Vinicius dio alas al Real Madrid en una noche marcada por la polémica. Fue el brasileño el autor del único gol del club blanco. Más bien un golazo tras coger el balón en banda, penetrar hacia el centro y buscar el palo largo. Un tanto que sirvió de recompensa para un equipo que prácticamente desde el inicio había dominado el encuentro. Fue también ese gol el que desató la polémica y obligó al árbitro a activar el protocolo antirracista por insultos contra el brasileño. Con la ventaja en el marcador de los de Álvaro Arbeloa, el partido quedó roto y ambos equipos se lanzaron al ataque. Ni los 12 minutos de tiempo extra permitieron a ninguno de los dos equipos ver portería.
El Real Madrid acudía a la cita de Champions con la moral renovada tras arrancar la semana como líder de la competición doméstica después de que el FC Barcelona cayera ante el Girona. Con la euforia liguera aterrizaban en Lisboa para afrontar el partido de ida de los playoff de Champions. Los de Álvaro Arbeloa afrontaban el duelo con la necesidad de cambiar la estrategia y evitar repetir los errores cometidos durante el partido de la fase de liguilla, donde los blancos perdieron por 4-2. Durante los primeros compases del partido no se vio nada diferente al duelo anterior.
El Benfica rondó el área blanca durante los primeros minutos y, por un momento, un déjà vu cruzó la mente de los aficionados madridistas. Unos pensamientos que rápido quedaron borrados tras un disparo de Mbappé que acabó en las manos de Trubin. A partir de ese momento, los blancos empezaron a despertar, se hicieron los dueños y señores del balón y poco a poco fueron encontrando huecos en la defensa del club portugués a medida que el Benfica destensó el muro defensivo que había armado.
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