
El análisis detallado de diversas jugadas polémicas durante la última jornada, realizado por el Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), incorporó observaciones sobre la normativa vigente y la aplicación del videoarbitraje (VAR) tanto en el estadio balear como en Mestalla. De acuerdo con la revisión de los hechos y las reglas, el CTA determinó que hubo errores evidentes en la interpretación arbitral en acciones que resultaron determinantes para el desarrollo de los encuentros. Según consignó el medio, el órgano arbitral admitió que “el VAR debió intervenir por error claro, obvio y manifiesto” en jugadas controvertidas que no recibieron la sanción adecuada en tiempo real.
Durante el enfrentamiento entre el RCD Mallorca y la Real Sociedad, celebrado el sábado en el Estadi Mallorca Son Moix y que finalizó con victoria visitante (0-1), el CTA reconoció que el árbitro habría debido señalar penalti y expulsión de Igor Zubeldia por un agarrón dentro del área. Según informó el CTA a través del espacio ‘Tiempo de revisión’, la infracción consistió en que el defensa de la Real Sociedad sujetó “de forma ostensible y continuada, primero con un brazo y luego con ambos, impidiéndole continuar la jugada y derribándolo” al delantero kosovar cuando el marcador se encontraba igualado sin goles en el minuto 12. Los árbitros no adoptaron sanción alguna y la tecnología VAR mantuvo la decisión inicial, situación que para el organismo técnico representa un error en el criterio aplicado.
El Comité recordó que la Regla 12 hace referencia explícita al castigo mediante penalti para los agarrones ostentosos dentro del área. Además, si esa acción implica que el jugador infractor no intenta disputar el balón y frustra una ocasión manifiesta de gol (DOGSO, por su sigla en inglés), se impone la tarjeta roja. “Para el CTA es un agarrón claro, punible, donde el balón estaba a plena disposición del delantero, que claramente había ganado la posición, y además evita una ocasión manifiesta de gol. Por tanto, debió señalarse penalti más la expulsión, y el VAR debió intervenir por error claro, obvio y manifiesto”, señaló el organismo.
En otra revisión de jugadas controvertidas, el CTA dedicó atención a un incidente durante el partido Valencia-Osasuna, jugado el domingo en Mestalla con resultado favorable para los locales (1-0). Según publicó el organismo arbitral, la acción bajo examen se produjo cuando Jorge Herrando desvió con el brazo un disparo de Largie Ramazani en el área. El árbitro principal tampoco decretó infracción, y el VAR no modificó la decisión. Al analizar el caso, el CTA hizo referencia a la normativa que regula el uso de las manos en situaciones defensivas: “Las manos en apoyo se sancionan si el brazo se abre y ocupa un espacio antinatural o hace un movimiento adicional para jugar o interceptar el balón. Si el brazo está demasiado extendido, se considera mano punible”.
De acuerdo con lo expresado por el máximo órgano arbitral, en esta ocasión “aunque el jugador en su caída se apoya con la mano, este mantiene su brazo extendido, separado del cuerpo, excesivamente abierto y ocupando un espacio de forma antinatural interceptando el balón. El CTA considera que la mano es punible y se debió señalar penalti, el VAR debió intervenir al tratarse de un error claro y manifiesto”.
El Comité Técnico de Árbitros subrayó que las revisiones se efectúan basándose de forma estricta en las reglas del juego y que su función es detectar errores materiales en la toma de decisiones dentro del terreno. En ambas jugadas analizadas, tanto en Palma como en Valencia, el organismo se apoyó en las imágenes y normativa vigente para ratificar la necesidad de intervención del videoarbitraje en situaciones que responden al criterio de error manifiesto. Como resultado, el CTA consideró que las decisiones arbitrales iniciales no se ajustaron a la interpretación de las reglas, lo que afectó de manera directa el desarrollo y posible desenlace de los partidos, según detalló el medio.
El informe divulgado por el CTA incluye la explicación de los criterios técnicos empleados en cada caso y remarca la importancia de la supervisión tecnológica para garantizar la correcta aplicación del reglamento deportivo. Al referirse de forma orgánica a las acciones señaladas, llama la atención que tanto el agarrón de Zubeldia como la mano de Herrando constituyeron, para la autoridad arbitral, infracciones que debieron recibir sanción directa, subrayando la función correctora del VAR ante errores manifiestos.
