
Las estimaciones difundidas en Bruselas sobre el efecto de la no aplicación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur desde 2021 han puesto de relieve pérdidas cercanas a los 300.000 millones de euros en producto interior bruto para el bloque europeo, junto a más de 200.000 millones de euros en oportunidades de exportación. Según informó el medio, el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, aportó estas cifras tras una reunión informal de ministros de Comercio de la UE desarrollada en Nicosia, Chipre, enfatizando el impacto directo que la demora en la ratificación de acuerdos estratégicos tiene sobre la economía del bloque.
De acuerdo con el reporte, Sefcovic detalló que «hemos perdido casi 300.000 millones de euros por no tener en vigor el acuerdo con Mercosur desde 2021, si lo medimos en términos de PIB, y más de 200.000 millones en oportunidades de exportación». Estas declaraciones, formuladas en una rueda de prensa tras el encuentro ministerial, ilustran los efectos ligados a la distancia temporal entre la conclusión de negociaciones comerciales y la entrada en vigor efectiva de los pactos.
El comisario eslovaco también transmitió un mensaje de urgencia a los Estados miembro y las instituciones europeas para acelerar los procedimientos internos que frenan la implementación de acuerdos una vez finalizadas las negociaciones. Sefcovic advirtió que las empresas europeas se ven imposibilitadas de invertir y exportar con previsibilidad cuando los trámites burocráticos obligan a esperar más de dos años para la aplicación de los tratados. «No creo que podamos operar en este entorno con ese calendario», expresó en sus declaraciones, citadas por el medio.
La petición de Sefcovic se orienta a revisar y reducir estos plazos, proponiendo como objetivo situar la entrada en vigor de los acuerdos en torno a un año tras la conclusión de las conversaciones formales. «Creo que todos tenemos que acortarlos lo máximo posible para tener un marco temporal razonable», sostuvo, señalando que los ciclos económicos experimentan cambios acelerados y que las condiciones que originaron la negociación pueden variar notablemente en uno o dos años.
El medio también consignó que esta posición se inserta en una estrategia más amplia, dirigida a robustecer la red de acuerdos comerciales de la Unión Europea, la cual sobrepasa el caso de Mercosur e incluye pactos ya cerrados o en etapas avanzadas con países como India e Indonesia, así como negociaciones abiertas con Australia y Emiratos Árabes Unidos.
El ejemplo de la demora en la ratificación e implementación del acuerdo con Mercosur, explicó Sefcovic ante los ministros reunidos en Nicosia, pone en evidencia la magnitud del coste económico derivado de estos retrasos y respalda la necesidad de dotar de agilidad al proceso para no perder acceso a mercados clave o ventajas competitivas frente a otras potencias. «Este es solo un ejemplo de que en el mundo actual no podemos perder el tiempo», manifestó el comisario, citado en la cobertura del medio.
Las cifras comunicadas por la Comisión se presentaron en el contexto de la revisión interna de los procedimientos europeos, donde diversas voces en el seno comunitario han subrayado la importancia estratégica de sellar acuerdos comerciales antes de que los cambios en la coyuntura económica o política alteren el equilibrio de intereses que dio origen a dichos pactos.
Según publicó el medio, Sefcovic insistió durante su comparecencia ante la prensa en que esa urgencia es esencial para evitar más costes económicos y para capitalizar oportunidades en sectores exportadores dinámicos, en especial en mercados mundiales de rápido crecimiento.
Por otra parte, tanto el acuerdo con Mercosur como los avances registrados en las negociaciones con India e Indonesia forman parte de una agenda prioritaria delineada para reforzar la posición global de la Unión Europea en materia de comercio e inversión, según consignó la cobertura. La presión por reducir los plazos de ratificación y entrada en vigor se presenta como una respuesta a la necesidad de adaptarse a la evolución de los mercados y al ritmo de la competencia internacional.
