
El hallazgo y destrucción de un semillero con cerca de 3.000 plantas de coca en el corregimiento Alto del Oso, en San José del Palmar, revela la persistencia de los cultivos ilícitos en el departamento del Chocó.
La Brigada 15 del Ejército Nacional realizó esta operación como parte de una estrategia para debilitar las economías ilegales en la región.
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Según la Séptima División del Ejército, la acción busca impactar de manera directa la cadena del narcotráfico y frenar el avance de organizaciones criminales como el ELN, grupo al que se atribuye el control del cultivo.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodoc) resaltó que el 89,5% de los cultivos de coca permanece en territorios históricamente afectados. Entre estos departamentos figuran Norte de Santander, Bolívar, Córdoba, Antioquia, Chocó, Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, Guaviare y Meta.

Además, la Unodc advirtió sobre un fenómeno de expansión reciente: el 40% de los nuevos territorios con presencia de coca se localiza en la región Pacífica, con Cauca y Chocó a la cabeza.
Allí, los lotes nuevos no aparecen dispersos, sino como núcleos compactos que pueden superar 12 hectáreas por kilómetro cuadrado.
Estas concentraciones replican las condiciones de los llamados enclaves productivos, que presentan grandes desafíos para cualquier intervención estatal o internacional.
Las autoridades consideran estos escenarios como focos de alta complejidad, donde el control y la erradicación requieren esfuerzos sostenidos y estrategias diferenciadas.
