”. La información se propagó rápido y generó inquietud en comunidades ubicadas aguas abajo.
Frente a ese panorama, Empresas Públicas de Medellín (EPM) salió a precisar los datos. La compañía explicó que la cifra que suele reportarse como 100% no corresponde al máximo real que puede almacenar la infraestructura, sino al nivel operativo actualmente habilitado para la generación de energía.
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En otras palabras, el embalse tiene margen adicional. El nivel que hoy se informa públicamente está en 409 metros sobre el nivel del mar (msnm), pero la cota máxima de almacenamiento llega hasta los 420 msnm. Esa diferencia, señaló la empresa, representa una capacidad extra que no aparece reflejada en los reportes habituales.
¿Por qué no se utiliza todo ese rango?
EPM detalló que el tramo comprendido entre las cotas 409 y 420 msnm no está en operación por trámites ambientales en curso ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla). Entre ellos se encuentra el retiro de la capa vegetal en esa franja, un requisito contemplado en la licencia ambiental del proyecto.
Además, la compañía recordó que actualmente debe cumplir con lo establecido en la Resolución Anla 2306 de 2019. Esa norma dispone que, en esta época del año, los caudales que ingresan al embalse deben descargarse en igual proporción. Esto significa que el volumen de agua que entra debe salir aguas abajo mediante generación y vertimiento, lo que limita la posibilidad de amortiguar crecientes.
La empresa señaló que esta condición también está siendo gestionada ante la autoridad ambiental. El objetivo es que la regulación permita mitigar crecientes aguas abajo en cualquier momento del año y no solo bajo ciertos parámetros estacionales.
Aun con esa restricción temporal, EPM aseguró que cuenta con la capacidad técnica para utilizar la totalidad del embalse en caso de que sea necesario proteger a las comunidades ubicadas río abajo. Es decir, si se presenta un evento hidrológico extremo, la infraestructura puede operar más allá del nivel hoy habilitado para generación.
Como antecedente, la compañía recordó lo ocurrido en abril de 2025, cuando se registraron ingresos cercanos a 5.000 metros cúbicos por segundo (m³/s). Si una situación similar se presentara actualmente, Hidroituango podría descargar hasta 3.000 m³/s. Esa capacidad permitiría disminuir la magnitud de la creciente y evitar que aguas abajo se reciba la totalidad del caudal entrante.
La diferencia entre el agua que entra y la que se libera es, justamente, la función reguladora del embalse. Aunque no siempre se perciba, esa capacidad de almacenamiento temporal es clave para moderar picos de caudal y reducir riesgos en zonas vulnerables. EPM insistió en que la operación tanto del embalse como de la central se realiza bajo estrictos estándares de seguridad y con monitoreo permanente. La coordinación con las autoridades es constante, especialmente en temporadas de lluvias intensas.

Hoy, la central funciona con cuatro unidades de generación que aportan 1.200 megavatios al sistema eléctrico nacional. Ese aporte no solo es relevante para la estabilidad energética del país, sino que también condiciona las decisiones operativas sobre el manejo del agua.
En medio de la temporada invernal, la discusión sobre niveles y porcentajes puede resultar confusa. Sin embargo, la empresa fue enfática, el 100% que aparece en los reportes no equivale al máximo físico del embalse. Hay un margen adicional que, aunque por ahora no esté habilitado para operación ordinaria, forma parte de la capacidad estructural del proyecto.
