Ataques israelíes matan a dos personas en el mayor campamento de refugiados de Líbano

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Las víctimas mortales del ataque en el campamento de Ain al Hilweh han sido identificadas como Bilal Dib al Jatib y Muhamad Tariq Al Sawi. Esta información, confirmada por el diario L’Orient Le Jour, señala que ambos fallecieron cuando la sede de la fuerza de seguridad ubicada en el barrio de Hittine fue blanco de un bombardeo israelí. Este hecho se produjo en un contexto de repetidas denuncias por parte de las autoridades libanesas y palestinas sobre acciones militares en zonas densamente pobladas, agravando la situación humanitaria en el mayor asentamiento palestino de Líbano, cercano a la ciudad de Sidón, según detalló el medio.

De acuerdo con L’Orient Le Jour y otros reportes, fuerzas israelíes efectuaron un ataque aéreo dirigido explícitamente contra un “cuartel general” del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) en el campamento de Ain al Hilweh. La ofensiva resultó en al menos dos personas muertas tras el impacto en una sede que, según Hamás, funcionaba como cuartel de su policía interna. Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron en un comunicado que la instalación era utilizada por el grupo para la planificación y entrenamiento de militantes con el objetivo de perpetrar acciones contra territorio israelí.

El Ejército israelí afirmó través de sus canales oficiales que la infraestructura atacada se hallaba en el corazón de una zona civil y que, desde allí, Hamás coordinaba actividades que ponían en riesgo a Israel y a sus fuerzas armadas. Según el mismo comunicado, estas acciones suponen una violación de los entendimientos de cese al fuego vigentes y representan una amenaza para la seguridad del Estado israelí. El texto remarcó que el uso de áreas residenciales para fines militares constituye una “explotación cínica de los residentes” y acusó a Hamás de utilizarlos como escudos humanos.

Por parte de Hamás, la organización repudió el bombardeo a través de un pronunciamiento en el que catalogó el hecho como “un nuevo crimen añadido a la serie de continuos ataques contra nuestro pueblo palestino y una violación de la soberanía del hermano Líbano”. La nota sostiene que el ataque refleja la “insistencia del gobierno de ocupación” en referencia a Israel, en “ampliar el alcance de su agresión y desestabilizar la seguridad y estabilidad en la región”.

El medio L’Orient Le Jour agregó que la instalación atacada era anteriormente una oficina de la Fuerza de Seguridad Conjunta Palestina, cuya responsabilidad radica en garantizar la estabilidad interna del campamento y atender eventos de violencia interpalestina que han marcado la vida cotidiana de sus residentes. Los bombardeos recientes se suman a meses de alta tensión en la región a pesar del acuerdo de alto el fuego formalizado hace casi un año entre Israel y Hezbolá.

En el desarrollo de las hostilidades, el Ejército israelí reportó otra operación militar dirigida contra un cuartel de Hezbolá, esta vez en la localidad de Baalbek, ubicada en el valle de la Becá. El comunicado castrense explicó que la base constituía un punto estratégico para la planificación de acciones hostiles contra Israel. El Ejército argumentó que Hezbolá ubica sus infraestructuras en zonas habitadas para dificultar su localización y aumentar los costos políticos de los ataques, reiterando que estos actos infringen acuerdos de alto el fuego existentes entre ambos países.

La agencia oficial de noticias del Líbano, NNA, confirmó el ataque en Baalbek y añadió que Israel efectuó bombardeos adicionales en las ciudades de Qasr Naba y Tamnin al-Tahta, también situadas en el valle de la Becá. Según esta agencia, la serie de ataques dejó un saldo de seis muertos y veinticinco heridos, lo que eleva la cifra de víctimas en la secuencia más reciente de agresiones.

L’Orient Le Jour precisó que, a pesar del cese de hostilidades establecido en noviembre de 2024, Israel ha realizado numerosos operativos aéreos en territorio libanés. El gobierno israelí argumentó que sus acciones se dirigen exclusivamente contra actividades consideradas hostiles, ejecutadas principalmente por Hezbolá, y que no vulnera el pacto vigente, aunque esta interpretación ha sido rechazada por las autoridades de Beirut, por el propio grupo chií y por distintos organismos internacionales, incluidas Naciones Unidas.

El acuerdo de alto al fuego, alcanzado tras los enfrentamientos resultantes de los ataques del 7 de octubre de 2023, estipulaba el retiro de efectivos militares tanto de Israel como de Hezbolá de la franja sur del Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene presencia en cinco puestos dentro del territorio libanés, una situación criticada por el gobierno de Líbano y los líderes de Hezbolá, que consideran dicha permanencia como una transgresión a los términos del entendimiento alcanzado y exigen la retirada total de esas posiciones.

Las sucesivas acciones ofensivas han incrementado la tensión fronteriza y agravado la preocupación internacional por una posible escalada del conflicto, dada la capacidad de ambos actores estatales y no estatales de comprometer la seguridad en la región. Naciones Unidas se ha sumado a las condenas de los ataques israelíes, advirtiendo sobre el riesgo que implican para la estabilidad del Líbano y la situación de los refugiados palestinos en el país.

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