
La Policía Federal de Australia (AFP, por sus siglas en inglés) ha anunciado este miércoles que ha detenido y acusado a dos personas de nacionalidad china de «injerencia extranjera» por haber recopilado, presuntamente, información sobre una asociación budista con sede en el país oceánico «en nombre de un mando extranjero».
«El Grupo de Trabajo contra la Injerencia Extranjera (CFITF, por sus siglas en inglés) ha acusado a otros dos ciudadanos chinos por presunta recopilación encubierta de información sobre una asociación budista de Canberra en nombre de un mando extranjero», ha en un comunicado.
Tras la acusación, los dos detenidos, un hombre de 25 años y una mujer de 31, comparecerán este mismo miércoles ante el Tribunal de Magistrados del Territorio de la Capital Australiana (ACT, por sus siglas en inglés), la demarcación que acoge Canberra. Ambos están acusados «de un cargo de injerencia extranjera imprudente», que, según apunta el documento, «conlleva una pena máxima de 15 años de prisión».
Sus detenciones se producen en el marco de la llamada «Operación Escudo de Otoño», iniciada en marzo de 2025 y que «dio lugar a varias órdenes de registro en el territorio capitalino en julio de 2025 y al arresto de una ciudadana china» un mes más tarde. «Investigaciones posteriores dieron como resultado que la AFP arrestara al hombre y a la mujer hoy mismo (11 de febrero)», ha apostillado la Policía.
Según la versión del cuerpo policial, esta pareja habría colaborado con la mujer detenida en agosto de 2025, una cooperación presuntamente desarrollada «bajo la dirección de una Oficina de Seguridad Pública en China, para recabar información de forma encubierta sobre la sucursal de Canberra de Guan Yin Citta, una asociación budista».
En este contexto, el comisionado adjunto de Contraterrorismo e Investigaciones Especiales de la AFP, Stephen Nutt, ha alertado de que «Australia no es inmune a la interferencia extranjera». «No debemos esperar que este arresto evite nuevos intentos de atacar a nuestras comunidades de diáspora», ha agregado.
A este respecto, ha alertado de que los miembros de estos grupos, «cultural y lingüísticamente diversos, tienen más probabilidades de ser víctimas de interferencia extranjera o represión transnacional que de ser infractores», por lo que ha ensalzado el valor del CFITF frente a «actividades que socavan nuestra democracia y cohesión social».
En líneas similares, el director general de la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO, por sus siglas en inglés), Mike Burgess, ha advertido de que «múltiples regímenes extranjeros vigilan, acosan e intimidan» a miembros de sus diásporas que residen en el país oceánico, lamentando que «este tipo de comportamiento es totalmente inaceptable e intolerable».
