
El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa hijo, participó en un conversatorio sobre Seguridad Nacional, Estado y Derechos Humanos en la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), México, donde expuso la experiencia salvadoreña en materia de seguridad y los desafíos que enfrenta la región.
Durante la actividad, organizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNACH, el director del instituto, Jorge Pascacio, dio la bienvenida a Ulloa y destacó la importancia del espacio para promover el diálogo sobre los principales retos que comparten los países del continente. Según reportes institucionales, este tipo de encuentros busca fortalecer la reflexión académica en torno a la seguridad y los derechos humanos.
En su intervención, Ulloa agradeció a las autoridades universitarias por la invitación y reconoció el valor de discutir los procesos nacionales en foros internacionales. Subrayó que el objetivo no es exportar el modelo de seguridad salvadoreño, sino compartir los esfuerzos realizados para recuperar la paz, el orden y la institucionalidad. El vicepresidente repasó la historia reciente del país, recordando que, tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 en la Ciudad de México, El Salvador atravesó un periodo de posguerra caracterizado por debilidad institucional, corrupción y expansión de estructuras criminales.
Ulloa explicó que el inicio del proceso de transformación estuvo marcado por limitaciones políticas y legislativas que dificultaron la implementación de reformas profundas. Resaltó que, en este contexto, el presidente Nayib Bukele estableció el régimen de excepción y aplicó el principio de jus ad bellum, lo que permitió acciones orientadas a restablecer la seguridad. Según datos presentados en el conversatorio, el país acumuló más de 1.170 días sin homicidios, cifra destacada por el vicepresidente como un indicador del impacto de las medidas adoptadas.

El funcionario enfatizó que las decisiones tomadas respondieron a circunstancias excepcionales y se ajustaron a la obligación estatal de proteger la vida y la tranquilidad de la población. Añadió que la sociedad salvadoreña mantiene su respaldo al régimen de excepción, reflejando el apoyo ciudadano a estas políticas.
En relación con las siguientes etapas, Ulloa mencionó que tras alcanzar el “milagro de la seguridad”, el Gobierno enfocará sus esfuerzos en el desarrollo económico, la modernización del Estado y la capacitación de servidores públicos. Destacó la entrega de dispositivos electrónicos a estudiantes como parte de una estrategia para fortalecer la educación y mejorar la preparación académica.
El diálogo también abordó los retos de la cooperación regional frente al crimen organizado transnacional. Ulloa valoró la importancia de coordinar esfuerzos policiales, judiciales y estratégicos entre países, señalando que la seguridad requiere respuestas conjuntas a nivel continental.
Con su participación en este foro, Ulloa reiteró la disposición de El Salvador a contribuir al debate académico y regional sobre seguridad, derechos humanos y gobernanza democrática, defendiendo el respeto a la soberanía y la búsqueda de soluciones compartidas.
La seguridad nacional en El Salvador se centra en la lucha contra grupos delincuenciales, bajo el Plan Control Territorial. Este plan, ejecutado por la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil, busca garantizar la estabilidad, la soberanía y el orden público. El gobierno informa una reducción significativa en los homicidios tras la implementación de esta estrategia, aunque organismos internacionales han hecho observaciones sobre posibles abusos a los derechos humanos. La protección de la vida y la propiedad sigue como prioridad oficial.

El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa hijo, participó en un conversatorio sobre Seguridad Nacional, Estado y Derechos Humanos en la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), México, donde expuso la experiencia salvadoreña en materia de seguridad y los desafíos que enfrenta la región.
Durante la actividad, organizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNACH, el director del instituto, Jorge Pascacio, dio la bienvenida a Ulloa y destacó la importancia del espacio para promover el diálogo sobre los principales retos que comparten los países del continente. Según reportes institucionales, este tipo de encuentros busca fortalecer la reflexión académica en torno a la seguridad y los derechos humanos.
En su intervención, Ulloa agradeció a las autoridades universitarias por la invitación y reconoció el valor de discutir los procesos nacionales en foros internacionales. Subrayó que el objetivo no es exportar el modelo de seguridad salvadoreño, sino compartir los esfuerzos realizados para recuperar la paz, el orden y la institucionalidad. El vicepresidente repasó la historia reciente del país, recordando que, tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 en la Ciudad de México, El Salvador atravesó un periodo de posguerra caracterizado por debilidad institucional, corrupción y expansión de estructuras criminales.
Ulloa explicó que el inicio del proceso de transformación estuvo marcado por limitaciones políticas y legislativas que dificultaron la implementación de reformas profundas. Resaltó que, en este contexto, el presidente Nayib Bukele estableció el régimen de excepción y aplicó el principio de jus ad bellum, lo que permitió acciones orientadas a restablecer la seguridad. Según datos presentados en el conversatorio, el país acumuló más de 1.170 días sin homicidios, cifra destacada por el vicepresidente como un indicador del impacto de las medidas adoptadas.

El funcionario enfatizó que las decisiones tomadas respondieron a circunstancias excepcionales y se ajustaron a la obligación estatal de proteger la vida y la tranquilidad de la población. Añadió que la sociedad salvadoreña mantiene su respaldo al régimen de excepción, reflejando el apoyo ciudadano a estas políticas.
En relación con las siguientes etapas, Ulloa mencionó que tras alcanzar el “milagro de la seguridad”, el Gobierno enfocará sus esfuerzos en el desarrollo económico, la modernización del Estado y la capacitación de servidores públicos. Destacó la entrega de dispositivos electrónicos a estudiantes como parte de una estrategia para fortalecer la educación y mejorar la preparación académica.
El diálogo también abordó los retos de la cooperación regional frente al crimen organizado transnacional. Ulloa valoró la importancia de coordinar esfuerzos policiales, judiciales y estratégicos entre países, señalando que la seguridad requiere respuestas conjuntas a nivel continental.
Con su participación en este foro, Ulloa reiteró la disposición de El Salvador a contribuir al debate académico y regional sobre seguridad, derechos humanos y gobernanza democrática, defendiendo el respeto a la soberanía y la búsqueda de soluciones compartidas.
La seguridad nacional en El Salvador se centra en la lucha contra grupos delincuenciales, bajo el Plan Control Territorial. Este plan, ejecutado por la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil, busca garantizar la estabilidad, la soberanía y el orden público. El gobierno informa una reducción significativa en los homicidios tras la implementación de esta estrategia, aunque organismos internacionales han hecho observaciones sobre posibles abusos a los derechos humanos. La protección de la vida y la propiedad sigue como prioridad oficial.
