
El choque de dos trenes ocurrido el último martes 30 de diciembre en el kilómetro 92 de la vía Machu Picchu–Ollantaytambo dejó como saldo un maquinista fallecido y al menos 104 pasajeros heridos, generando una emergencia que movilizó a las autoridades de salud y del Ejecutivo en la región Cusco. El accidente ferroviario se produjo en una de las rutas más transitadas por turistas nacionales y extranjeros, lo que incrementó el impacto del siniestro.
Tras el incidente, decenas de pasajeros quedaron varados en estaciones ferroviarias sin información clara sobre su situación ni alternativas inmediatas de traslado. Entre los afectados se encontraban familias con niños, adultos mayores y personas con condiciones de vulnerabilidad, quienes permanecieron varias horas a la espera de orientación por parte de las empresas operadoras y las autoridades locales.

Estado de salud de los heridos
De acuerdo con información proporcionada por las autoridades sanitarias y recogida por RPP, de los 104 pasajeros que resultaron heridos, 53 fueron dados de alta médica, mientras que 51 continúan internados en diversos centros de salud del Cusco. La mayoría presenta lesiones leves y moderadas, producto del impacto entre las unidades ferroviarias.
Las autoridades precisaron que aproximadamente el 60 % de los heridos son de nacionalidad extranjera, mientras que el resto corresponde a ciudadanos peruanos. Según el citado medio, al menos ocho pacientes permanecen internados en la clínica Pardo, ubicada en la avenida de la Cultura, donde reciben atención especializada. Hasta el momento, no se ha informado sobre pacientes en estado crítico, aunque el seguimiento médico continúa.

Pasajeros denuncian falta de información
Además de las consecuencias físicas del accidente, varios pasajeros denunciaron una grave falta de información y deficiencias en los protocolos de emergencia. Una turista de nacionalidad boliviana relató a RPP que, pese a contar con medios electrónicos disponibles, no se emitieron alertas ni comunicados oficiales tras el choque.
“Hubo este problema de su organización, no había la información disponible, tampoco nos enviaron ningún email, nada de información acerca de demora y la gente se empezó a impacientar y hubo mucha confusión acerca de cuándo iban a regularizarse los tiempos y los horarios para la salida”, declaró la visitante a RPP.
La pasajera añadió que la ausencia de pantallas informativas en las estaciones contribuyó al caos y la desesperación entre los viajeros. “El horario que me tocaba estaba bastante caótico, no había pantallas de información disponible, pero sí estaban muy movilizados los del equipo y el personal del transporte. Sin embargo, la gente estaba desesperada de volver”, señaló.

Consecuencias en el servicio ferroviario
Ante la magnitud del accidente, el presidente de la República, José Jerí, llegó a Cusco para supervisar el estado de los heridos y sostener reuniones con representantes del sector público y privado vinculados a la gestión del servicio ferroviario hacia Machu Picchu. Su presencia tuvo como objetivo evaluar la respuesta ante la emergencia y coordinar acciones para atender a los pasajeros afectados.
El choque de trenes también provocó demoras significativas en la salida de viajeros desde Machu Picchu Pueblo y Ollantaytambo, afectando itinerarios turísticos y conexiones programadas. Las autoridades continúan evaluando las causas del accidente y la respuesta operativa, mientras crece el cuestionamiento sobre los planes de contingencia y los canales de comunicación en una de las rutas turísticas más importantes del país.

Servicio ferroviario se restablece
Ferrocarril Transandino S.A. (FTSA), concesionario de la vía férrea en el sur oriente del país, informó mediante un comunicado que el servicio ferroviario entre Ollantaytambo y Machupicchu fue restablecido en su totalidad desde la 01:35 horas del 31 de diciembre de 2025. Según precisó la empresa, las operaciones se desarrollan con normalidad y bajo los estándares de seguridad establecidos, luego de que sus equipos técnicos y especialistas realizaran una inspección exhaustiva en la zona donde ocurrió el accidente ferroviario el pasado 30 de diciembre. Como resultado de esta evaluación, FTSA determinó que la vía férrea no sufrió daños estructurales que impidan la circulación de los trenes.

En relación con los autovagones involucrados en el accidente, la concesionaria indicó que estos se encuentran ubicados en el desvío muerto de Pampacahua y que cada operador coordinará su retiro una vez que se encuentren en condiciones adecuadas, en coordinación con las autoridades competentes. Asimismo, FTSA señaló que el 31 de diciembre el Ministerio de Transportes y Comunicaciones realizó una verificación en la zona del incidente, proceso durante el cual la empresa brindó todas las facilidades necesarias para la supervisión correspondiente. Finalmente, la concesionaria expresó su agradecimiento a la comunidad cusqueña por el apoyo brindado y reiteró sus deseos de una pronta recuperación para las personas que resultaron afectadas por el accidente.
