
Después de haber sido trasladada recientemente a una clínica por complicaciones físicas, Narges Mohammadi, activista iraní y premio Nobel de la Paz en 2023, enfrenta nuevos castigos impuestos por las autoridades judiciales de su país. El letrado Mostafa Nili, representante legal de Mohammadi, alertó sobre el agravamiento en las condiciones de reclusión y reclamó atención inmediata a la salud de su defendida. Según informó el medio, la Justicia de Irán extendió el tiempo de la condena de la activista, quien ya había recibido sentencias adicionales por “conspiración” y “propaganda contra el Estado”.
Tal como consignó la fuente, la Judicatura iraní condenó a Mohammadi a seis años de cárcel por conspiración y un año y medio más por “actividades de propaganda” en contra del régimen. Posteriormente, y de acuerdo a lo declarado el domingo por el abogado, el castigo se agravó con una nueva pena: dos años de prohibición para salir del país y otros dos años de destierro obligatorio en la ciudad de Jusf, ubicada en el centro oeste del territorio iraní. Hasta el momento, las autoridades judiciales no emitieron declaraciones públicas sobre esta ampliación de las sanciones.
Nili recordó al medio que Mohammadi padece delicados problemas de salud que requieren atención urgente. Expresó la expectativa de que, al menos, la activista pueda acceder a la libertad bajo fianza para recibir tratamiento adecuado. Además, detalló que apenas tres días antes de conocerse la extensión de la condena, Mohammadi fue llevada a una clínica médica debido al deterioro de su estado físico y, tras pasar por el centro sanitario, permaneció bajo custodia de las autoridades penitenciarias.
El historial reciente de Narges Mohammadi muestra que su última detención sucedió durante un funeral, en la ciudad de Mashhad, a principios del mes de diciembre. Este arresto se produjo poco antes de que se desencadenara una nueva ola de manifestaciones en la República Islámica. Según reportó la fuente, la activista había logrado permanecer en libertad condicional aproximadamente un año antes de su captura más reciente.
Mohammadi, reconocida internacionalmente por su trayectoria en el activismo en defensa de los derechos civiles y por su denuncia al trato que reciben las mujeres en Irán, suma ahora más restricciones a su situación personal. El medio informó que la prohibición de viajar fuera de las fronteras iraníes durante dos años y el destierro a Jusf agravan el impacto de la condena inicial. Esto ocurre mientras persisten llamados de organismos internacionales a favor de su liberación y de la observancia de sus derechos fundamentales.
La Judicatura iraní, según detalló la publicación, no se pronunció oficialmente sobre la ampliación de la condena dictada a Mohammadi. Por su parte, el abogado Mostafa Nili continúa promoviendo gestiones legales y apelaciones orientadas a modificar el régimen de detención o, al menos, conseguir que su clienta pueda salir bajo fianza, dada la situación sanitaria que enfrenta en prisión.
