
Unidades del Ejército sirio comenzaron el traslado de combatientes afiliados a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) desde la prisión de Al Aqtan y zonas cercanas, ubicadas en la provincia de Raqqa, con destino a la ciudad de Ain al Arab, situada al este de Alepo. De acuerdo con la agencia de noticias estatal SANA, el mando de operaciones de las Fuerzas Armadas detalló que esta acción representa el “primer paso” en la ejecución del acuerdo alcanzado el pasado domingo entre el Gobierno sirio y las FDS, pacto que contempla el cese inmediato de la ofensiva en el noreste del territorio y la integración de las fuerzas e instituciones kurdo-árabes en la estructura estatal siria.
Tal como publicó SANA, la toma de control sobre la penitenciaría de Al Aqtan por parte del Ejército se produjo esta semana, en el contexto de la reconfiguración institucional en el noreste de Siria tras el acuerdo con las FDS. Este centro de detención, localizado en la gobernación de Raqqa, aloja a aproximadamente 2.000 integrantes de Estado Islámico, según la cadena kurda Rudaw, con numerosos prisioneros catalogados como de alta peligrosidad dentro del grupo.
El medio SANA consignó que las FDS denunciaron ataques artilleros contra la prisión perpetrados por fuerzas aliadas a Damasco poco antes de la ocupación del edificio. En un comunicado, la coalición kurdo-árabe afirmó: “Simultáneamente (…) estas facciones atacaron las afueras de la ciudad de Sarrin (gobernación de Alepo) y la aldea de Jrus, al sur de Kobane, con armamento pesado y artillería”. Respecto a la jornada anterior, FDS reportó 22 violaciones al alto el fuego, incluyendo bombardeos sobre Kobane, Hasaka y la misma prisión de Al Aqtan, atribuyendo la responsabilidad al ejecutivo liderado por Ahmed al Shara y señalando incumplimiento del pacto de cese de hostilidades.
Fuentes de las FDS citadas por SANA expusieron que, sumado a los incidentes armados, el gobierno sirio ha mantenido la interrupción de suministros básicos, señalando restricciones al acceso de agua y electricidad en la ciudad de Kobane. Asimismo, denunciaron que las autoridades han bloqueado la entrada de combustible, lo que agrava las condiciones adversas propias del invierno para la población local.
De acuerdo con Rudaw, la prisión tomada por el Ejército sirio continúa custodiando a numerosos prisioneros de Estado Islámico que la propia cadena identificó como algunos de los “más peligrosos” del grupo. Mientras el control de la cárcel se desplazaba entre actores, otro movimiento relevante de reclusos tuvo lugar en la región. El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM), citado por medios internacionales, reveló que este miércoles Estados Unidos concluyó el traslado de 150 prisioneros de Estado Islámico desde una prisión custodiada por las FDS en la provincia de Hasaka hacia Irak. Las autoridades militares estadounidenses informaron la posibilidad de que hasta 7.000 detenidos adicionales sean transferidos a instalaciones iraquíes, marcando el fin del respaldo militar de Washington a la coalición kurdo-árabe frente al grupo yihadista.
Por otra parte, SANA reportó que el Gobierno sirio declaró como “zonas restringidas” tanto el campo de desplazados de Al Hol, uno de los mayores de Siria, como las cárceles de Hasaka que aún albergan a combatientes de Estado Islámico. Esta medida responde a la retirada de las FDS en cumplimiento del nuevo acuerdo firmado con el Ejecutivo de transición sirio, un pacto que abarca la transferencia administrativa y militar de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa bajo control directo del Estado sirio, así como la absorción de las instituciones administrativas civiles de Hasaka por parte de la administración central de Damasco.
Según lo especificado en el acuerdo, a cambio de finalizar la ofensiva militar siria en el noreste del país, la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) y las FDS cederán el control administrativo y militar inmediato y total sobre las mencionadas regiones. Todas las estructuras e instituciones de gobierno y seguridad local quedarán integradas en la jerarquía estatal siria, situación que redefine el equilibrio de poder en una zona marcada históricamente por la presencia kurdo-árabe y el conflicto armado.
Los acontecimientos ocurren en un momento de alta tensión, con denuncias de las FDS sobre la continuidad de una política de presión por parte de las autoridades en Damasco a través de cortes de suministros y bombardeos, a la vez que avanza la consolidación del control estatal sobre instalaciones particularmente sensibles como centros penitenciarios con gran número de yihadistas detenidos. Medios como Rudaw y SANA han destacado la importancia estratégica de estas instalaciones ante el historial de fugas y ataques vinculados al Estado Islámico registrados en años anteriores, elevando el nivel de vigilancia y preocupación alrededor de su administración y seguridad en el nuevo contexto político.
El proceso de traspaso y la integración de las antiguas autoridades autónomas del noreste de Siria reflejan el rápido ritmo de las transformaciones políticas y militares en la región, en medio de denuncias cruzadas por violaciones al alto el fuego y persistentes críticas sobre el trato a civiles y prisioneros vinculados a grupos armados. Los próximos pasos del acuerdo firmado el pasado domingo definirán el alcance definitivo de la nueva arquitectura institucional y de seguridad en la zona nororiental del territorio sirio.
