
Durante la promoción de su más reciente filme, Belén Rueda rememoró cómo cambió la mentalidad respecto al consumo de alcohol y la conducción tras la instauración de la prohibición, estableciendo una analogía con el debate actual sobre restringir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales. El medio Europa Press publicó que la actriz destacó el proceso de concienciación que generan estas medidas, señalando que las nuevas generaciones han interiorizado ya muchas recomendaciones para su propia protección. En ese contexto, la intérprete subrayó la relevancia del diálogo sobre el papel que ocupan los dispositivos móviles en la vida cotidiana, especialmente para menores que aún están en proceso de formación. La noticia surge mientras ‘El vestido’, un thriller dirigido por Jacob Santana y protagonizado por Rueda, aborda el tema del acoso escolar a través de una trama que combina elementos psicológicos con lo sobrenatural, cuyo estreno en cines está previsto para el 13 de febrero.
Según detalló Europa Press, Belén Rueda reconoció que si bien la prohibición de ciertas conductas por sí misma no es la solución definitiva, la existencia de la norma contribuye a que se genere debate y conciencia social. La actriz expresó: “La prohibición nunca es buena, pero es cierto que al estar prohibido hay una conciencia. Sí estoy de acuerdo en la prohibición, pero también hay que educar”. En su opinión, el contexto actual plantea nuevos retos para las familias, ya que los menores ahora reciben influencias tanto de sus grupos de amigos como de personas con las que no tienen ningún vínculo presencial directo a través de internet y las redes sociales. Rueda consideró que el asunto ha superado el ámbito individual para instalarse en la discusión social y familiar, constituyendo un tema sobre el que es necesario dialogar abiertamente.
A lo largo de la conversación con Europa Press, Belén Rueda reseñó que los cambios sociales impuestos suelen enfrentarse a una respuesta inicial negativa. Reflexionó sobre la evolución en el uso de los teléfonos móviles, señalando que en un principio se daban a los hijos para cuestiones puntuales de contacto, pero con el paso de los años, su función ha ido ampliándose hasta centralizar la vida digital de los menores. “El uso de los móviles en los menores se ha ido un poco de las manos. Antes se daban los móviles a los hijos para que llamasen si se iban a alguna excursión o algo, pero es que ahora toda la vida está en los teléfonos”, explicó Rueda durante la entrevista.
La película ‘El vestido’ representa para la actriz el regreso al género de terror, un terreno en el que afirma sentirse conectada tanto a nivel profesional como emocional. Europa Press informó que, según Rueda, tanto el terror como la comedia son géneros que permiten identificar de forma clara la conexión con el público. Relató que el terror posibilita a los intérpretes transitar por emociones extremas, pasando rápidamente de estados de descontrol a otros de dolor más íntimo. En su opinión, esa intensidad emocional ayuda a los espectadores a comprender las vivencias por las que atraviesan los personajes principales de las historias.
Durante la preparación de ‘El vestido’, Belén Rueda participó desde fases tempranas con el director Jacob Santana y el productor Frank Ariza, una colaboración que, según confesó la actriz a Europa Press, constituye una novedad respecto a otros proyectos anteriores. Relató que le gusta involucrarse de manera activa en el desarrollo inicial del guion para profundizar en la construcción de su personaje desde el principio. En esta ocasión interpreta a Alicia, una mujer que se traslada a una nueva vivienda junto a su hija Carla, papel que desempeña Vera Centenera, y ambas descubren que varias familias han sufrido hechos trágicos en ese lugar, afectando especialmente a niñas que habitaron allí anteriormente.
El eje central de la película se articula en torno a un antiguo vestido azul que establece una conexión entre Carla y el fantasma de una menor que habitó en la casa décadas atrás. Alicia, el personaje de Rueda, llega a la nueva vivienda tras una separación de una pareja a la que considera tóxica y con recursos emocionales mermados, enfrentándose a la dificultad adicional de que su hija no es aceptada en el colegio del barrio. “La película muestra cómo, en la belleza de las cosas, a veces se esconde también lo terrible y el dolor; eso es lo que produce el terror”, comentó la actriz a Europa Press.
La forma de trabajar de Belén Rueda en el set de rodaje también fue tema abordado durante la entrevista. Según el medio, la intérprete prefiere afrontar las escenas dejándose atravesar por las situaciones imprevistas y evitando fijarse demasiado en el aspecto técnico durante la filmación. Expresó que busca reaccionar de manera genuina a cualquier interferencia que surja, asegurando: “Cuando dicen ‘acción’, quiero que no haya ningún elemento que me perturbe y si me perturba, voy a dejar que me perturbe”.
La actriz volvió a resaltar el impacto que pueden tener debates como el del acceso de menores a redes sociales, aseverando que la existencia del tema sobre la mesa contribuye ya a una transformación en la percepción colectiva. Hizo hincapié en la influencia social que tienen los iguales y los referentes digitales, cuya presencia en la vida de los adolescentes es hoy incluso mayor que en generaciones pasadas. Europa Press consignó que Rueda valora positivamente la capacidad de las nuevas generaciones para adaptarse a cambios normativos y culturales, y citó como ejemplo la evolución observada con la prohibición de mezclar alcohol y conducción. Todo esto se plantea en un momento de hiperconectividad digital y exposición constante, que forma parte tanto de la trama de ‘El vestido’ como de la conversación pública sobre educación y protección de la infancia.
